Redacción Canal Abierto | Esta madrugada, después de más de 13 horas de sesión, los diputados de Cambiemos, Evolución Radical y el Interbloque Argentina Federal se retiraban del recinto a las apuradas. Así, el oficialismo impedía la derogación del mega decreto 27/2018.

El “decretazo” que el Gobierno lanzó en enero bajo el pomposo título de “desburocratizar el Estado” no fue más que un intento por eludir el trámite legislativo para la modificación de numerosas leyes, algunas de ellas de suma importancia. Éste incluía 170 artículos en 22 capítulos que afectaban áreas de gestión de ocho ministerios (Modernización, Producción, Trabajo, Finanzas, Transporte, Cultura, Agroindustria y Energía). Entre otras medidas polémicas, abría la puerta para que financieras y bancos embarguen salarios de trabajadores, y habilitaba la importación de manera directa de 314 productos bajo régimen de Licencias No Automáticas.

Sin embargo, y producto del rechazo de fuerzas opositoras, el Gobierno resolvió dar marcha atrás y sacar gran parte del decreto a través del Congreso de la Nación. Con este fin, y frente a la necesidad de generar algún consenso que le permita quórum, el oficialismo se había comprometido a tratar la derogación del decreto 27/2018 en el recinto, aunque bajo la condición de que se hiciera en último término. Al menos ese era el dictamen que días atrás surgió de la comisión bicameral sobre el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).

Ya en horas de la madrugada y habiendo aprobado los proyectos oficiales con leves modificaciones, todo cambió. Y desde la Casa Rosada llegó la orden para que los legisladores de Cambiemos y aliados emprendieran la huida. La imagen del retiro intempestivo fue tal que la indignación excedió a los Diputados opositores, y las críticas llovieron sobre la actitud oficialista. En redes sociales, por ejemplo, muchos hicieron hincapié en el carácter hipócrita del discurso sobre republicanismo y tolerancia con que se vanagloria constantemente la coalición gobernante.

Esa costumbre de gobernar por decreto…

Resulta sintomático que en poco más de dos años de gobierno, el Presidente haya utilizado en al menos 36 oportunidades el recurso extraordinario del decreto de necesidad y urgencia (DNU).

Según la base de datos abiertos de Infoleg, al hacer el cálculo en relación a la cantidad de tiempo que gestionó Macri, aparece con un promedio de 1,4 DNU por mes, por encima de Cristina Fernández de Kirchner (82 DNU en 96 meses) y Ricardo Alfonsín (2 DNU en 67 meses). En los primeros lugares del ranking se encuentran Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Fernando De la Rúa.

Aunque Mauricio Macri no sea una excepción sino parte de la regla en cuanto al abuso de los DNU, resulta significativo observar en qué temas de agenda optó por esquivar la vía parlamentaria.

Por ejemplo, además del mega decretazo de la polémica, el Presidente utilizó este recurso para varios fines, desde la reducción de retenciones al agro, la reforma a la Ley de Ministerios, la reforma de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la postergación en la aplicación del nuevo Código Procesal Penal de la Nación, la colocación de dos jueces en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la liquidación de la Lotería Nacional que pone en riesgo cientos de puestos de trabajo, la eliminación de la paritaria nacional docente, la supresión en 2017 de varios feriados nacionales y las numerosas modificaciones presupuestarias. Y la lista sigue.

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