Redacción Canal Abierto | El 20 de octubre de 2010 una patota de la Unión Ferroviaria atacó a balazos un reclamo de trabajadores tercerizados del Ferrocarril Roca, en complicidad con la Policía Federal que liberó la zona y cubrió la retirada, hiriendo a cuatro manifestantes, entre los cuales estaba el joven militante del Partido Obrero que finalmente murió en el hospital.

La muerte de Mariano puso en evidencia que la novedad de la recuperación del empleo de los primeros años del kirchnerismo había mutado drásticamente en un cáncer de precarización laboral imposible de ocultar, y de consecuencias negativas tan trágicas como impredecibles.

El periodista Diego Rojas, autor de un libro sobre el caso Ferreyra, hace pie en este punto para su primer análisis con Canal Abierto: “El crimen implicó un ataque directo a la clase obrera en tanto y en cuanto se produjo en una manifestación que tenía un reclamo básico que atraviesa a gran parte de los trabajadores, que es la precarización laboral”.

Rojas, que publicó “Quien Mató a Mariano Ferreyra?”, completa el panorama recordando que los trabajadores “exigían pase a planta permanente que era negado por la misma UF, dueña de una cooperativa que usufructuaba la fuerza de los trabajadores mediante la explotación, el trabajo en negro y el no reconocimiento de los derechos, algo que atraviesa a toda la clase obrera, una de las características del kirchnerismo que hoy continúa, y por eso se puede hablar de un ataque contra el conjunto de los trabajadores”.

El juicio comenzó el 6 de agosto de 2012 con 17 imputados: el entonces secretario general de la UF José Pedraza, y el secretario administrativo, segundo del sindicato, Juan Carlos “Gallego” Fernández; Pablo Díaz, por coordinar la convocatoria al grupo que atacó la movilización; el ferroviario Gabriel “Payaso” Sánchez y el barrabrava Cristian Favale, por efectuar los disparos que mataron a Mariano Ferreyra e hirieron a Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos; los ferroviarios Daniel González y Francisco Pipitó, por amedrentar al equipo periodístico de C5N y así impedir el registro de imágenes del momento del ataque; y el ferroviario Claudio Alcorcel por garantizar la llegada de Favale al lugar. Por el rol de ocultar las armas que utilizaron los atacantes fueron acusados Juan Carlos Pérez y Guillermo Uño.

Rojas, cuya investigación le valió un llamado para participar como testigo en el juicio por el homicidio, le cuenta a este portal que

el caso no solamente puso en evidencia el flagelo de las tercerizaciones, sino que impulsó la lucha de los ferroviarios, ya que “los mil trabajadores ingresaron al convenio laboral gracias a esta pelea que continuó después del 20 de octubre. El caso no sólo planteó un problema más general, sino que la lucha de los ferroviarios tercerizados dio un paso adelante”.

Sobre el legado de Mariano Ferreyra, Diego Rojas destaca que “era un militante socialista, planteaba una lucha, no solamente por objetivos inmediatos como el pase a planta permanente sino por una transformación social estructural, era un militante revolucionario y, como muchos otros, expresa una generación y una juventud que lucha por objetivos políticos trascendentales”.

Además valora su legado en tanto y en cuanto “cada militante socialista puede verse reflejado en él, no es inalcanzable, es un ejemplo que se multiplica”.

Las sentencias:

-José Pedraza: condenado a 15 años de prisión por ser partícipe necesario del homicidio.

-Juan Carlos “Gallego” Fernández: 15 años de prisión por ser partícipe necesario.

-Pablo Díaz. Delegado de la Unión Ferroviaria en la línea Roca, estuvo presente en las vías el día del asesinato: Fue condenado a 18 años de prisión.

-Cristian “Harry” Favale. Barrabrava de Defensa y Justicia, fue uno de los tiradores de la patota sindical: condenado a 18 años de prisión.

– Gabriel “Payaso” Sánchez. Guarda de Constitución y barrabrava de Racing, fue otro de los hombres armados de la patota: condenado a 18 años de prisión.

-Jorge Daniel González. Delegado de la Unión Ferroviaria: Fue condenado a 11 años de prisión por ser partícipe secundario.

– Francisco Salvador Pipito. Guardabarrera del ferrocarril: condenado a 11 años de prisión.

– Claudio Alcorcel. Delegado de la Unión Ferroviaria en los talleres de Remedios de Escalada de la ex línea de trenes Roca: Lo condenaron a 8 años de prisión.

– Ex comisario Luis Mansilla. Fue uno de los jefes de la división Roca de la Policía Federal y estuvo a cargo del operativo el fatídico 20 de octubre de 2010. Fue condenado a 10 años de prisión.

– Ex comisario Jorge Ferreyra. Fue otro de los jefes del operativo policial: Recibió una condena de 10 años de prisión.

– Ex comisario Hugo Lompizano. Se desempeñaba en la Dirección General de Operaciones y fue acusado por abandono de persona: Fue condenado a dos años de prisión condicionales.

– Ex comisario Gastón Conti. Era operador de comunicaciones en la sala de situación de la Dirección General de Operaciones. Él fue quien le ordenó al subcomisario Garay replegarse. Fue condenado a dos años de prisión condicional.

– Ex policía Luis Echevarría. Era integrante de la Dirección de Operaciones. Fue condenado a dos años de prisión en suspenso.

-Ex policía Daniel Villalba. Agente, era el encargado de la filmación de los hechos. Recibió una multa de $12.500 y fue inhabilitado en su cargo.

– Guillermo Uño. Picaboletos. Sospechado de participar en recolección de armas. ABSUELTO., estaba acusado de sacar armas de la escena del crimen. Fue absuelto.

-Juan Carlos Pérez. Portero de los talleres de Remedios de Escalada. Sospechado de participar en recolección de armas. Fue absuelto.

-Subcomisario Rolando Garay. Integrante de la comisaría 30 y a cargo de los móviles. Fue absuelto.

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