Por Carlos Saglul | Una mujer que vivía en la calle fue encontrada muerta de madrugada en el barrio porteño de Constitución. La agencia oficial Telam señaló que la ONG Proyecto 7 informó que ya son al menos seis los muertos por el frío en el país al inicio del invierno.

“La encontraron entre las dos y las tres de la madrugada del martes sobre la calle San José, cerca de la avenida San Juan. Fue un voluntario del comedor que funciona en Pavón y San José quien avisó al 911”, dijo  Horacio Ávila, referente de Proyecto 7, una ONG que trabaja con personas en situación de calle.

Otro cuerpo de un joven fue encontrado cerca de la Facultad de Medicina de Rosario, y la autopsia realizada por el Instituto Médico Legal (IML) de esa ciudad confirmó que “falleció por hipotermia”, informaron fuentes de la Fiscalía que investiga el caso.

Identificado como Federico Nicolás Rodríguez, de 28 años, el joven había sido hallado inconsciente sobre un colchón en la calle Suipacha al 500, “tapado con una manta y descalzo”, informaron empleados de la Facultad.

En Comodoro Rivadavia, a un hombre de 69 años que vivía en la calle en el barrio “Los arenales”, informó a la misma agencia César Brant, segundo jefe de la Unidad Regional de la policía de la provincia de Chubut, donde ya son dos los decesos por la ola de frío.

“El fallecido es una persona en situación de calle y los vecinos habían reportado hace un par de días que no se lo veía en la plaza donde habitualmente se quedaba, por lo que estábamos prevenidos de que algo podía pasar”, contó el comisario.

El primer caso fue el de Domingo Nahuelcheo, un peón rural de 68 años que fue encontrado muerto el fin de semana último en una estancia próxima a Gobernador Costa, 180 kilómetros al sudeste de Esquel. En ese caso, fuentes policiales confirmaron también que fue por hipotermia.

En Mar del Plata, en tanto, ya se cuentan dos muertes de personas en situación de calle por el frío: el último caso fue el de un  hombre que murió en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) de esa ciudad el martes de la semana pasada.

Había sido trasladado a ese centro de salud el día anterior, luego de que vecinos de la zona de Bolívar y Santa Fe dieran aviso a las autoridades al ver que “estaba en un estado de salud crítico”.

En esa misma ciudad, el sábado 10 de junio, murió otro hombre que estaba en situación de calle y que había sido internado tras ser alcanzado por las llamas de una fogata que había encendido en el Parque Camet para calentarse.

Miles de personas viven en las  calles de la ciudad. Ya comenzó el invierno y ya han muerto seis. Se dice “personas en situación de calle”, cuando en realidad no son sino parte del pobrerío. Los que se quedaron sin trabajo, quienes no tienen para una pensión. Los muertos anónimos de un ajuste que recién comienza. El genocidio permitido, silencioso, hasta legal. “Estábamos prevenidos que algo así podía pasar”, dice el comisario de Comodoro Rivadavia.

“Duermen en la calle porque son dejados”, se tranquilizan algunos que explican existen albergues donde podrían pernoctar siquiera por la noche. Es aquel  viejo “en el algo andarán” que sirve para disimular la indiferencia por la suerte del vecino. ¿El pobre, por ser pobre, deja de ser “vecino”? ¿Se transforma en alguien que ya no conocemos?

¿No será la pobreza otro “país” donde viven los perdedores?  Muchos tranquilizan su conciencia  convenciéndose que se murieron de frío porque no habían hecho lo suficiente. Son los anónimos que se quedaron fuera del juego por la sobrevivencia. “Pasarán, pasarán, pasarán pero el último quedará”, cantábamos en aquel juego cuando niños. La joda es que, en este juego, el que pierde se muere; pierde de verdad.

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