Redacción Canal Abierto | El #TriacaGate destapó los manejos espurios de parte del ministro de Trabajo en el Sindicato de Obreros Marítimos Organizados (SOMU), gremio que conducía Omar “El Caballo” Suárez hasta su intervención a fines de 2016.

Luego de que se hiciera público el audio de Jorge Triaca insultando y despidiendo a Sandra Heredia –empleada en negro de la familia Triaca-, salió a la luz la lista de familiares, amigos y militantes acomodados.

Durante la intervención del SOMU a cargo de Gladys González (hoy senadora nacional por el oficialismo), además de Sandra ingresaron cerca de 200 personas al sindicato, de los cuales al menos 50 cuentan con vinculaciones directas a distintos funcionarios del macrismo. Fernando Rodeles es uno de ellos, aunque no cualquiera.


El militante cambiemita de 39 años lideró durante 5 años (2011-2016) la comunicación de la Fundación Pensar
, la usina creativa de las políticas macristas que presidió el hoy ministro de Producción, Francisco Cabrera. Allí participó de las distintas campañas que llevaron a Mauricio Macri a la jefatura de Gobierno de la Ciudad y luego a la presidencia. En esas tareas fue donde logró aceitar los vínculos que lo mantendrían cerca del poder, además de distintos cargos gubernamentales.

Durante aquellos años también encabezó el área de prensa de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), luego de asesorar en 2007 la campaña a gobernador de Eduardo Ariel “Chiquito” Arnold.

Ahora, en medio del escándalo por los 250 despidos en el INTI, su nombre vuelve a resonar. Rodeles fue contratado como asesor externo en el Instituto –es decir, facturando y sin ningún tipo de control de horario ni funciones específicas- pero con la venia para hacerse de la jefatura “de facto” en comunicación. “La dirección formal del área está en manos de Julia Bonanni, a quien desde un principio se le indicó que la dirección real estaba en manos de Rodeles, a quien había que obedecer”, cuentan en el INTI.

Desde su nuevo puesto fue partícipe necesario de los despidos y vaciamiento del sector, e impulsor de la tercerización de proyectos audiovisuales institucionales que beneficiaron a la agencia de publicidad Gouwland.

La productora facturó alrededor de 3 millones y medio de pesos por 5 producciones audiovisuales cortos. Fuentes que tuvieron acceso a las instalaciones del Instituto, aseguran que “el área estaba bien conformada y equipada, por eso no se explica la contratación de videos afuera”.

Para tener una noción de la sobrefacturación en cuestión, hoy el subsidio del INCAA para la realización de un largometraje documental de aproximadamente 1:20 minutos es de en promedio 850 mil pesos.

Como corolario de una meteórica carrera profesional, con cargos gerenciales simultáneos en variadas áreas de comunicación macristas, los registros oficiales revelan que Fernando Rodeles también figura como empleado del Congreso de la Nación, donde trabaja para el despacho de un diputado del PRO.

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