Redacción Canal Abierto | “Se viene una revolución con el turismo. El año pasado batimos muchos récords juntos (…)”, aseguró Mauricio Macri durante el discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación.

Al igual que con otros temas (por ejemplo, aseguró que “los salarios le ganaron a la inflación”), el Presidente -como mínimo- exageró los números de turismo nacional, como también omitió citar el saldo déficit en la balanza turísticas internacional.

“Recibimos más de 6 millones de turistas de otras partes del mundo”, indicó un Macri mal informado. Es que, según el INDEC, el año 2017 finalizó con cifras bastante alejadas del discurso presidencial. En total, llegaron 2,6 millones de turistas no residentes y gastaron en el país 2.000 millones de dólares.

A su vez, el líder del PRO evitó dar cifras del fuerte déficit que sufrió el turismo en 2017. La salida neta de dólares del país por viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta durante el periodo ascendió a 12.700 millones de dólares. Es decir, una cifra seis veces mayor respecto de la cantidad de dólares que entraron por turistas extranjeros que deja déficit neto cambiario anual de 10.400 millones. Para tomar noción de la sangría, en la actualidad las reservas internacionales del Banco Central se encuentran en poco mas de 62 mil millones de dólares.

Además, según indica un informe del propio Banco Central, un 40% de los gastos de argentinos en el exterior en 2017, alrededor de 4.000 millones de dólares, fueron destinados a bienes. Al desglosarlas por rubro, el ranking lo encabeza la indumentaria, seguido por artículos del hogar y supermercados. El 60% restante corresponde a servicios (hoteles, transporte y restaurantes).

No hace falta aclarar que con la adquisición de este tipo de bienes en el exterior se resiente el consumo de estos en territorio nacional, y por ende golpea las industrias argentinas. Sobre todo en un contexto de crisis de las PYMES vinculadas al rubro indumentaria, cada vez menos alentadores para los fabricantes locales. En el acumulado de los primeros sietes meses de 2017, el sector sufrió una contracción del 12,9%, con bajas del 22,4% en hilados de algodón y 10,7% en tejidos. Mientras en enero de este año, según los datos más recientes, las importaciones de prendas terminadas crecieron más del 100% en comparación con el mismo mes del año anterior.

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