Por Mariano Vázquez (@marianovazkez) | Entre septiembre de 1939 y abril de 1941, la Alemania nazi implementó una táctica de guerra que le permitió invadir y derrotar a nueve países en lapsos de tiempo nunca antes vistos en otras conflagraciones bélicas. Como piezas de dominó sucumbieron Polonia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Francia, Yugoslavia y Grecia. La estrategia: campañas cortas y brutales sostenidas en el poderío del armamento ofensivo en frentes estrechos. De forma conjunta, aviones y tanques hacían una fisura en la resistencia del oponente que les permitía con un movimiento envolvente rodear a las tropas enemigas impidiendo, producto de la conmoción, su reabastecimiento y reorganización. La flamante táctica militar del Tercer Reich fue denominada Blitzkrieg (guerra relámpago, en alemán). Y la base de su éxito estaba en el efecto sorpresa.

Ya no podemos decir que estamos sorprendidos de que la derecha recurra a la mentira para derrotar a los gobiernos progresistas que aún persisten o para cerrarles el camino en un hipotético retorno al poder. Pero sí debe ser un llamado de atención la diversidad de estrategias que utiliza para estos fines. Varios ejemplos sirven de muestra para no olvidar que la disputa por el sentido se da aún hoy en los términos planteados por el intelectual boliviano René Zavaleta Mercado: la lucha histórica entre las clases nacionales (obreras, campesinas, medias) versus las antinacionales “alienadas” (oligárquicas, empresariales).

Uno de los tanques de pensamiento que busca derrotar a la izquierda en la región es el Foro Latinoamericano de la Libertad de la Red Atlas, financiado por el Departamento de Estado y la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), brazo encubierto de la CIA en la región, y que tiene en sus filas, entre otros 450 grupos, a las fuerzas de Mauricio Macri en la Argentina, Sebastián Piñera en Chile y de la oposición en Venezuela.

En Chile

Hay que reconocer la sofisticación del artilugio elegido. Una operación suntuaria para incidir en la opinión pública. ¿Cómo? El Banco Mundial manipuló los datos del país en su ranking de competitividad empresarial para perjudicar al gobierno de Michelle Bachelet. El economista jefe de la entidad, Paul Romer, tuvo que salir a pedir disculpas y admitió que hubo intencionalidad política. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. La información adulterada fue utilizada en la campaña electoral que permitió el regreso a la presidencia del derechista Sebastián Piñera.

El periodista chileno Leonel Retamal señala que “Piñera es el representante de los sectores empresariales, en esta nueva etapa se espera un reacomodo de estas fuerzas, junto a una creciente politización, por temas como inmigración, derechos sexuales y reproductivos, derechos de las mujeres y reivindicaciones mapuches. Habla de una segunda transición, rememorando el Chile de los 90, temeroso y desconfiado de los movimientos sociales, despreciando “la calle” y apelando a los acuerdos partidarios. Por eso propone un gobierno de unidad nacional, que tiene todos los componentes de una reacción neoliberal”. 

En Brasil

Lula da Silva, que encabeza todas las encuestas rumbo a las presidenciales de 2018, fue condenado por tres magistrados de segunda instancia sin prueba alguna, ningún documento, nada, a la pena de 12 años de prisión, para evitar que vuelva a gobernar los destinos del gigante sudamericano. Es la culminación de la farsa iniciada en 2016 con el apartamiento del cargo de la presidenta constitucional Dilma Rousseff. Al nuevo golpismo judicial-parlamentario se complementa la cizaña maliciosa de los monopolios mediáticos estigmatizando al Partido de los Trabajadores, sus líderes, sus acciones en el manejo del Estado. El caso más creciente del ensañamiento contra los líderes sociales ocurrió el 14 de marzo, cuando la concejala Marielle Franco del PSOL fue ejecutada a tiros luego de que denunciara la violencia y abuso de la intervención militar ordenada por el presidente usurpador Michel Temer en el complejo de favelas de Acari.

Así detalla los alcances de la ocupación militar el escritor y periodista brasileño Eric Nepomuceno: “En el Brasil de hoy, nada es impensable, y lo acaba de comprobar Michel Temer, el presidente ilegítimo que integra el más formidable grupo de bandoleros que forman un gobierno en la historia de la República cuando determinó una intervención militar en Río de Janeiro. Eso significa que todo el aparato de seguridad del Estado –policía judicial, policía militar, sistema carcelario y hasta el cuerpo de bomberos– está bajo el comando de un general del Ejército, Walter Braga Netto, quien, a su vez, no se reportará al inútil gobernador Luis Fernando Pezão, sino directamente al ministro de Defensa”. Para contentar a los ricos eligen humillar a los habitantes de las favelas. “La segunda más rica y poblada provincia brasileña, y principalmente su capital, especie de vidriera del país a los ojos del mundo, vive, concretamente, bajo intervención militar”, grafica Nepomuceno. Y tras este asesinato político presentaron un proyecto que pretende clasificar como “organizaciones terroristas” al Movimiento Sin Tierra (MST) y al Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST). Un Plan Condor contra los movimientos populares. 

En Argentina

Mauricio Macri es el primer presidente de derecha que llega al gobierno en la Argentina mediante los votos. Lleva más de dos años de mandato con un blindaje mediático inédito desde que el país recuperó la democracia en 1983. El ajuste, los despidos, la devaluación, la inflación, la represión son ocultados sistemáticamente por la prensa. El gobierno le devuelve el favor del silencio y la pleitesía a través de una generosa pauta publicitaria y la anulación de la ley que democratizaba los medios.

“Yo lo bendigo pero antes tengo que hacerle un pedido, deje de gobernar para los ricos; la gente pobre necesita más de los gobiernos. Y aquí se persigue a los pobres, que pagan sus impuestos y les cuesta vivir, en cambio se defiende a las mineras que no pagan nada a la municipalidad y extraen toda la riqueza de la madre tierra”, le espetó el obispo de Humahuaca, Pedro Olmedo, a Mauricio Macri, durante la homilía de la misa celebrada en una reciente visita presidencial a la provincia de Jujuy. El reto fue ocultado por los carteles de la comunicación como así también las nefastas consecuencias del ajuste sistemático sobre el pueblo mediante una monumental transferencia de recursos de los trabajadores hacia los sectores concentrados que, según el aval del propio Presidente de la República, se sostendrá acribillando por la espalda a los indeseables.

Cada país tiene su Blitzkrieg.

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