Redacción Canal Abierto | El diputado Alirio Uribe valora el proceso de paz: “En Colombia estamos haciendo un gran esfuerzo para ponerle fin a un conflicto armado que ya tiene más de 8 millones y medio de víctimas”. Por su parte la dirigente Dilia Nelma Forero criticó los acuerdos: “El proceso capitalista se está fortaleciendo, esto es un aire más para al capitalismo, no veo que el nacimiento de las FARC como partido político sea una solución para los problemas del pueblo colombiano”.

Luego de 52 años de conflicto armado, la semana pasada concluyó el desarme de las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia, en 26 campamentos del país. El proceso fue supervisado por la Organización de las Naciones Unidas y una vez finalizado, el presidente Juan Manuel Santos y el jefe guerrillero Rodrigo Londoño, más conocido por su alias de combate “Timochenco”, encabezaron una ceremonia para anunciar el pase a la siguiente etapa del camino hacia la paz, junto al secretario general adjunto de Asuntos Políticos de la ONU, Jeffrey Feltman, que comandó el último tramo de la entrega de los pertrechos de guerra.

Siete meses después de la histórica firma del acuerdo de paz en La Habana, el grupo insurgente (el más antiguo del continente), nacido 1964, entregó la totalidad de sus armas personales a la misión de la ONU que se dispone a sacarlas de los fortines para fundirlas y construir monumentos a la paz.

En conversación con Canal Abierto, Dilia Nelma Forero Sánchez, dirigente de Unión Patriótica, un partido legal impulsado por las FARC y otros sectores de izquierda, que sufrió asesinatos de sus dirigentes y militantes por grupos paramilitares y fuerzas de seguridad desde mediados de los ’80 y los ’90, cuestiona la utilidad de los tratados de paz: “Hay un grupo poblacional muy interesado en los acuerdos; después de 53 años de martirologio creemos que todo lo malo que ocurre es por culpa de la lucha armada, pero no es cierto, nosotros no sufrimos porque haya un grupo rebelde, el sufrimiento es el capitalismo. Pero hay gran parte de la población que cree esto, por eso están muy contentos con el desarme, pero yo creo que se trata del desarme de una ilusión que queríamos tremer para acabar con la oligarquía. Habrá muchos contentos, pero el pueblo no va a dejar de sufrir por esta entrega”.

El procedimiento, no sin dificultades, culminó exitosamente el jueves con la entrega del último 40 ciento del armamento de las cerca de 7.000 armas personales. 6.800 miembros de las FARC y más de 2.200 milicianos de las redes de apoyo se mantienen concentrados desde febrero en las llamadas “zonas veredales de normalización” cumpliendo con el plan de desmovilización. Cada guerrillero entrega su/s arma/s, que son registradas con su número de serie y otros datos por parte de los delegados de la ONU. Luego, el organismo internacional entrega un certificado al insurgente que firma un documento mediante el cual se compromete a no volver a alzarse en armas y a cumplir el acuerdo de paz. El armamento pesado, los explosivos y algunos vehículos de guerra fueron escondidos en más de mil apartados rurales, cuyas ubicaciones también fueron suministradas a la Misión Verificadora.

Nelma Forero, docente universitaria, insiste en que la experiencia de Unión Patriótica es un antecedente que le quita valor a la desmovilización de los grupos armados: “Fue un partido nacido de las FARC en el año ’86. Cuando todavía no nos habíamos formado ya nos habían eliminado al primer líder, y luego nos eliminaron de manera sistemática, hubo más de 10 mil compañeros asesinados. Hoy vemos que en lo que va del año han asesinado a mas de 40 líderes sociales, algunos que no pertenecen a ningún partido, entonces en una oligarquía tan asesina como la nuestra no creo que vayan a dejar participar a la izquierda. Con mucho dolor debo decir que los guerrilleros, la izquierda y la centro izquierda solo quieren el poder pero no saben a dónde van, el proceso capitalista se está fortaleciendo, esto es un aire más para al capitalismo, no veo que el nacimiento de las FARC como partido político sea una solución para los problemas del pueblo colombiano”.

El comandante rebelde “Jesús Santrich”, que integró la misión negociadora, expresó en los últimos días que “las FARC no se acaban hoy, se transforman, se convierten en una organización legal que pronto va a conformar un partido que sale a la acción política. Nosotros no nos vamos a desmovilizar, nos vamos a movilizar hacia la legalidad”.

Tras la entrega de armas, los miembros de las FARC pasarán a la etapa de desmovilización y de sometimiento a una Jurisdicción Especial de Paz para solucionar sus problemas con la Justicia, en una fase que se extenderá durante varios meses.

ELN

El viernes finalizó el segundo ciclo de diálogos entre el Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional en Quito, Ecuador, y las delegaciones de ambas partes anunciaron que buscarían el cese al fuego bilateral. Incluso Pablo Beltrán, jefe de negociación de la guerrilla, afirmó que la meta era alcanzar el fin de las hostilidades antes de la visita del papa Francisco a Colombia en septiembre.

El domingo, el ELN publicó un comunicado en el que dio a conocer sus 5 condiciones para alcanzar ese objetivo: alivios humanitarios que rebajen intensidad al conflicto y beneficien a la población;  tomar medidas concretas frente a las autoridades y los mandos de la fuerza pública, que están aliados con el paramilitarismo; que el gobierno responda frente a las acciones que provocan confinamiento, desplazamiento, bloqueo y control de alimentos, medicamentos y bienes necesarios para el trabajo y supervivencia de las comunidades; las des-judicialización de los líderes sociales y de la protesta social; medidas para revertir el hacinamiento infrahumano de la población carcelaria.

Dilia Nelma Forero Sánchez también criticó el avance de los acuerdos entre el segundo grupo guerrillero de Colombia y el gobierno de Santos: “El ELN inició su negociación con una posición diferente a la de las FARC, en la que quería que el pueblo participara, que fuera el pueblo el protagonista que tomara la decisión frente a qué hacer con su proceso, y hasta ahora es el único punto que la oligarquía no le ha querido aceptar. No veo con buenas expectativas estas entregas, simplemente se trata de decir que la lucha armada ya no es una opción y acabar así una ilusión, porque la verdad es que es un derecho el que tenemos a revelarnos en contra de esta oligarquía que nos está acabando”.

Se espera que la visita del Papa Francisco a Colombia, que se concretará entre el 10 y el 13 de septiembre, sirva como impulso para finalizar la negociación con el ELN. Los especialistas explican que el grupo rebelde tiene una fuerte influencia católica, y la visita del jefe de la Iglesia, que tuvo gestos positivos hacia la Teología de la Liberación, podría servir de estimulo a la resolución de las discusiones.

El ELN realiza homenajes habituales por ejemplo al cura Camilo Torres, que cayó en su primer combate integrando las filas guerrilleras en 1966; y también al cura español Manuel Pérez, quien llegó a ser comandante en jefe y número dos del grupo. “Las mujeres y hombres del Ejército de Liberación Nacional rendimos un cálido tributo a su memoria y seguimos levantando las banderas, por las que estos dos sacerdotes revolucionarios entregaron sus vidas”, se lee en la página ELN-Voces. Mencionan también a la religiosa suiza Hildegard; a la austriaca Herlinda Moses; al obispo colombiano Gerardo Valencia Cano; a los sacerdotes Diego Cristóbal Uribe Escobar, Bernardo López Arroyabe, Bernardo Marín y José María Becerra; al obispo brasilero Hélder Cámara; al obispo Pedro Casaldáliga, y sacerdotes nicaragüenses, Ernesto y Fernando Cardenal. Pero también hacen una crítica a las jerarquías de la Iglesia Católica, aunque resaltan al Papa Francisco.

Canal Abierto entrevistó también a Alirio Uribe, Representante a la Cámara (diputado) por el Polo Democrático Alternativo, uno de los partidos de izquierda más fuertes de Colombia. Uribe es un reconocido abogado de derechos humanos, que valora positivamente los acuerdos de paz, y analiza las posibilidades de las FARC en la vida política institucional de su país.

-¿Qué análisis merece la finalización de los acuerdos de Paz entre las FARC y el Gobierno?

-Para Colombia es muy importante porque había muchos sectores políticos, sobre todo de extrema derecha, que consideraban que este día no iba a llegar, siempre se dijo que no se iban a sentar a la mesa, que no iban a hacer cese de hostilidades, que no se iban a firmar acuerdos, después que no se iban a concentrar en las zonas, finalmente que no iban a dejar las armas, y ahora que no van a entregar todos los bienes, pero lo que hemos visto es que las FARC han venido cumpliendo de manera adecuada los acuerdos de paz, a pesar de muchísimos incumplimientos que hay de parte del gobierno nacional, en la ubicación de las zonas veredales, en la aplicación de la ley de amnistía, hay bastantes retrasos.

En el Congreso nosotros hemos avanzado en la parte legislativa, que es la posibilidad de hacer la norma para la implementación de los acuerdos. También estamos pendientes en la posibilidad de que se avance en la mesa de diálogo entre el gobierno y el ELN, que es la otra guerrilla en negociaciones en la ciudad de Quito (Ecuador).

Lo importante para los latinoamericanos es que se sepa que en Colombia estamos haciendo un gran esfuerzo para ponerle fin a un conflicto armado que ya tiene más de 8 millones y medio de víctimas.

-¿Con que expectativas y posibilidades se insertan las FARC en la vida política institucional de su país?

-Los comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y los dirigentes guerrilleros tienen muchas preocupaciones, sobre todo referidas a la seguridad personal, porque existen todavía grupos paramilitares, o bandas criminales, entonces ellos tienen temor a ser atracados físicamente, por eso tienen problemas con su seguridad económica, desconfianza porque no se han hecho todos los proyectos de reincorporación, los proyectos productivos, todo lo que es la reinserción económica. Tienen problemas además con la seguridad jurídica, en el sentido de que hay más de mil presos, que todavía están en las cárceles porque no les han aplicado la ley de amnistía. También tienen temores con las extradiciones, que no se les cumplan los acuerdos.

Hay un punto que es favorable, esta semana se conoció una encuesta de Gallup en Colombia que dice que las FARC tienen hoy mas favorabilidad que los partidos políticos, entonces yo sí creo que muchos sectores del país han constatado que las FARC han cumplido con su indeclinable posición de dejar las armas y de ponerse a disposición de la Justicia Especial de Paz, entonces es posible que ellos vayan a la vida política con lo que ya está probado y que tengan 10 representantes en el Congreso. Yo no creo que vayan a tener un gran éxito electoral, porque sus bases las tienen en el campo, donde la gente, en muchas de esas regiones, no tienen cédula, lugares con menor concentración poblacional, zonas con dificultadas para acceder a los puestos electorales porque son muy retiradas, pero van a hacer el ejercicio, en agosto han anunciado que van a fundar su partido político. Lo importante es que se están salvando muchas vidas en Colombia, los combates se redujeron prácticamente a cero, ya no mueren policías, ni guerrilleros, ni civiles por el conflicto armado. Habrá un proceso de reinserción en todos los sentidos, económico, social, político, que esperamos que salga bien

-¿Qué poder de daño tienen los sectores que se opusieron e intentaron sabotear los acuerdos de paz, encabezados por el ex presidente Álvaro Uribe Velez?

-Ellos tienen mucha capacidad, han expresado que quieren llegar a la presidencia de la república en las próximas elecciones, haciendo una coalición entre la extrema derecha con algunos otros sectores, y lo que han anunciado es que si ganan las elecciones van a tratar de reversar los acuerdos de paz, la capacidad de daño es alta, yo no creo que lo vayan a lograr pero no han ocultado esa intención. Además lo que quieren hacer es que las elecciones presidenciales se vuelvan una especie de segundo round del referendo para la paz que hicieron fracasar

-¿Existe la posibilidad de que un gobierno de otro signo político pueda hacer retroceder los acuerdos?

-Yo no creo que sea posible que retrocedan, por un lado porque si en una pelea hay dos y uno resuelve no pelear mas, el otro ya no tiene con quien pelear, y entonces no creo que si gana la extrema derecha le vayan a devolver las armas a las FARC y obligarlos a hacer la guerra, son cosas que son imposibles que sucedan, pero sí es verdad que los acuerdos de paz son una agenda por lo menos a 10 años y si llega un gobierno hostil seguramente no van a querer aplicar los acuerdos.