Por Federico Chechele | “Vos prestale atención a esto: por algo Massa y Randazzo están tan callados, algo va a pasar con Cristina antes de las PASO”, así razonó un colega mientras el tablero del peronismo se bambalea entre alianzas y encuestas.

El silencio de Florencio Randazzo es parte de su estrategia, todavía no habló y su nombre aparece en todos lados. Mientras tanto se junta con gran parte del peronismo no cristinista y hace jugar a los intendentes enrolados en el Grupo Esmeralda. En Cambiemos aseguran que lo esperan con carpetazos y que el slogan de campaña radicará en sus ochos años como ministro del matrimonio Kirchner.

Sin embargo, ante las dudas que genera el silencio del ex Ministro de Transporte – el 24 de junio vence el plazo para presentar precandidaturas para las elecciones primarias – esta semana se juntó el randazzismo en Zárate y la mitad de los Esmeralda faltaron a la cita. Algunos de los ausentes le abren la puerta a Daniel Scioli, pero si hay una regla histórica en el peronismo es “quien pierde la presidencial se va para la casa”. El ex gobernador bonaerense no contaría con muchos adeptos para ir a la interna que ahora tanto proclama.

Otro de los peronistas que intenta reagrupar a los díscolos que dejó el kirchnerismo es Sergio Massa quien a principio de año le cambió la cara a su Frente Renovador con la incorporación de Margarita Stolbizer. Difícil será verlo en la disputa dentro del PJ, pero su estancamiento en las encuestas (no

Sergio Massa en el Muro de los Lamentos

supera el 15%) no lo dejaría bien posicionado de cara a las presidenciales de 2019 por lo que ahora sale a la captura de más peronistas de la mano del matrimonio Camaño-Barrionuevo. Además, en los próximos días, acordará el arribo de Libres del Sur, así lo aseguró su Secretario General, Jorge Ceballos.

A pesar de estos movimientos, el ex intendente de Tigre modificó su estrategia y también se llamó a silencio. Se muestra poco y opina sobre los despechos del presidente, pero hasta ahí, no avanza. Sólo  difundió una foto en su visita al Muro de los Lamentos, una imagen que Tel Aviv suele entregar a unos pocos.

El último misterioso es Juan Manuel Urtubey, el gobernador de Salta que en las elecciones de 2015 ya había desafiado al kirchnerismo presentándose como Frente Justicialista Renovador por la Victoria. Aunque no será candidato en estas elecciones, hoy actúa como operador entre los gobernadores. Tal es así que Chaco, Entre Ríos, La Rioja, Río Negro y San Juan ya le confirmaron que el sello del Frente Para la Victoria pasó a la historia en esas provincias.

El salteño representa la derecha más peronista de los presidenciables y, con sus elogios permanentes a la gestión macrista, sería el festín ideal para el establishment si llegara al 2019 como el candidato del PJ para competir con Macri.

Los únicos que se manifiestan a favor Cristina Kirchner son los intendentes alineados en el Grupo Fénix que encabeza Fernando Espinoza, ex intendente de La Matanza y patrón del distrito con más de un millón de electores. Verónica Magario, su actual mandataria, ya fue tentada para ir como candidata del kirchnerismo si la ex presidenta decide mirar las elecciones desde Calafate.

Ante ese escenario, esta semana, la consultora Gustavo Córdoba y Asociados difundió una encuesta sobre a quién votarían para ocupar un cargo de senador nacional, el 41% de los votantes elegiría a Cristina Kirchner, mientras que el 32,1% optaría por Elisa Carrió. En tercer lugar se ubica Sergio Massa con el 16,3%.

En esta línea, y al analizar fórmulas para diputados y senadores nacionales, de no presentarse  la ex presidenta, el oficialismo picaría en punta con la dupla Elisa Carrió y Jorge Macri quienes alcanzarían el 30,7%, mientras que Florencio Randazzo y Julián Domínguez obtendrían el segundo puesto con 29,1% y más atrás Sergio Massa y Margarita Stolbizer con el 15,3%.

La pregunta del millón: ¿Cristina Kirchner se presentará en estas elecciones? Son decenas las conjeturas sobre su futuro. Los que se oponen dentro de su espacio sostienen que no tiene necesidad de revalidar sus 8 años como presidenta en una elección legislativa y mucho menos ir a una interna; los que apuestan al sí alardean que es la única que le puede ganar a Cambiemos, aunque por lo bajo aseguran que necesitará de inmunidad parlamentaria.