Por Sergio Alvez | Jeferson Fernandes es diputado estadual de Río Grande do Sul por el PT. Preside por segunda vez consecutiva la Comisión de Derechos Humanos y Ciudadanía. Integra además, la organización Muda PT, uno de los espacios de apoyo crítico pero irrestricto al partido.

En junio de 2017, Jeferson fue  baleado, detenido y torturado por la policía mientras intentaba mediar en una movilización. El pasado 2 de febrero, el diputado estuvo en la ciudad de Porto Mauá, participando de la tradicional Fiesta de los Navegantes. Allí mantuvo una reunión con la secretaria general de ATE Seccional Zona Sur, de Misiones, María Alvez. Y brindó esta entrevista a Canal Abierto.

¿Cuál es la situación actual de los derechos humanos en Brasil?

Es muy grave lo que ocurre. En Brasil, desde que Temer llegó al poder a través del golpe,  existe una abierta discriminación contra todo pensamiento alternativo al del estatus. Y no es sólo con respecto a ideas políticas de izquierda, sino que hay un rebrote de xenofobia, homofobia, se ataca la causa de las mujeres en defensa de sus derechos, se ataca a los Pueblos Indígenas. En definitiva: no se respetan los derechos consagrados en la Constitución y a nivel internacional. También, claro, hay una fuerte persecución hacia las organizaciones sociales, los sindicatos y las expresiones políticas contrarias al régimen del golpe. Yo tuve que presentar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos una denuncia por todos estos avasallamientos. Hay un ataque sistemático y diario hacia los derechos humanos. Lo peor es que además está surgiendo y se está formando a toda una generación de machistas, homofóbicos, xenófobos, discriminadores, gente muy joven que expresa su odio a través de las redes y en las calles, esto es muy preocupante. Podría decir que Brasil está viviendo una dictadura civil, mediática y parlamentaria.

¿Qué ocurre en el plano económico y social? 

Un desastre. Temer retiró  la inversión en programas sociales fundamentales que se venían desarrollando con gran éxito durante los gobiernos del PT. Por ejemplo, el programa Minha Casa Minha Vida, un programa de acceso a la vivienda que además de soluciones habitacionales venía generando empleo masivamente. Antes faltaba mano de obra para poder terminar todas las viviendas, y había empleo pleno, ahora el sector de la construcción padece una desocupación dramática. Hay un desfinanciamiento de programas que tienen que ver con la agricultura familiar, con los pequeños campesinos, y también con la educación, ya que hay 400 escuelas técnicas que no tienen recursos hoy, esto se suma al desfinanciamiento de las universidades públicas.

Además, el combustible aumentó un 88% en menos de dos años y el gas de cocina un 500%. Los salarios bajaron y la desocupación ya es de dos millones de personas con tendencia a seguir aumentando.

¿Qué impacto tienen las reformas laborales que ya se pusieron en marcha?

Es muy grave también, ya que aquí los trabajadores ya no tienen derechos, los han  perdido. Por ejemplo, hemos retrocedido en cuestiones que pueden ser consideradas propias de la era de la esclavitud, como que se permita trabajar a cambio de comida. Y ahora, al igual que en Argentina, vienen por la reforma previsional contra los jubilados.

Usted pertenece a un movimiento que dentro del PT plantea una serie de autocríticas. ¿Cuál cree que fue el mayor error del PT durante los mandatos de Dilma y Lula?

Uno de los errores más grandes fue pensar y confiar en que la elite brasileña iba a admitir y permitir un proceso de distribución de rentas. Se naturalizó la convivencia con espacios de derecha y hasta se adoptaron, en algunos casos, métodos de esa derecha. Ese fue un error muy grande. Tenemos que aprender de los errores para no repetirlos más. Hoy todas las encuestas hablan de un Lula ganador en primera vuelta, por eso quieren proscribirlo. Pero aún con Lula preso, si él indica a la gente a un candidato para votar, ese será el ganador. Por eso nosotros estamos preparados para lo peor porque hasta puede ser que tal vez no haya elección, porque vemos que la derecha está desesperada por mantenerse en el poder, al cual llegaron a través de un golpe. Están dispuestos a todo y nosotros como militancia debemos estar más organizados que nunca.

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