Redacción Canal Abierto | La controvertida jugada política de la administración de Donald Trump en Oriente Medio, cambiando el delicado estatus de Jerusalén a capital del Estado de Israel y trasladando allí su embajada, levantó en las últimas horas una ola de críticas en todo el globo.

Si bien la resolución que rubricó el mandatario estadounidense es de contenido netamente diplomático y tardará en años en llevarse a la práctica, ya produjo también disturbios en la zona este de la ciudad, donde existe un predominio de población palestina.

El propio Consejo de Seguridad de la ONU ya anunció una reunión de urgencia para este viernes a pedido de ocho (Francia, Bolivia, Egipto, Italia, Senegal, Suecia, Reino Unido y Uruguay) de los quince miembros que lo conforman para abordar el tema.

En el mismo plano, el primero en poner el grito en el cielo fue el presidente palestino, Mahmud Abás, quien aseguró que el anuncio viola “todas las resoluciones y acuerdos internacionales”, y anima a Israel a “seguir con la política de ocupación, asentamiento y limpieza étnica”.

Según expresó el jefe del Estado francés, Emmanuel Macron, “el estatuto de Jerusalén es un tema de seguridad internacional que concierne a la comunidad internacional. El estatuto de Jerusalén deberá ser determinado por los israelíes y los palestinos en el marco de las negociaciones bajo la égida de las Naciones Unidas”.

En línea con el concierto de naciones y mediante un comunicado difundido por el ministerio de Relaciones Exteriores, el Gobierno de Mauricio Macri lamentó “medidas unilaterales que pudieran modificar” el estatuto especial de Jerusalén. Además, desde el Ejecutivo argentino dijeron reafimar su posición en favor de hallar una solución de “dos Estados conviviendo pacíficamente” y “en forma respetuosa”.

En la misma línea, aunque con criterios mas duros, el Estado venezolano expresó: “todas aquellas acciones arbitrarias e injustas, que como esta, atentan contra los Derechos Inalienables del pueblo palestino, y tan sólo buscan continuar sembrando el caos en la región del Medio Oriente”. Similar fue la postura de Cuba y Bolivia. En su cuenta de twitter, Evo Morales fustigó: “Con la salida del Acuerdo de París, el rechazo a las negociaciones del Pacto Mundial sobre Migración y ahora esta decisión unilateral sobre Jerusalén, EEUU se ratifica como una amenaza contra la paz, la justicia y la Madre Tierra”.

Por su parte, Chile también se sumó a las críticas y manifestó “preocupación” por la decisión de la administración Trump.

La primera ministra británica, Theresa May hizo lo propio, y aseguró que “no tiene planes de trasladar” la capital de Tel Aviv.

Incluso Egipto y Arabia Saudí, ambos aliados norteamericanos en la región, rechazaron la decisión por entender que viola las resoluciones internacionales.

La lista de países que se pronuncian en contra de la medida es cada vez mas larga, y con el pasar de las horas aísla la estrategia incendiaria del gobierno del Donald Trump en Medio Oriente.

Eso sí, el único respaldó al anuncio fue del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que la calificó de “histórica”. Hoy la sede municipal del Estado israelí en Jerusalén amaneció con su bandera y la de Estados Unidos.

Jerusalén

Para los judíos es el lugar de la construcción del primer templo de su fe, para los cristianos la ciudad donde Jesús desarrolló su misión, y para los musulmanes desde donde Mahoma ascendió al cielo. Conquistada por casi todos los imperios viejos y actuales, Jerusalén fue ocupada en su mitad Occidental por Israel durante la guerra árabe-israelí de 1948 y en su mitad Oriental (que estaba bajo el control jordano) en la guerra del 1967. En 1980, Israel aprobó la “Ley de Jerusalén” para anexionar la parte oriental, que desde entonces está ilegalmente bajo su jurisdicción.

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