Redacción Canal Abierto | Esta tarde se conoció la sentencia en el tercer juicio por crímenes cometidos en los centros clandestinos de torturas y exterminio Atlético, Banco y Olimpo (conocido como circuito ABO), que funcionaron de manera coordinada y en continuidad cronológica durante la dictadura.

De los 9 represores imputados, dos fueron condenados a prisión perpetua, otros 4 a 25 años de cárcel, el único integrante del Ejército acusado recibió una pena de 15 años pero por acumulación con otras causas su sentencia finalmente fue de 20 años. Hubo dos absoluciones, que generaron reclamos de los familiares de las victimas presentes en el tribunal.

En conversación con Canal Abierto, Agustín Cetrangolo de la agrupación HIJOS, cuyo padre desaparecido fue secuestrado en el circuito represivo ABO, destacó que “una sentencia más contra genocidas siempre es positiva: es reparador, fortalece la democracia, el futuro”. Además, el querellante valoró que “de las 29 perpetuas que hubo en ESMA (la sentencia fue la semana pasada), 20 eran nuevas y solo 9 ya tenían otro tipo de condena. En esta oportunidad fue igual, la mayoría no tenían otras condenas”.

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Por su parte la abogada de la querella Liliana Alaniz (Asociación de Profesionales en Lucha), dijo a este medio que “Siempre tenemos que celebrar las condenas a genocidas. Esta sentencia, como todas, tienen absoluciones, penas más graves y otras leves, y las perpetuas”.

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ABO III comenzó el 20 de septiembre del año pasado. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 2 está integrado por los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Jorge Alberto Tassara. Intervinieron los fiscales Alejandro Alagia y Gabriela Sosti, además de las querellas de familiares, sobrevivientes y organismos de derechos humanos. En el juicio se incluyen los casos de 352 víctimas de delitos de lesa humanidad, algunos de los cuales son tratados por primera vez en un juicio. Se escucharon más de 180 testimonios.

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“Lo que se busca es la reparación para los familiares que han luchado tanto. En momentos tan duros que está viviendo el país -con tanta persecución política, los casos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel-, reconforta un poco. Es un paso más”, sintetizó Centrangolo.

Alanis vinculó las absoluciones en este juicio al impulso negacionista del gobierno nacional y las dificultades en los juicios de derechos humanos: “Hay que entenderlo en un contexto: estamos en un país donde, desde el Estado nacional, pretenden imponernos que no hubo un genocidio, que no fueron 30 mil compañeros. Los familiares de genocidas vinieron envalentonados, haciendo arengas y provocando a los sobrevivientes y familiares de víctimas”.

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La Sentencia completa:

-Juan Miguel Méndez (Gendarmería): PERPETUA

-Juan Carlos Mario Chacra (Policía Federal Argentina): PERPETUA

– Carlos Alberto Lorenzatti (PFA): 25 años

-Gerardo Jorge Arráez (PFA): 25 años

-Héctor Horacio Marc (Servicio Penitenciario Federal): 25 años

-Eduardo Ángel Cruz (PFA): 25 años

-Alfredo Omar Feito (Ejército): 15 años (por acumulación suma 20 años)

-Raimundo Oscar Izzi (PFA): ABSUELTO

-Ricardo Valdivia (PFA): ABSUELTO

“Las domiciliarias ya se vienen dando de hace un tiempo, y es algo a lo que nos oponemos firmemente. Ahora tenemos que poner especial atención porque hay un gobierno nacional que no tiene ningún prurito en llamar a la reconciliación”, destacó la abogada Liliana Alanís, quien además también valora que la mayoría de los condenados hoy no habían recibido castigo anteriormente: “En este caso, ninguno tiene posibilidad de ser beneficiado con domiciliaria. Son 5 los nuevos condenados. Los juicios se desarrollan a cuentagotas”.

En marzo se leerán los fundamentos del fallo.

“Las razones por las que son tan disímiles las condenas es porque no existe la figura de genocidio. Por eso a quienes se les pudo demostrar que cometieron homicidio, se los condena a perpetua. En cambio, a otros acusados por cientos de tormentos y apropiaciones de menores se los condena a penas menores”, explicó la abogada.

 

Circuito ABO

El Atlético estaba ubicado en un predio delimitado por Paseo Colón, Cochabamba, San Juan y Azopardo, y funcionó entre febrero y diciembre de 1977, cuando fue desalojado para ser demolido por la construcción de la Autopista 25 de mayo. Por aquel entonces, el accionar represivo del Atlético fue trasladado al Banco, ubicado en Av. Ricchieri y Camino de Cintura, donde funcionó desde principios de 1977 hasta mediados de 1978. Allí operó de modo provisorio, hasta pasar al tercer lugar, que fue el Olimpo, ubicado en Ramón Falcón y Lacarra, en el barrio de Floresta. En este último operó desde agosto de 1978 hasta enero de 1979. Los mismos genocidas se fueron corriendo de un claustro al otro, al igual que algunas de las víctimas, llevadas por todo el circuito.

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