Redacción Canal Abierto | Organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, partidos políticos y sindicatos se movilizaron hasta la Plaza de Mayo para manifestar su solidaridad con los trabajadores que esta mañana fueron desalojados violentamente de la planta de la multinacional en Vicente López.

El horario de convocatoria fue el de las 15.30, cuando cada jueves comienza la habitual marcha de las Madres de Plaza de Mayo. Luego de dar la vuelta a la pirámide junto a ellas, los trabajadores despedidos de distintas empresas participaron de diferentes actividades a lo largo y ancho de la plaza, en rechazo al ajuste del gobierno nacional, a la represión a las protestas, y a los reclamos laborales. Y en apoyo a las 600 familias expulsadas de Pepsico.

En el primer evento, junto a las Madres estuvieron trabajadores despedidos o en conflicto de distintas fábricas del polo industrial de la zona norte de la Provincia de Buenos Aires.

Luis Medina, delegado de la planta de Florida de Pepsico, explicó que “70% del plantel son mujeres, la mayoría son mamás, alquilan, muchas son sostén de hogar”. “Es una planta de última generación, está operativa, es un lugar estratégico para el mercado, manejan el 80% del mercado del snacks en Argentina, Paraguay y Uruguay -agregó-. La empresa presenta un cierre fraudulento con un preventivo de crisis el lunes, y el martes cierra las puertas, con lo cual de preventivo no tuvo nada. Crisis tampoco tiene porque es una multinacional que factura millones de pesos todos los años”.

Para finalizar, el delegado de la compañía de alimentación criticó la conducción gremial que no se involucró en el conflicto: “tenemos una comisión interna y una agrupación gremial muy importante, la multinacional quiere barrer con eso. Están las condiciones dadas desde el Ministerio de Trabajo, desde la burocracia sindical de Rodolfo Daer que nos dio la espalda, y desde el gobierno de Macri, entonces los empresarios se sienten envalentonados”

Después, Rubén Ayala, de Carboclor, contó el problema de los químicos, que sufrieron 500 despidos en cuatro empresas. Carboclor, compañía uruguaya radicada hace más de 40 años en Campana, “barrió con su personal”, detalló Ayala y anunció que “va a dejar de ser productiva” para usar sólo la logística. “Es un claro ejemplo de este tipo de gobierno de libre mercado, que nos está matando a todos. Campana-Zarate-Baradero es un polo industrial de los más importantes de la historia de Latinoamérica, y nos están matando. Este gobierno nos quiere con la cabeza gacha, pero acá estamos firmes para resistir”, finalizó.

Por su parte, Julio González, referente de UOCRA Zárate, emparentó la situación actual con lo vivido en la década del 90: “soy de esa generación que también fue despedida, y hoy es lo mismo y el mismo silencio cómplice. Cuando fuimos a negociar nos preguntaron cuanta plata queríamos, les dijimos que queríamos trabajar. Somos miles de trabajadores, multiplicado por cuatro de cada familia. Se cae la industria, se cae el comercio, y hoy no quieren escuchar a los trabajadores. Los únicos brotes verdes que vemos es la Gendarmería rodeando nuestras fábricas”.

Por su parte, una de las trabajadoras reprimidas esta mañana detalló el ataque conjunto de la Gendarmería y la Policía Bonaerense: “la pasamos muy mal, resistimos hasta donde pudimos, pero no aguantamos el humo y los gases. Quiero agradecer la solidaridad, queremos que se sientan identificados con Pepsico, porque esto no termina acá, nosotros vamos a seguir. Vamos a seguir enfrentando al sindicato, a Rodolfo Daer que siempre nos traicionó, siempre tuvimos que estar al frente de las luchas para conseguir categorías, guarderías y mejoras. No nos vamos a quedar de brazos cruzados porque sabemos que Pepsico está en la ilegalidad”.

Fotos: @dicoluciano

 

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