Por Juan Carlos Giuliani | La problemática de la precarización laboral -en sus distintos formatos- es uno de los ejes principales de la pelea diaria de los trabajadores para frenar el ajuste y ponerle el cuerpo a la superexplotación obrera con la que las patronales capitalistas, cobijadas por gobiernos adictos de toda laya, maximizan su tasa de ganancia.

Es que la precarización laboral, la tercerización, los contratos basura, la falta de oportunidades, los salarios por debajo de la Canasta Familiar y la necesidad de trabajar 14 horas por día para llegar a fin de mes parecen situaciones normales: si hay que ponerle un rostro a esta emergencia laboral, ese rostro es el de los jóvenes y las mujeres. Los dos sectores de la sociedad que con mayor enjundia protagonizan la lucha cotidiana por la libertad y democracia sindical, por la justa distribución de la riqueza, por la conformación de organizaciones sindicales de nuevo tipo.

La mayor parte del universo de trabajadores ocupados -asalariados, autónomos y cuentapropistas- no cuenta con lo que en la terminología de la OIT se denomina un “trabajo decente”.

Esto puede ser porque no está registrado, o si figura “en blanco” trabaja más horas que las legales, o tiene condiciones laborales deficientes porque no cobra los días de enfermedad, las vacaciones o el aguinaldo.

Además, de los asalariados “en negro”, una alta proporción trabaja en empresas formales o registradas. Todo esto implica que el trabajo irregular no es un problema que concierne solamente a la economía informal, sino que también es común en algunos sectores de la economía formal.

La presencia de un amplio segmento de ocupados no registrados es consecuencia del mantenimiento de una injusta matriz productiva y de redistribución de la riqueza. Actualmente uno de cada tres empleados trabaja “en negro”, es decir que el 33% de los trabajadores en relación de dependencia no están debidamente registrados; lo cual implica que no tienen acceso a los beneficios de la seguridad y protección social.

La precarización laboral es una soga que asfixia la dignidad del trabajador. Un veneno que corroe al conjunto de la sociedad. El trabajo “en negro” ahonda la catástrofe social. Su vigencia en el tiempo está directamente vinculada con la falta de libertad y democracia sindical.

El trabajo chatarra existe en tanto y en cuanto se sigue sin reconocer a los trabajadores el derecho a organizarse según su leal saber y entender, sin padrinazgos de ninguna especie, respondiendo únicamente a los intereses de la clase.

La oleada neoliberal de los ‘90 demolió la legislación protectoria del Derecho del Trabajo y alentó el trabajo informal, con lo cual no sólo se comete un fraude laboral sino que también se está lastimando la autoestima de quien no tendrá jubilación, obra social, aguinaldo y vacaciones.

La Asamblea del año XIII eliminó la esclavitud en la Argentina. Sin embargo, persiste en el mundo laboral esta forma de esclavitud más sutil pero igualmente humillante.

Esa legión de trabajadores precarizados –fundamentalmente los jóvenes- está buscando canales organizativos de nuevo tipo. Y muchas veces los encuentra en la CTA Autónoma. Son los desaparecidos civiles. No figuran en ninguna base de datos, muchos no tienen documentos, cobertura médica, ni asistencia social.

El fraude laboral es ejercido por las patronales al amparo de un sistema que los protege. El Estado -Nacional, Provincial o Municipal- es uno de los principales precarizadores. Miles de trabajadores revisten como empleados públicos a través de formas de contratación peyorativas y flexibilizadoras.

La lucha por trabajo y salarios dignos; el combate frontal a la tercerización y el trabajo esclavo; la vigencia de Paritarias libres; el 82% móvil a nuestros jubilados; la devolución del PAMI a sus legítimos dueños y la derogación de la Ley Antiterrorista y del Protocolo Antipiquetes para clausurar la criminalización de la protesta social, constituyen otros tantos puntos sobresalientes en el pliego de reivindicaciones que conforma el quehacer cotidiano de la CTA Autónoma.

* Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA Autónoma

Foto: trabajadores de maestranza del Ministerio de Trabajo, tercerizados a través de la empresa INMANTEC SRL, por esta gestión y la anterior. Hace un año que cobran sus salarios de manera parcial y fuera de término. Finalizando el mes de abril, siguen sin cobrar sus haberes de marzo. A su vez la empresa amenaza con abandonar el Ministerio dejando a todo el personal en la calle. El 21 de abril se encadenaron en la puerta del Ministerio en su sede de Leandro N. Alem.  www.facebook.com/Sitmma

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