Por Federico Chechele | La Comisión Normalizadora que encabezó Armando Pérez quedará en el olvido por los múltiples desaciertos relacionados a lo estrictamente futbolístico, pero nadie podrá reprocharle que no allanó el camino para que la postura de la Casa Rosada quede plasmada en el nuevo Comité Ejecutivo de la AFA.

Que limpiaron a Tinelli, que River perdió poder, que les subieron el precio a los equipos del ascenso o que Edgardo Bauza se sumará a la lista de despedidos son rencillas que se irán acomodando con el paso del tiempo, porque al fin y al cabo lo que se resolvió fue acomodar el tablero para que los negocios millonarios que giran alrededor del fútbol queden en manos del poder real.

Y esta parábola la conducirán dos pesos pesados de la política: Daniel Angelici (Presidente de Boca) y Hugo Moyano (Presidente de Independiente), ambos nuevos vicepresidentes de la AFA, aunque el que ponga la cara sea Claudio Tapia (Presidente de Barracas Central), yerno del camionero e hincha confeso de Boca.

Pero Tapia suma más condimentos que su árbol genealógico y simpatía futbolera: trabajó en Manliba, empresa del Grupo Macri, y hoy es el vicepresidente del Ceamse, empresa encargada de los residuos de la zona Metropolitana (Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires). PRO y Camioneros, nada de metáforas.

Por un lado Angelici, heredero del trono de Boca tras la partida de Mauricio Macri a la política y operador del presidente en Comodoro Py; el mismo que ni se inmutara ante la escandalosa difusión de audios sobre los servicios prestados por los árbitros a favor del equipo xeneize.  El armador que desestabilizó el intento de Tinelli (San Lorenzo) y Rodolfo D’Onofrio (River) para manejar una de las cajas más grandes del país y la marea popular que acarrea el fútbol.

A su lado, Hugo Moyano, quien preparó un escenario favorable al presidente Macri al unificar las dos CGT en un triunvirato dócil. Una confederación que miró hacia otro lado mientras el Gobierno y los empresarios despedían a miles de trabajadores y que sólo atinó a cuestionar, con balas de fogueo, la política económica de la administración macrista. El mismo Moyano que se sentó junto al presidente en la Quinta de Olivos para firmar la paz social en medio del polvorín, aunque acorralado por los gremios de base, tuvo que llamar a un Paro General, pero sin movilización, a pesar de las múltiples movilizaciones del último mes.

Atrás de todo este escenario se esconde Fernando Niembro, el periodista deportivo que se cansó de hacer campaña para Macri mientras la pelota pegaba en el palo y se iba al córner. El que le recorrió la Provincia a María Eugenia Vidal y luego tuvo que presentar su renuncia como candidato del PRO ante la denuncia por lavado de dinero. Sin embargo, Niembro fue la pieza clave, en su rol de vocero de FOX, para que el contrato millonario de la transmisión del fútbol quede en manos de FSLA Holding L.L.C. (cadena Fox) y Turner Broadcasting System Latin America INC.

La AFA seguirá administrando la pasión de los argentinos con viejos apellidos, en nuevos roles, al servicio de negocios multimillonarios y de la Casa Rosada. Como siempre, pero en un nuevo contexto. Rusia es apenas una circunstancia.

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