Redacción Canal Abierto | El miércoles pasado decenas de pobladores de Lavalle, Corrientes, realizaron un corte en la  Ruta Provincial 27 para exigir la actuación de la Justicia en relación a los métodos de fumigación en tomateras de la zona. Sin respuesta por parte de las autoridades judiciales ni gubernamentales, este viernes continuarán con el reclamo, aunque esta vez con una marcha a los ministerios de Salud y Producción de Corrientes.


“Utilizan los agrotóxicos para acelerar el proceso productivo, pero a la par envenenan a nuestros chicos y nuestra tierra”, asegura Josefina Arévalo, tía de Nicolás y una de las referentes locales en la lucha contra las fumigaciones.

Josefina Arévalo es panadera y su esposo vive de la pesca. Junto a otros vecinos tienen una huerta orgánica, donde también crian pollos y cerdos. En ella utilizan métodos naturales para producir sus alimentos. “No es necesaria la utilización de agrotóxicos”, asegura.

Nicolás tenía 4 años y vivía junto a su familia a 15 metros de una plantación de tomates donde las fumigaciones eran cotidianas. Según consta en el expediente judicial que siguió a su muerte, el 4 de abril, el pequeño Nicolás “no sólo se había contaminado con pesticidas por inhalación, sino que además, cuando iba con su hermana mayor a un almacén cercano, pisó el agua de un desagüe que atravesaba la vía pública y el agroquímico lo afectó por contacto directo dérmico y por eso resultó afectado más gravemente que su prima”.

La autopsia determinó que tenía fósforo en el organismo, igual que su prima, quien tuvo mejor suerte debido a que no tuvo contacto a través de la piel con el plaguicida. Ella pudo sobrevivir tras ser derivada al Hospital Garrahan en la ciudad de Buenos Aires, donde permaneció internada. Sin embargo, Celeste, que hoy tiene 11 años, sufre las secuelas secuelas: “Tiene enfriamiento en las extremidades, dolores de cabeza y de panza”.

De todas maneras, y aún habiéndose comprobado la relación directa entre las dolencias y la aplicación de los agrotóxicos, todos los acusados salieron indemnes y la causa por la muerte de Nicolás quedó impune.

Por otra parte, la semana pasada la Corte Suprema de la Nación ratificó las condenas por las fumigaciones en barrio Ituzaingó, Córdoba. En aquella resolución el máximo tribunal invalidó un recurso interpuesto por Francisco Parra y el piloto Edgardo Pancello, confirmando de esa manera la condena a 3 años de prisión para ambos -aunque en suspenso- por “contaminación ambiental dolosa”.

Protagonizarán el reclamo en las calles céntricas de la capital correntina los familiares de las víctimas, integrantes de la Comunidad Guaraní Rincón Ava, la cooperativa Agropecuaria Alma, Recicladores Killy, acompañados por la Federación Campesina Guaraní de Corrientes MTE-CTEP y Guardianes del Yvera.

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