Redacción Canal Abierto | El CCK será el lugar elegido por el presidente Mauricio Macri para el acto previo a la asunción de su presidencia frente al G20, el viernes. Durante esa jornada, anunciará cuál será la impronta que la Argentina le dará al grupo durante 2018. Para el Gobierno de Cambiemos se tratará de una oportunidad para pregonar el “regreso al mundo”. Pero ni el retorno será tan maravilloso como se pretende, ni el mundo al que se regresa será tan benévolo como se anuncia.

El G20 es un espacio de diálogo informal donde 19 países -entre industrializados y emergentes- más la Unión Europea –que participa como bloque económico- discuten, sobre todo, temas relacionados con el sistema financiero internacional. Entre todos sus miembros, reúnen más del 80% del PIB global, 80% de las emisiones de carbono y el 66% de la población del mundo. De él participan jefes de Estado, presidentes de bancos centrales y ministros de finanzas. Será, de hecho, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien recibirá este mismo jueves en el hotel Llao Llao de Bariloche a las delegaciones técnicas extranjeras, en una primera reunión preparatoria oficial de cara a la cumbre presidencial de diciembre de 2018.

El trabajo para el aceitado grupo de marketing y propaganda gubernamental será arduo. Deberá disimular que las reuniones de viernes y sábado sucederán en una ciudad militarizada, producto de la escalada de violencia que las fuerzas de seguridad desataron en los territorios reclamados por las comunidades mapuches y que tuvieron en el reciente asesinato de Rafael Nahuel un nuevo hito en el anuario represivo cada vez más sangriento. La Policía de Río Negro aportó cien efectivos, Gendarmería Nacional destinó al lugar 30 combis para trasladar a sus efectivos, y la Policía Aeroportuaria envió otros dos colectivos con personal.  Según los datos oficiales, el G20 estará protegido por casi mil agentes entre los miembros de las fuerzas federales y locales.

Deberá, también, obviar que la presidencia argentina del grupo coincidirá con una tendencia proteccionista en los principales mercados, como el de Estados Unidos, que desalientan el libre mercado que las recetas neoliberales esgrimen como solución a todos los problemas. Y deberá presentar como un honor lo que es, para los economistas heterodoxos, una tragedia: el ingreso de nuestro país al grupo, allá por 1999, se debió a haber sido el mayor colocador de deuda de la categoría “mercados emergentes”. Igual que ahora.

En el auditorio La Ballena, estarán invitados el gabinete de ministros, los gobernadores, la Corte Suprema, los líderes gremiales, embajadores de los países miembro, empresarios y algunos periodistas. Los organizadores afirmaron que “como presidente del G20, Argentina va a liderar la orientación de la agenda y busca construir un consenso multilateral, en el que todos los países se comprometan con un desarrollo económico equitativo y sostenible que genere oportunidades para todos”. No está, sin embargo, en los planes de Macri impulsar políticas coordinadas con el bloque latinoamericano para un desarrollo regional, lo que sería -para muchos especialistas en el tema- la única oportunidad real de desarrollo para la Argentina.

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