Por Sergio Alvez | El 3 de marzo de 2016, dos hombres armados irrumpieron en la vivienda de la lideresa indígena lenca y activista Berta Cáceres, en el departamento de Intibucá, Honduras. Uno de ellos disparó seis veces, asesinándola. Berta tenía 44 años, fue una de las fundadoras en 1993 del Consejo Cívico de Organizaciones Indígenas y Populares de Honduras (COPINH). También era una reconocida opositora al golpe de Estado que derrocó en 2009 al presidente Manuel Zelaya. Por su militancia en defensa de los derechos humanos, el medio ambiente y los Pueblos Indígenas, Berta recibió en 2015, el Goldman Environmental Prize.

La trama detrás del asesinato debe proyectarse sobre su decidido protagonismo en la lucha contra el proyecto hidroeléctricode Agua Zarca, represa que de haberse construido hubiera afectado severamente a varias comunidades y generado impactos irreversibles en el medio ambiente.

El Grupo Asesor Internacional de Personas Expertas (GAIPE), integrado por Dan Saxon, RoxannaAltholz, Miguel Ángel Urbina, Jorge Molano y Liliana Uribe Tirado, todos ellos especialistas en la investigación de crímenes emblemáticos, surgió en noviembre de 2016, luego de que los familiares de Berta Cáceres y el COPINH presentaran denuncias ante Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), las Naciones Unidas, sin ser oídos sin embargo, por el Estado hondureño.

Tras intensos meses de trabajo, en noviembre de 2017, el GAIPE dio a conocer el informe “Represa de Violencia. El plan que asesinó a Berta Cáceres”. Para concretar este informe, el GAIPE realizó cuatro viajes a Honduras; entrevistó a más de treinta personas; estudió diversos informes de organismos internacionales de derechos humanos, consultó diez procesos penales por denuncias del COPINH y acciones legales instauradas por la ausencia de consulta previa, libre e informada en el Proyecto Agua Zarca. Además, tuvo acceso parcial a la prueba contenida en el proceso por el asesinato de Berta.

En sus conclusiones, el informe del GAIPE enuncia: “La prueba existente es concluyente respecto de la participación de numerosos agentes estatales, altosdirectivos y empleados de DESA (Desarrollos Energéticos Sociedad Anónima) en la planeación, ejecución y encubrimiento del asesinato deBerta Isabel Cáceres, así como en la tentativa de asesinato de Gustavo Castro Soto, sin embargo, elMinisterio Público no ha realizado imputaciones respecto de estas personas. Adicionalmente, existeprueba que demuestra la comisión de otros delitos que no han sido investigados. La prueba sobre la participación de diversas personas no imputadas hasta la fecha, la tienen los agentesa cargo de la investigación, al menos, desde el 2 de mayo de 2016, sin embargo no se conocen diligenciaspara ampliar las imputaciones, esto, sumado a la negativa del Ministerio Público de brindarinformación a las víctimas ha permitido que personas que tomaron parte en la decisión, planificación, inducción y contribución en el asesinato de Berta Isabel Cáceres Flores y la tentativa de asesinato deGustavo Castro Soto no estén ni siquiera siendo requeridas judicialmente”.

Sin embargo, el caso permanece impune.

Que no se haya resuelto el caso y que sus responsables no hayan rendido cuentas ante la justicia transmite el escalofriante mensaje de que se puede matar impunemente a quienes defienden los derechos humanos si estos se atreven a cuestionar a los poderosos en Honduras”, asegura Erika Guevara Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas, en un comunicado enviado por la organización. En ese mismo comunicado, se advierte que “la ONG Global Witness declaró que Honduras era el país más peligroso del mundo para quienes defienden los derechos medioambientales, y documentó el homicidio en ese país de más de 120 defensores y defensoras desde 2010”.

Recientemente, se presentó en el Congreso hondureño el proyecto conocido como “Ley Berta Cáceres”, en la que se exige la nulidad de los contratos suscritos por el Estado para el emplazamiento de represas hidroeléctricas en zonas que afecten a Comunidades. .

Olivia Zúniga, diputada por el departamento de Intibucá, e hija de Berta Cáceres, presentó la iniciativa que apunta a anular los contratos otorgados para la explotación hidroeléctrica por un plazo de 50 años.

La propuesta de Ley “Berta Cáceres” considera que el proceso de concesión violentó el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual exige la consulta previa, libre e informada de los pueblos indígenas que viven en los territorios afectados por proyectos.

Carlos Aznarez, periodista que dirige actualmente el Resumen Latinoamericano y que supo ser parte- junto a Rodolfo Walsh- de la invaluable experiencia de la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA), escribió en una sentida crónica sobre Berta: “Feminista declarada, no desde la comodidad de los despachos oficiales sino en las calles, codo a codo con tus hermanas lencas más jóvenes y también con las más ancianas, las que desbordan sabiduría por los poros. Anticapitalista consecuente, a la que las trasnacionales más destructivas aprendieron a temer, porque no retrocedías jamás cuando estabas convencida de que tu causa y la de tu querido COPINH estaba en peligro. No te alcanzaban las horas de un día cuando se trataba de movilizarte por los que eran ninguneados, golpeados, expulsados. Unas veces con las heroicas campesinas del Bajo Aguan, y otras frente a las mansiones de los poderosos en las zonas urbanas. Tu reclamo se escuchaba en todo el continente: “no sigan destruyendo nuestros bosques, ni tampoco envenenando el agua”.

Una de las hijas de Berta, que lleva su mismo nombre, define al legado de su madre como “un legado de mucho compromiso con muchas tareas. Habría mucho de qué hablar, pero sobre todo, es cómo ella logró rescatar la identidad, la cultura, la espiritualidad, la cosmovisión del pueblo Lenca. También logró traducirlo en un proyecto político de formación y organización de las comunidades Lenca enfrentando a otros modelos de vida que son chocantes con esa forma de entender el mundo. Su legado tiene que ver con la comunicación popular, la formación política en estos pilares anti-capitalistas, anti-patriarcales, anti-racistas, a lo interno de la organización como hacia fuera. Siempre poniendo en la mesa estos principios, sobre todo el tema, digamos, de las mujeres”.

El 20 de abril del 2015 Berta Cáceres recibió en San Francisco, el  Premio AmbientalGoldman. Este fue su discurso:

En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz.

De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta.

El COPINH, caminando con otros pueblos por su emancipación, ratifica el compromiso de seguir defendiendo el agua, los ríos y nuestros bienes comunes y de la naturaleza, así como nuestros derechos como pueblos.

¡Despertemos¡ ¡Despertemos Humanidad¡ Ya no hay tiempo.

Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal.

El Río Gualcarque nos ha llamado, así como los demás que están seriamente amenazados. Debemos acudir.

La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar.

Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida.

Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus.

Dedico este premio a todas las rebeldías, a mi madre, al Pueblo Lenca, a Río Blanco y a las y los mártires por la defensa de los bienes naturales.

¡Berta No Se Murió, Se Multiplicó! – (30 Minutos) from Sam Vinal- Mutual Aid Media on Vimeo.

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