Redacción Canal Abierto | Juan Grabois es dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), una de las tres organizaciones sociales que impulsó la ley de Emergencia Social. Con Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa, la CTEP representa a la gran mayoría de los trabajadores beneficiarios de un plan social o miembros de la economía informal, los mismos que serían alcanzados por el plan Empalme que el presidente Mauricio Macri anunció entre bombos e imágenes de Juan Domingo Perón en el acto del Día del Trabajador organizado por su sindicalista preferido, Gerónimo “Momo” Venegas.

Gracias al Programa de Inserción Laboral, oficial desde hoy, el Gobierno planea incorporar al empleo formal a quienes hoy cobran un plan social, manteniendo el beneficio en forma de subsidio al empleo. Esta mañana, el secretario de la Unión Industrial Argentina, Juan Carlos Sacco, relativizó su alcance al advertir que sólo “serviría si se reactiva el mercado interno”. En línea con Sacco, Grabois consideró que este programa supone que el empleo se destruye por los costos laborales altos, y anunció que tendrá un impacto nulo.

¿Qué lectura hacen desde la CTEP del plan Empalme?

Si el plan no fuese demagógico y falso, sería muy bueno. Pero lo que se anuncia parte de suponer que una pyme o un comerciante va a tomar más empleados porque se les alivien las cargas sociales. Y eso no es real. No toman más trabajadores porque no hay consumo ni producción.

Entonces, ¿qué impacto creen que tendrá el plan?

Ninguno. Es solo un anuncio y, cuando en unos meses midan cuántos trabajos en blanco generó, se van a dar cuenta de que no funcionó.

Algunas temen que este programa podría perjudicar a los trabajadores que ya tienen trabajo en blanco, porque emplear “empalmados” les aliviaría los costos…

No lo creo. Por un lado, porque un trabajador en blanco y bajo convenio cobra un promedio de 14 mil pesos que si se le suman las cargas sociales es bastante más. Los 4 mil pesos que subsidiaría el Estado no hacen la diferencia.

Por otro lado, pesa un estigma muy fuerte sobre los beneficiarios de los planes sociales. Muchos de nuestros compañeros viven en villas y los empleadores prefieren tomar a otro que tomarlos a ellos, esa es la verdad.

Si esto es meramente demagógico, ¿pensás que sirve para reforzar el estigma de “vagos” que pesa sobre los que cobran planes?

En parte. Es que en esto hay una estigmatización muy fuerte sobre los beneficiarios de planes sociales. Hay una presunción de que los compañeros que cobran un plan no trabajan, y no es real. Realizan tareas que no entran dentro de la lógica de la productividad que cita este gobierno de probablemente el peor discurso que dio Perón en su vida. Para nosotros hay una productividad en la calidad humana que es muy importante y no se puede medir. Porque ¿cuál es la productividad de una compañera que va todos los días a alimentar decenas de pibes en un comedor? Son trabajadores que dedican muchas horas de su día a tareas que la lógica del mercado no puede mensurar, y por lo que reciben muy poco dinero, con el que apenas se cubre una semana de la canasta básica familiar. Estén seguros de que si a esos compañeros les ofrecen un trabajo en blanco, bajo convenio, ya estarían haciendo la fila pidiendo que los “empalmen”.

¿Y si el anuncio se cumpliera con trabajo formal?

Que nos digan hora y lugar para presentarse y van a ver la fila que tienen.

Nuestros temas