Redacción Canal Abierto | A través de un informe publicado por el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, se supo que en 2017 ascendieron a 103 los crímenes de odio contra 31 ocurridos durante 2016.

El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT,creado en mayo de 2016, tiene por objeto el relevamiento nacional de datos empíricos concretos, que visibilicen la violencia que viven cotidianamente en nuestro país lesbianas, gays, bisexuales y trans (travestis, transexuales y transgéneros). De este modo, se busca  generar una plataforma de información, ya que muchos de los casos no son denunciados o no se registran respetando la identidad de género de las víctimas.

En relación a los crímenes de odio la cantidad de asesinatos se mantuvo igual. La violencia física que no terminó en muerte pasó de 18 casos registrados en 2016 a 90 en 2017, es decir que aumentaron  500% los crímenes de odio que no terminaron en muerte. De ese total  el 84% de asesinatos fueron a mujeres trans.

El documento da cuenta de que en el contexto internacional, Argentina se encuentra sexta en cantidad de muertes de personas trans ocurridas en los últimos años nueve años : “De los 2115 homicidios reportados entre enero de  2008 y abril de 2016 en todas las regiones del mundo, 1.654 ocurrieron en América latina, lo que representa el 78% de los crímenes de odio reportados a nivel mundial”, expone el informe.

En cuanto a quiénes son los autores de los crímenes, el 21% son cometidos por personal de las fuerzas de seguridad en ejercicio de su función estatal, configurando estos, casos de violencia institucional. La mitad de los casos, ocurrieron en la vía pública lo que da cuenta de que la calle no es un lugar seguro: “Este hecho tiene relación directa con la violencia y el hostigamiento que sufren por parte de las fuerzas de seguridad, que es vez de proteger a lesbianas, gay y personas trans en el espacio público son agresores y potenciales victimarios según indican los números de casos”, afirman desde el observatorio.

Otros de los datos alarmantes tienen que ver con el promedio de esperanza de vida de las mujeres trans: sólo llegan a los 41 años de edad.

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