Redacción Canal Abierto | Lobos solitarios, células del ISIS, supremacistas blancos o simples trastornados. Sin importar quién ni por qué, en Estados Unidos se suceden los ataques con armas de fuego y el homicidio de inocentes.

Mas de 90 personas mueren cada día en el país del norte por armas de fuego: 34 de ellas son homicidios, mientras que el resto son suicidios o muertes accidentales. Según un balance de la organización Gun Violence Archive (GVA), en lo que va de 2017 fueron 11.652 el número de personas fallecidas, 2.433 de ellas de entre 12 y 17 años.

90 millones de estadounidenses, de una población de 310, poseen un total de 200 millones de armas, lo que convierte al país en la nación del mundo con mayor índice de armas en manos de civiles. Un relevamiento del propio Gobierno revela que en el 40% de los hogares hay al menos un arma de fuego.

Mapa de los incidentes con armas de fuego en EE.UU. durante 2017

En junio de 2010 el Tribunal Supremo declaró que el control de armas en Estados Unidos es inconstitucional. Es decir que cualquier ley que prohíba la compra o la posesión de armas choca frontalmente con la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense (introducida allá por 1791): “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”.

El propio estado de Nevada, donde se encuentra la ciudad de Las Vegas, tiene una de las regulaciones de armas más flexibles del país. No pide licencias para comprar armas de fuego. Tampoco que estén registradas, y el número que se puede tener por persona es ilimitado.

En el pasado reciente fueron numerosos los intentos de poner un límite a la venta indiscriminada y la tenencia desregulada de armas. Luego de una masacre en Newton (Connecticut) en 2012 -cuando fallecieron veinte niños y seis profesores-, el por entonces Presidente Barack Obama había intentado tibiamente poner un límite a lo que calificaba como la “epidemia” de violencia por armas de fuego. Sin embargo, rápidamente se enfrentó con el poderoso lobby encabezado por la Asociación Nacional del Rifle (NRA, según sus siglas en inglés).

Desde la campaña que lo llevó a la presidencia, el actual mandatario Donald Trump se mostró como un ferviente defensor de la portación. La muestra mas grotesca de ello fue la la aprobación en febrero de este año de una legislación para que los enfermos mentales puedan comprar armas.

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