Redacción Canal Abierto | Los indicadores económicos vienen mal. La inflación, el consumo, el dólar, el monto de la deuda, ni uno puede ser exhibido por el Gobierno como un indicio de los “brotes verdes” anunciados desde el segundo semestre que no fue. Pero hay un dato que resume todos los anteriores y da cuenta de la forma en que la economía impacta en el bolsillo argentino: a fin de año, el Producto Bruto Interno (PBI) por habitante será inferior al de diciembre de 2015.

El dato surge de un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), coordinado por Claudio Lozano, que proyecta cómo evolucionará el PBI durante este año teniendo en cuenta el año anterior y la tendencia que se da en el actual. De allí concluye que, al finalizar 2017, el PBI por habitante se ubicaría un 2% por debajo del existente a fines de 2015.

El estudio destaca que ese 2% negativo es, además, un promedio, en el marco de una política económica que ha concentrado el ingreso en lugar de redistribuirlo (3 puntos menos de participación de la masa salarial en el PBI). Por eso, en los sectores más vulnerables la caída será más pronunciada y se sentirá con más fuerza.

Por otra parte, la decisión gubernamental de identificar a los costos laborales como el principal problema de la economía argentina -postura que se refleja no sólo en los dichos de las principales figuras del Gabinete sino en la voluntad del Ministerio de Trabajo en ponerle techo a las paritarias-, permite inferir que “la recuperación del salario real y del consumo no ocuparán el papel central en la recuperación económica”.

“Esto explica por qué, más allá del esfuerzo de los funcionarios por demostrar cuánto mejor estamos, las mejoras no se notan. No se notan porque no están. La política oficial ha achicado los ingresos disponibles para cada habitante de nuestro país”, resume el estudio del IPyPP.

Evolución del PBI y PBI per cápita durante 2016. Proyección para el año 2017. Fuente: Ipypp

La esperanza de reactivación del Gobierno está puesta en impulsar la obra pública –siempre concesionada a los amigos- y en los estímulos que proporcionen los sectores ganadores del modelo: agro, energía, transporte y finanzas. Pero “manteniendo las tasas de interés que requiere el plan de metas de inflación que sigue el Banco Central, en el mejor de los casos, la recuperación esperable será similar a la  caída que el PBI tuviera en el 2016”, sentencia el informe.