Por Melissa Zenobi | Kevin tenía sólo 9 años cuando le entró en la cabeza la bala maldita en medio de un tiroteo entre bandas narcos en la villa 21-24 del barrio porteño de Barracas. Hubo 105 disparos de armas de guerra en tres horas. Además del asesinato de Kevin, muchos vecinos fueron heridos aquella mañana lluviosa del 7 de septiembre de 2013.

Por esos días llegaba Antonio Manco a la Argentina para contar en un audiovisual la historia de la revista La Garganta Poderosa. Pero el asesinato de Kevin cambió los planes y lo que sería un mes y medio de rodaje se convirtió en más de tres años de intenso trabajo. “Mi idea inicial era llevar a Italia esta experiencia de empoderamiento popular”, contó el director de Ni un pibe menos.

Él hacía apenas unos días había comenzado su rodaje: “Yo tenía a Kevin filmado jugando en los festejos del día del niño y nunca me hubiera imaginado que uno de esos nenes, una de esas miradas, una de esas risas, hubiera sido asesinado en medio de un tiroteo que contó con la complicidad de las fuerzas de seguridad que liberaron la zona y no respondieron a ninguno de los 9 llamados al 911”.

“Esa mañana me hizo cambiar para siempre, a partir de ese día yo no volví a razonar de la misma manera y decidí quedarme para poder apoyar esta lucha”, recordó Manco de esos tiempos tan difíciles para la familia de Kevin.

Fue durante la tarde de ese mismo 7 de septiembre que en medio del drama que estaban viviendo alguien entró a la casa de los padres de Kevin para robarles. Por eso es que Ni un pibe menos nace de la urgencia: “necesitábamos contar la historia de Kevin para denunciar lo que había pasado con él pero también muchos otros casos de violencia que se viven en la villa todos los días”.

Ni un pibe menos muestra además la contracara que genera la ausencia del Estado, y tiene que ver con la presencia humanitaria y compañera del pueblo organizado en las movilizaciones y en los reclamos. Aquellos lazos de seguridad con los que cuentan los vecinos de las barriadas para cuidarse cuando las fuerzas de seguridad no lo hacen. “Mostramos cómo la familia de Kevin estuvo contenida y acompañada para transformar ese dolor en denuncia para que no haya ni un pibe menos y ni un impune más”, destacó Antonio.

Además de en los espacios Incaa, el documental se puede ver a través de Cinear.com en los mismos horarios de la cartelera del Cine Gaumont.

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