Redacción Canal Abierto | “Es una situación muy triste”. “Estamos acampando en los portones de la empresa y nos turnamos”. “Tengo 35 años y soy el único sostén de mis tres hijos”. “Uno piensa que no le va a tocar, hasta que le toca”. Así resume Cintia Arévalos, operaria en lucha de la planta de Florida de PepsiCo, el drama que comenzó el martes 20 de junio para 600 trabajadores y sus familias cuando encontraron en las puertas de la empresa el comunicado que anunciaba su cierre.

A partir de allí, comenzaron un acampe en las entradas a la planta, audiencias en el Ministerio de Trabajo, y un pedido expreso al Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), presidido por Rodolfo Daer, para que decrete un paro general del gremio. La entrevista ocurrió mientras los trabajadores de PepsiCo estaban en un plenario en STIA. Al finalizar, informaron: “El sindicato nos soltó la mano. Van a pelear por un mejor arreglo pero no por la reincorporación”. 

También solicitan a la sociedad una medida solidaria: boicot a los productos de la empresa hasta que reincorpore a los despedidos.

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