Redacción Canal Abierto | “Al principio, hubo cierta desinformación dentro de los compañeros sobre la reforma. Hay un bombardeo de información de los medios, pero no estaba claro cuáles eran los puntos más finos que nos afectaban. Eso está vinculado a que los sindicatos no bajaron a debatir esto con la gente, entonces todo lo que se conocía sobre la reforma fue a través de la televisión”. Con este diagnóstico, Silvio Acosta, delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Villa Constitución, Santa Fe, y trabajador de Acindar cuenta que la tarea de sus pares fue difundir y debatir los puntos neurálgicos de una reforma que avanza en el Congreso con un posicionamiento ambiguo de la CGT (pero bastante amable por parte del secretario general de ese sindicato, Antonio Caló) y que la organización obrera rechazará con una marcha el próximo 6 de diciembre.

Caló afirmó en el último Coloquio de IDEA, previo a las elecciones de octubre, que desde que ganó el presidente Mauricio Macri lo están “acompañando”. Luego agregó que para bajar el costo laboral “esto es como la perinola: todos ponen”. “La actitud de los trabajadores fue mutando a media que se fue viendo que la reforma venía en serio, venía fuerte, y empezó a haber una necesidad de saber cómo era esto, a pedir información. Eso ayudó muchísimo al debate y a que se pusiera en tela de juicio a los sindicalistas que están acordando con el Gobierno, principalmente con Caló hay una bronca muy grande”, relata Acosta.

Delegados de base de distintas metalúrgicas denuncian que el secretariado general de la UOM tomó decisiones sin consultar. También deslizan que el acuerdo firmado con los gobiernos nacional y provincial en Tierra del Fuego para suspender las paritarias hasta 2020 a cambio de mantener los puestos de trabajo –que el secretario general de la UOM fueguina describió como la única alternativa y graficó con el chiste del “dunga-dunga”- generó mucho enojo hacia adentro.

Para Acosta, que forma parte de la CTA Autónoma, el Gobierno toma medidas antiobreras apoyado en una idea ya instalada que tipifica a los sindicalistas como corruptos. “Hay una parte que es real, sobre la que se para el Gobierno para plantear estas reformas, y es que hay muchos sindicalistas que son corruptos, traidores y viven como empresarios a los que se puede apretar para que no vayan presos –resume-. Pero tenés otra parte que no somos iguales y que tenemos la obligación de discutir con los compañeros, decirles que vamos a dar la pelea y no vamos a firmar nada que afecte o nos quite derechos”.

“Hay trabajadores que votaron al Gobierno pero no lo hicieron para que achique, para que aplique una reforma, no tiene un cheque en blanco. Entonces están en alerta, y están diciendo que con esto no obtenemos ningún rédito. Por eso están dispuestos a dar la pelea, pero plantean qué papel vamos a jugar desde la organización gremial, quienes tenemos la responsabilidad de darles el respaldo que necesitan. El movimiento obrero tiene que estar 100% unido, porque si no le hacemos el caldo gordo al Gobierno. El 6 tiene que ser una marcha que se exprese fuerte, que se escuche el reclamo de todos los trabajadores. No podemos esperar a que se trate la ley para decir que esto es un retroceso para el conjunto de los trabajadores”, finalizó.

 

 

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