Redacción Canal Abierto | Los líderes de 20 países entre industrializados y emergentes se reúnen en Hamburgo, al norte de Alemania, en medio de grandes protestas que incluyeron mensajes a Mauricio Macri, quien presidirá el G20 durante 2018. “Bienvenidos al infierno”, es el lema con que los anticapitalistas recibieron a los mandatarios.

El G20 congrega desde 1999 a los jefes de Estado, presidentes de los bancos centrales, ministros de finanzas y economía de los ocho países más poderosos del mundo –Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia- y otros once con heterogéneo nivel de industrialización -Arabia Saudita, Australia, Brasil, Canadá, Corea del Sur, España, India, Indonesia, Italia, México, los Países Bajos, Singapur, Sudáfrica, Turquía y la Argentina.

También hay representantes de la Organización de las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Internacional del Trabajo y el Banco Mundial.

La Argentina llega al cónclave con la certeza de que será durante 2018 la próxima presidente pro témpore del G20. Semanas atrás, cuando Macri fue informado de la decisión de los titiriteros del capital global, la Cancillería adelantó que los ejes que impulsará nuestro país serán trabajo y educación. Quizás dos de los aspectos más débiles de la gestión oficial.

Durante su intervención en Hamburgo, el presidente argentino hizo un repaso de su gestión: la apertura al mundo volvió a ser parte de un discurso en ciertos aspectos alejados de la realidad. Ejemplo de ello son las resoluciones de la ONU y la CIDH contra la detención de Milagro Sala.

Macri además volvió a interferir en los asuntos internos de Venezuela, a cuyo gobierno acusó: “No respeta a los derechos humanos y peligra la paz social que todos los que estamos acá pregonamos”. Esta política discursiva, una de sus favoritas, lo ha erigido como el máximo referente de la derecha regional.

A diferencia de las cumbres anteriores de este foro de discusión sobre la economía mundial, los negociadores son escépticos respecto a las definiciones. “No vamos a esconder nuestras diferencias; por el contrario, vamos a llamarlas por su nombre porque hay divergencias de opinión en cuestiones esenciales”, anticipó la canciller alemana, Ángela Merkel.

Su intención es aislar la posición de Estados Unidos respecto del consenso de desalentar las barreras al comercio internacional y luchar contra el calentamiento global.

Desde las ventanas del hotel donde se aloja, el presidente Macri habrá advertido el escenario que se le avecina cuando el año que viene sesione en Buenos Aires el G20. Helicópteros sobrevolaban en medio de una densa columna de humo, mientras las sirenas de celulares con policías antidisturbios y carros hidrantes aceleraban a toda velocidad. Algo parecido podría suceder también en diciembre, cuando en la capital argentina se reúna en la Organización Mundial del Comercio.

Los enfrentamientos más cruentos entre la policía y los manifestantes anti capitalistas tendrán lugar este sábado, cuando se concentren alrededor de 100 mil personas contra la presencia de los jefes de Estado.

Entre puñados de datos de color se destaca uno vinculado con la perspectiva de género: tan sólo cuatro de las 36 personas que posaron para la foto oficial son mujeres.