Por Inés Hayes | Con la presencia de una de sus directoras, Malena Bystrowicz, se proyectó en la Casa Cultural Pepa Noia el documental Mujeres de la mina, que cuenta la historia de lucha y resistencia de las trabajadoras bolivianas.

“Ella tumbó a la dictadura del general Banzer. Pronto las cinco fueron diez y luego 50, y más tarde cien, y enseguida mil, y diez mil, y hasta cien mil, hasta que la dictadura de Banzer se vio obligada a renunciar, por la huelga iniciada por esas cinco mujeres”, escribió Eduardo Galeano haciendo referencia a Domitila Barrios de Chungara, la legendaria líder obrera que en diciembre de 1977 marchó de Potosí a La Paz para dar comienzo a la huelga de hambre contra el dictador boliviano.

Mujeres de la mina cuenta la historia de Domitila y de las miles de mujeres que lograron terminar con la dictadura boliviana a fuerza de lucha y resistencia. Realizado por Loreley Unamuno y Malena Bystrowicz, y tras recorrer una enorme cantidad de festivales, se estrenó en el cine Gaumont en 2016 y en la tarde de este jueves se proyectó en la Casa Cultural Pepa Noia, un espacio reciente que apunta a pensar otro tipo de cultura.

Para Bystrowicz, “ser mujer en cualquier parte implica una lucha extra por ser respetada, y encontrar un lugar, pero ser mujer minera es mucho peor todavía porque es un ambiente muy machista. Están marginadas completamente desde el trabajo y desde la violencia cotidiana. Es enfrentar la muerte todos los días”.

Las que un día se animaron a hablar

El documental se proyectó el pasado jueves, en el marco de la conmemoración del Día del Trabajador y la Trabajadora. Del evento participaron también mujeres de otros territorios y colectivos. “Fue muy interesante la jornada porque vinieron compañeras de diferentes organizaciones, como el Frente Salvador Herrera. Desde la Escuela asumimos un camino de autoformación, nos vamos formando en el andar y nos damos cuenta qué poco revisionada está la historia en relación a mostrar la lucha de las mujeres, qué pocos nombres de compañeras o dirigentas conocemos, incluso quienes tenemos más de 20 años de militancia -remarcó Clarisa Gambera, coordinadora de la Escuela de Feminismo Popular Nora Cortiñas-. Entonces, rescatar a mujeres que hayan hecho historia y que sean para nosotras faro, como Domitila Barrios, es muy importante”.

Y agregó: “había compañeras y compañeros de barrios donde mucha de la población es migrante, que comparten la historia del trabajo duro, del trabajo no reconocido. Nos toca de manera muy cercana y eso se notó en las caras y en los silencios durante la proyección y el debate. Que haya estado Malena y que nos haya contado lo que significó meterse en las minas y lo que significa la mina hoy, qué duro que es estar incluso cuando una va a mirar, qué se pone en juego en la relación con las demás. Se trata de recuperar los testimonios de las mujeres que cuentan que un día se animaron a hablar, como nos pasó a nosotras”.

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