Redacción Canal Abierto | Luego de haber sido el principal promotor del proyecto, por Twitter y en video el gobernador rionegrino,  Alberto Weretilneck, anunció que no seguirá adelante con la iniciativa de instalar una central nuclear china en la provincia patagónica.

“No tuvo aceptación, ni acompañamiento social. Escuchamos al pueblo: los rionegrinos no quieren una central nuclear y así debemos proceder”, resumió, y adelantó que mañana enviará a la Legislatura provincial un proyecto de ley que prohíba la instalación de la planta en Río Negro.

La decisión no es casual. Weretilneck había impulsado la idea con bombos y platillos, argumentando que significarían una inversión de US$ 8 mil millones en la provincia y la creación de más de 4 mil puestos de trabajo. Pero lo que creyó una medida propagandística para la campaña resultó todo lo contrario. Juntos Somos Río Negro, el partido del gobernador, salió tercero en las PASO del 13 de agosto con sólo el 18,13% de los votos.

“Estamos frente a un histórico triunfo de la movilización de los trabajadores y de todo el pueblo de Río Negro, ya que hemos logrado derrotar uno de los mayores intentos de colonización moderna”, sostuvo el secretario general de ATE y de la CTA Autónoma local, Rodolfo Aguiar.

Luego de un profundo debate interno -que incluyó un intercambio con referentes sindicales de toda la provincia y especialistas en la materia- el sindicato de los estatales fue una de las organizaciones que alzó fuerte su voz contra la instalación de la central, con cese total de actividades y un posicionamiento claro en rechazo al megaproyecto con China.

También se llevó adelante la jornada “No Nuclear” que incluyó movilizaciones y actividades de protesta en la mayoría de las ciudades provinciales.  “Igual debemos mantenernos alertas, dado el carácter electoralista del anuncio del gobernador”, alertó Aguiar.

El rechazo a la central por parte de la ciudadanía radicó en varios aspectos oscuros del proyecto. En primer lugar, suponía la adquisición de un paquete cerrado de tecnología china, lo que profundizaría la dependencia tecnológica y científica y reduciría a cero la participación de los cuadros científicos locales. En segundo lugar, significaba agrandar el endeudamiento externo en más de US$ 7 mil millones y dejar truncos los proyectos para la generación de energía de origen nacional. Por último, y sobre todo, la central representaba un riesgo latente para el medio ambiente.

Por su parte, la Red Nacional de Acción Ecologista (Renace) de Argentina emitió un comunicado en el que “felicita la decisión del pueblo patagónico de rechazar la instalación de centrales nucleares” y celebra “el anuncio del gobernador de la provincia de Río Negro de elevar a su Legislatura este rechazo formal para convertirlo en ley”.

En este sentido, en la nota que emitió al subsecretario de Energía Nuclear de la Nación, Julián Gadano, Weretilneck aclaró que no pone en discusión los aspectos técnicos ni ambientales, pero que sí tuvo en cuenta “la percepción de una sociedad sobre los riesgos que representa una determinada industria y si está dispuesta a asumirlos o no”. “En definitiva, el proyecto careció de licencia social”, sentenció.

A Cambiemos, la otra fuerza defensora de la central, tampoco le fue bien en las PASO rionegrinas: obtuvo apenas un punto más que el oficialismo provincial. Weretilneck había sido parte del viaja a China que realizó Mauricio Macri en mayo, cuando se firmó el compromiso de la inversión. Desde Cambiemos advierten que esta marcha atrás del gobernador seguramente mellará su relación de confianza con el Presidente.

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