Redacción Canal Abierto | Durante 2016 la tasa de mortalidad infantil en la Argentina se mantuvo igual que un año antes, pero creció en diez jurisdicciones, algunas insólitas por estar entre las más ricas, como ciudad de Buenos Aires y Córdoba. También subió en Catamarca, Chaco, Chubut, Formosa, Jujuy, Misiones, San Luis y Santiago del Estero.

El relevamiento fue publicado por el ministerio de Salud en el Informe Anual de Estadísticas Vitales 2016. Establece que murieron 9,7 niños menores de un año cada mil nacidos. Las provincias que lideran el triste ranking son Formosa con 15 niños; Corrientes con 13,5; Chaco con 11,9 y Salta con 11,8.

Si bien la tendencia histórica en la Argentina y el mundo es la reducción de la tasa, el estancamiento nacional y el ascenso en diez localidades son síntoma de un incremento agudo en los niveles de indigencia y pobreza, y un debilitamiento del sistema público de Salud.

Así lo sostiene Daniel Godoy, médico sanitarista y titular del área de Salud del instituto IDEP, ante la ausencia de un análisis oficial sobre el informe. Durante los últimos 20 años la tendencia decreciente se revirtió sólo en los años de crisis económica (1997-1998, 2001-2002 y 2006-2007).

“En los últimos tiempos la Argentina se ha caracterizado por un menor descenso en términos porcentuales de la tasa de mortalidad infantil respecto de otros países”, asegura Godoy. Entre ellos Chile, Uruguay y Cuba, que en 2016 tuvo 4,3 niños muertos cada mil.

Según el IDEP Salud, el 60% de la mortalidad infantil en la Argentina es evitable. “Difícilmente el porcentaje se reduzca con las actuales políticas sanitarias”, dice Godoy. Se refiere a la reducción presupuestaria del 30% que afecta las asignaciones provinciales, carencia de insumos, el achicamiento de personal, debilitamiento de las salas periféricas y de los programas de asistencia.

 

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