Redacción Canal Abierto | En la inauguración de la 43º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Martín Gremmelspacher, presidente de la Fundación El Libro (que agrupa a las distintas cámaras editoriales, de librerías y de la industria gráfica), cuestionó duramente las políticas oficiales que provocaron una fuerte caída en las ventas durante el último año, estimada en 20 millones de ejemplares. Gremmelspacher completó diciendo: “Estamos muy preocupados por la posibilidad de que se aplique una reforma impositiva que recupere el IVA para el libro y que el gravamen alcance el 19 por ciento, lo que significaría el tiro de gracia para el libro argentino“.

Cuando le tocó hablar, el Ministro Pablo Avelluto rechazó todas las críticas, culpó al kirchnerismo, aseguró que el ajuste del macrismo mejorará la situación económica este año y expresó una curiosa confianza en que la industria del libro podrá sobrevivir al gobierno de Cambiemos:  “A través de los años he sido testigo de las crisis económicas, de las inflaciones e hiperinflaciones y pude ver cómo la creatividad de quienes componen la industria editorial logró que atravesaran todas esas situaciones”. Por último, el funcionario chicaneó irónicamente al empresario cultural: “Voy a citar a mi amiga Beatriz Sarlo: ‘Conmigo no, Martín’. No hay ningún tiro de gracia”.

Con respecto a la polémica apertura de la feria, el evento cultural más importante que se desarrolla en la ciudad y que espera la visita de un millón de personas desde ayer hasta su cierre el 15 de mayo, Ezequiel Leder Kremer, Vicepresidente de la Cámara Argentina del Libro, en conversación con Canal Abierto, explicó en detalle los reclamos al gobierno nacional y al cuestionado ministro:

“El 2016 fue un año catastrófico, con caída en las ventas del 15 al 20%, pero no es homogéneo, hay sectores especialmente golpeados con pérdidas de hasta el 50%. En cadenas y shoppings, lugares con niveles de alto tránsito y buenos niveles de consumo, la caída ha sido un poco menor, pero nunca debajo del 10%. El 2017 ha aparecido como un empeoramiento de lo que ya estaba empeorado, febrero fue calamitoso, el primer trimestre da una caída del 5%, en relación al primer trimestre de 2016, que ya había sido malo”.

En el estrado, Avelluto hizo alardes de su gestión diciendo que “más gente ha visitado la Biblioteca Nacional durante 2016 que durante 2014 y 2015, cuando la Biblioteca era la sede de una corriente interna del partido que gobernaba”. Sobre el INCAA (Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales) aseguró que “lejos de reducir el fomento del cine la intención de este gobierno es verificar que ese fomento llegue para que se produzca cine, a diferencia de la gestión anterior cuando esos fomentos llegaban vaya a saberse dónde”.

Leder Kremer asegura que la industria del libro detuvo el desarrollo de los últimos años: “Nosotros veníamos de un muy buen 2014 y 2015, a las editoriales y a las librerías les había ido muy bien. Fueron dos años de crecimiento, de consolidación y de expansión en algunos casos, y ahora estamos en una situación absolutamente regresiva”.

Asimismo, Leder Kremer, que también es director de la tradicional Librería Hernández, enumeró una serie de datos que dan cuenta de la crisis de la industria librera:

“Las librerías tenemos un aumento desmesurado de las tarifas. En las librerías el nivel de luminosidad tiene que ser muy alto porque se tiene que poder leer en cualquier sector, y como en general tenemos superficies amplias, pagamos ingentes tarifas de agua, porque se cobra por metro cuadrado, y para mantener en general una canilla y uno o dos baños”.

“La principal preocupación que tenemos los libreros es el precio de la luz, del aceite y del pan. Si el pan pasó de $6 a $50 el kilo, y la leche de 6 a 26, el problema que tenemos con la clientela es que cuando termina de pagar los alimentos, el alquiler, la luz, el agua y los remedios, no les queda plata para libros, ni para el teatro, ni para nada que no sea esencial”.

“Sobre la reforma tributaria, esperábamos una desmentida y no llegó, el libro no paga IVA, el lector no paga IVA, si hoy le sacan la exención se produce un encarecimiento brutal del precio”

“Argentina tiene un canal librero muy singular, es uno de los países con más librerías del mundo, Buenos Aires tiene más librerías que todo México a pesar de que México es el principal productor de libros de América Latina, y el gobierno no está asumiendo en ningún sector cual es el impacto de las medidas económicas que están tomando”.

Todos los datos están concentrados en un informe llamado “SOS Libro”, que está siendo distribuido en la Feria, que demuestra la crisis de libro, una de las principales industrias culturales de la Argentina, que golpeó tanto a pequeñas editoriales unipersonales, como a las medianas tradicionales argentinas de capital nacional y a los grandes grupos multinacionales de la edición, como Random House y Planeta, (por las que pasó el ministro Avelluto).

Sobre el perjuicio que traería a la industria librera la apertura de importaciones, Leder Kremer concluye que: “en general las librerías, sobre todo aquellos que hacemos importación directa, cundo se liberaliza y se automatizan las importaciones, nos vemos beneficiados por esas políticas, porque podemos ser mas bibliodiversos, encontrar en el exterior ediciones que tienen nula presencia en Argentina y dar una oferta distintiva. Los precios no son un problema porque las Argentina está cara por la situación cambiaria, pero lo que más nos gusta a los libreros es tener el público que pueda comprar, entonces las políticas blandas de importación, se tornan un absurdo cuando no hay a quien vendérselo”.

Y sobre el Gobierno Nacional sentenció: “Le pedimos que encuentre la manera de reforzar el consumo interno, este es un capitalismo extraño, no hay capitalismo sin consumidores, y este gobierno ha sido una maquina de expulsar gente de los consumos habituales”.