“Me basta el sentido etimológico: “ausencia de gobierno”. Hay que destruir el espíritu de autoridad y el prestigio de las leyes. Eso es todo. Será la obra del libre examen. Los ignorantes se figuran que anarquía es desorden y que sin gobierno la sociedad se convertirá siempre en el caos. No conciben otro orden que el orden exteriormente impuesto por el terror de las armas. El anarquismo, tal como lo entiendo, se reduce al libre examen político. […] ¿Qué hacer? Educarnos y educar. Todo se resume en el libre examen. ¡Que nuestros niños examinen la ley y la desprecien”!

(Mi anarquismo, Rafael Barret, ensayista español que inspiró ideológicamente La Toma de Encarnación)

Por Sergio Alvez | Esa madrugada, el río Paraná fue testigo del cruce en canoa de decenas de militantes oriundos desde el actual territorio de la provincia de Misiones, que se sumaron a la gesta en el otro lado de la orilla. Entre ellos, una figura de mucho peso en los anales del movimiento anarquista latinoamericano que vivió en Misiones entre 1928 y 1981: Marcos Kanner.

Sin disparar un solo tiro, los revolucionarios obligaron a la retirada del delegado de gobierno de turno y sus súbitos, quienes huyeron pero advirtieron de inmediato de lo sucedido a las autoridades militares del país. Encarnación amanecía convertida en una pequeña república socialista, pero el sueño libertario de aquellos 150 hombres –había mujeres, aunque en mucho menor medida– sería demasiado efímero.

“La toma de Encarnación fue encabezada por un movimiento anarco-comunista inspirado en las ideas de Rafael Barret y en la Comuna de París, con la dirección intelectual de Oscar Creyd y Ciriaco Duarte, encabezado por Obdulio Barthe y por Cantalicio Aracuyú, entre otros, en un operativo que duró 16 horas del día 20 de febrero de 1931. Sin derramamiento de sangre, Las principales autoridades, encabezadas por el Delegado de Gobierno, huyeron dejando inerme a la ciudad” cuenta el historiador encarnaceno Ramón Reverchón, en su informe Encarnación, ciudad con historia.

Por su parte, el escritor paraguayo Charles Da Ponte apunta que “la toma era parte de un plan preparado que, al malograrse las insurrecciones en Asunción y Villarrica, quedó huérfano del apoyo que se esperaba por dificultades de comunicación. Si hubieran tenido Internet o celulares en aquél entonces, la historia hubiese sido distinta. Aunque puede que, si disponían de todo ello en aquella época, a lo mejor tampoco se dedicaban a armar revolución alguna. El caso es que las cosas no salieron. Y no es que haya sido así nomás, una intentona a ciegas llevada a cabo por un montón de locos revoltosos. La toma de los puntos extremos y medio de la línea de ferrocarril que unía Asunción, Villarrica y Encarnación obedecía a un plan estratégico: la paralización de la única vía terrestre de comunicación directa y eje del movimiento comercial interno y externo del país. Había pasión. Y había ideales que tiraban de ellos hacia un futuro deseable. Y se peleaba por ellos. El presidente en ejercicio era José P. Guggiari, quien después de desmantelar el alzamiento, soltó a sus perros en una violenta persecución para aplastar cualquier foco subversivo”.

El escribano y ex vocero de la dictadura de Alfredo Stroessner, Juan Benítez Rickman, tiene una visión menos romántica de lo acontecido: “fue apenas un descabellado plan de atacar la ciudad de Encarnación, donde un grupo armado a cargo de dirigentes comunistas se encargó de atacar la Delegación civil de la Ciudad, teniendo partidarios del movimiento guerrillero en las ciudades de Asunción y Villarrica. Luego de 16 horas de ocupación y de querer proclamar la primera república ‘bolche’ en América del Sur, ellos al ver que no tenían apoyo popular, se internaron en los montes de entonces y luego retornaron a territorio argentino”.

Nuevamente Ramón Reverchón, nos sintetiza el desenlace que tuvo la toma: “Ante la reacción del Gobierno que envió por tren tropas del ejército para sofocar el movimiento, sus protagonistas principales abandonaron presurosamente Encarnación, embarcándose en el vapor “Bell” de la compañía Barthe rumbo al Alto Paraná, con dirección a Foz de Iguazú, Brasil, a donde fueron a refugiarse”.

Kanner

En la Toma de Encarnación, Marcos Kanner fue el encargado de oficiar de nexo organizativo entre los militantes de uno y otro lado del Paraná. Las reuniones organizativas del “soviet” se venían realizando ya desde principios de 1929 en un subsuelo del centro posadeño, siempre de madrugada.

El Comando Revolucionario se estableció en el cuartel de la Subprefectura del Puerto de Encarnación instalada en el depósito de la Aduana. Desde allí se nombró a Oscar Creydt (paraguayo, abogado, profesor universitario y militante comunista) como Presidente de la República del Paraguay. A Marcos Kanner se lo nombró como Subprefecto de la Aduana.

Entre otras consignas, la toma se había establecido en respuesta a la salvaje implementación del modelo agro exportador que regía en Paraguay, al igual que en Argentina, que venía provocando el empobrecimiento acelerado de miles de campesinos y obreros.

Luego de 16 horas de toma, la revolución había sido abortada por las fuerzas militares paraguayas. Algunos revolucionarios fueron enviados a la Isla Margarita de Paraguay como presos comunes. Otros, detenidos y torturados en cárceles infrahumanas. Kanner, alcanzó a huir en la deteriorada embarcación paraguaya Bell, remontando el río Paraná hacia el Brasil. En su fuga acuática, Kanner y otros revolucionarios fueron perseguidos por la policía paraguaya, que se movía en embarcaciones mucho más veloces que la de los perseguidos. Marcos, el hijo homónimo de Kanner (que aún vive en Oberá) recuerda: “el maquinista de la lancha de la policía paraguaya en un determinado momento sacó una pieza clave del motor, lo que hizo que ésta se quede sin fuerzas hasta detenerse completamente. Los policías preguntaban qué pasó y el maquinista les respondía que no sabía lo que había sucedido con el motor. Mucho tiempo después, éste señor se encontró con mi padre y le contó lo sucedido en esa oportunidad. Mi padre le preguntó porqué había hecho eso a lo que el entonces maquinista contestó: Es que yo, también estaba con ustedes”.

La historiadora Silvia Waskiewicz, en su libro La masacre de Oberá, analiza la Toma de Encarnación como “un episodio que se constituye como un dato más respecto al clima de conflictos sociales que se vivía en la región. Contó con la participación activa de Marcos Kanner, destacado dirigente del comunismo misionero”.

Con respecto al contexto general de los movimientos obreros de albores de la década del treinta en la región, la historiadora obereña Severa Barrios explica que “el movimiento obrero era un excelente campo de experimentación y de lucha que contaba con una cantidad de militantes de alto valor de origen especialmente español o italiano, aunque desde 1910, comenzó a haber militantes nativos e incluso de sangre aborigen. Se combatía por el derecho de los trabajadores/as, y las organizaciones obreras eran mantenidas a costa de sacrificios, prisiones, persecuciones y deportaciones”.

Protagonistas

Obdulio Barthe: Sindicado como el líder de la toma de Encarnación, nació en 1903 en esa ciudad y desde muy joven se convirtió en un activo político y sindicalista comunista. En los años 1928 y 1929, participó de la fundación de la Universidad Popular y del Nuevo Ideario Nacional, respectivamente. En 1934, ingresa al Partido Comunista Paraguayo, del cuál sería secretario general recién en 1978. En 1936, en plena Revolución de Febrero, funda la Confederación Nacional de Trabajadores. Murió en Buenos Aires en 1981.

Oscar Creydt: Nació en la ciudad de San Miguel, en el departamento de Misiones, de Paraguay, en 1907. Fue abogado, profesor universitario y militante comunista. En 1928, obtiene el titulo de Doctor en Leyes, con la tesis “El Estado de Sitio”. También, ese mismo año publica su libro “El Derecho de Expulsión ante el derecho Internacional, Constitucional, Administrativo y Penal”, cuyo prólogo fue escrito por el célebre Alfredo Palacios. Su actividad militante fue incesante y ocupó un rol preponderante en la toma de Encarnación. Pasó muchos años de su vida preso y exiliado, recorrió varios países con su predica, y murió en Buenos Aires en 1987.

Marcos Kanner: Nació en Buenos Aires en 1898, llegó a Misiones en 1928 y se radicó en Oberá en 1940 hasta su muerte en 1981. En la toma de Encarnación operó de nexo entre los militantes argentinos y los paraguayos. Militó en el anarquismo y el comunismo. Fue precursor de varios sindicatos y además fue el primer periodista acreditado que tuvo la provincia de Misiones.

Félix Cantalicio Aracuyú: Anarquista y sindicalista paraguayo nacido en la ciudad de Belén. Era hijo de una índigena guaraní y de un afroamericano. En la toma de Encarnación fue herido de bala en la cabeza por la policía, por lo que no pudo escapar con sus compañeros. Fue encarcelado y torturado. Sin embargo, se recuperó, y continuo luchando por la causa libertaria, hasta su muerte, cuya fecha se desconoce, en los años 80.

Ciriaco Duarte: Tipógrafo anarquista y escritor nacido en Encarnación el 8 de agosto de 1908. Trabajó en una decena de imprentas, fue corrector del diario Hoy (Asunción) y publicó varios libros. Pasó varios años de su vida en prisión por sus actividades militantes. Es señalado como uno de los principales estrategas de la toma de Encarnación. Considerado la última gran figura del anarquismo paraguayo, falleció en asunción el 27 de setiembre de 1996.


  • Libro: 1931, la toma de Encarnación, se titula el libro que en 1985 publicó el investigador paraguayo Fernando Quesada, donde se condensa la descripción documentada de los hechos que signaron la acción libertaria que tuvo lugar el 20 de febrero de 1931 en Encarnación.
  • Audiovisual: Un grupo de realizadores misioneros produjo el documental “La toma de Encarnación” acerca de los hechos históricos narrados en esta nota. “Credo Anarquista”, de la directora paraguaya Judit Colecza, es otro de los trabajos audiovisuales acerca de la toma.

 

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