Redacción Canal Abierto | Luego de Mundo PRO (Planeta, 2015) y Hagamos equipo: PRO y la construcción de la nueva derecha argentina (UNGS, 2015), Vommaro acaba de publicar La larga marcha de Cambiemos: la construcción silenciosa de un proyecto de poder (Siglo XXI). Allí define qué es hoy la coalición que llevó a Mauricio Macri al poder, a quién interpela y cómo piensan sus cuadros políticos.

“El PRO logró encarnar un proyecto de derecha, pero no con los rasgos conservadores y católicos clásicos ni con un discurso programático de economistas neoliberales. Encontró en la afectividad, en el lenguaje de la autoayuda y en la promesa de eficiencia –empatizando con la experiencia cotidiana, casi como un partido vecinalista- formas de llegar al electorado eludiendo la discusión ideológica”, analiza en esta entrevista con Canal Abierto.

Doctor en sociología por la École des Hautes Éstudes en Sciences Sociales (París, Francia), investigador del Conicet e investigador docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), Gabriel Vommaro es el académico que mas estudió y mejor conoce al partido que gobierna el país desde 2015.

En su último libro, “La larga marcha de Cambiemos” desarrolla el proceso que se inicia en 2001, “con un sector de la derecha y centroderecha buscando un espacio de representación en la política partidaria”.

“Por aquel entonces veías cómo un grupo, en principio pequeño, llegaba al diagnóstico de que ya no podían confiar en las ofertas políticas tradicionales, o sea los partidos mayoritarios, para llevar adelante sus objetivos e intereses. Por lo tanto, entienden que era menester construir un instrumento electoral propio”.

En relación a aquellos inicios, explica: “ese diagnóstico surgió de dos espacios, uno era el que lideraba Ricardo López Murphy (ministro de Defensa, ministro de Economía y ministro de Infraestructura y Vivienda durante la presidencia de Fernando de la Rúa), y donde participaba por ejemplo Esteban Bullrich, y el otro que encabezaba Mauricio Macri junto a Francisco De Narváez y otros jóvenes como María Eugenia Vidal y Marcos Peña. Las diferencias entre ambos núcleos fue que el primero tenía un claro proyecto ideológico y programático, mientras que el segundo buscó una mirada mas flexible con dos o tres ideas básicas del reformismo ortodoxo o neoliberal. En 2007 se fusionan ambas líneas pero imponiéndose la línea mas pragmática, aquella que impulsaba Macri. La idea era la de construir un discurso atractivo, con la premisa de conseguir los votos y luego pensar en lo programático”.

En base a una gran cantidad de entrevistas con los principales cuadros partidarios y ONGs afines, Vommaro estudió no sólo los orígenes del PRO sino también su sustento ideológico y  las internas del espacio: “No hay mucha duplicidad entre discurso público y discurso privado. Lo que si hay son tensiones que se fueron resolviendo en base a triunfos electorales. Lo mismo ocurre entre los partidarios del shock y los partidarios del gradualismo”.

A su vez, define esta experiencia de gobierno como la “primera en la historia Argentina con una agenda promercado que gana las elecciones y consolida su expansión territorial”.

Si bien su último trabajo se basa en un estudio de campo que llega hasta el año 2015, el sociólogo e investigador se anima a pensar las condiciones sobre las que el oficialismo logró impulsar las recientes reformas en materia económica: “después de octubre se encontraron con una oposición fragmentada, desconcertada y enfrentada, lo que les permitió plantear una agenda de reformas, ya con un sesgo neoliberal evidente”.

“Sin embargo, mas allá del espaldarazo que tuvieron en las urnas, está claro que durante esos días se vieron los reflejos o reservas de quienes siguen resistiendo y se expresan, aún por fuera de las representaciones mas tradicionales o corporaciones que organizan el descontento”, opina Vommaro, y agrega: “Creo que dentro del Gobierno debieron tomar nota de que, ante medidas tan antipopulares como fue la reforma previsional, hay una sociedad movilizada, mas allá de sus representantes”.

Por otro lado, advierte sobre “la vía de estigmatización que eligió el macrismo –bastante peligrosa, por cierto–, de construir a los manifestantes como violentos, antidemocráticos y golpistas”.

 

Entrevista completa

Lanzamiento

Nuestros temas