Redacción Canal Abierto | Este lunes comenzó el juicio a Ricardo Panadero, cuarto policía imputado por homicidio agravado: secuestro, tortura, violación seguida de muerte y ocultamiento del cuerpo de Natalia Melmann, una joven de 15 años a la que se encontró ahorcada con el cordón de sus zapatillas.

El juicio está a cargo del Tribunal Oral 4 de Mar del Plata, integrado por los jueces Jorge Peralta, Fabián Riquert y Juan Manuel Sueyro.

El 4 de febrero de 2001, la adolescente fue violada y asesinada a la salida de un boliche en la localidad bonaerense de Miramar.  En 2002 fueron condenados a cadena perpetua los policías Oscar Echenique, Ricardo Anselmini y Ricardo Suárez al comprobarse que secuestraron a Natalia y la subieron a un patrullero, para luego golpearla, violarla y asesinarla. Cuatro días más tarde su cadáver fue hallado dentro de una cava en un vivero dunícola.

El crimen marcó un antes y un después en la historia policial de la ciudad, por lo aberrante del caso y aún más ser la víctima una menor de edad.

Ahora, 17 años después, Ricardo Panadero –yerno de Echenique- es juzgado luego de haber sido sobreseído en 2002. Siguió viviendo en Miramar y trabajó como policía hasta hace poco, en Lomas de Zamora, en la brigada antinarcóticos, según informó Gustavo Melmann, papá de la joven.

“Parece mentira que hayan pasado 17 años para que lo juzguen, cuando el ADN de Panadero siempre estuvo en el cuerpo de mi hija y es increíble que no hayan querido juzgarlo hasta ahora. Después de mucho empujar nosotros, llegamos a esta instancia donde hay que dar por válida la participación de este tipo en el mismo homicidio, en el mismo lugar, a la misma hora que los otros tres condenados”, expresó Laura Calampuca, mamá de Natalia.

Los padres de la joven declararon en la jornada del lunes, donde además estuvieron acompañados por representantes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, del Instituto Nacional de Mujeres, de HIJOS, de la multisectorial de Miramar y muchas personas más, que fueron con carteles y banderas para hacerles saber que no están solos en la lucha.

Sumado a la tardanza para juzgar al cuarto involucrado, la familia explicó que el desarrollo del juicio tiene complicaciones por falta de organización. “Dijeron en una primera instancia que el juicio iba a durar un mes, después una semana. Ahora no se sabe cuánto. Por lo pronto hoy y el viernes no hay sesión. Mañana declarará el perito que analizó el vello pubiano en base a lo que la bioquímica hizo en su momento”, comentó Laura.

A su vez, Gustavo destacó: “De dar una pena, tiene que ser la misma que recibieron en 2002 los otros policías, porque es la misma participación, nada más que se comprueba después de 16 años y medio”.

En junio de 2012, la Justicia de Mar del Plata resolvió otorgar salidas transitorias a estos condenados. La decisión fue adoptada por el juez de Ejecución Penal 1 marplatense, Ricardo Perdichizzi, quien además resolvió no hacer lugar a dos pedidos del fiscal Guillermo Nicora, quien había solicitado impugnar la aplicación de la ley del 2×1 y se oponía a los beneficios momentáneos.

Por su parte, el quinto implicado y único civil, Gustavo “El Gallo” Fernández, fue condenado a 25 años de reclusión como partícipe necesario del delito de privación ilegal de la libertad agravada y absuelto de los cargos de coautor del homicidio de la menor. Fernández hoy está en libertad. Vive en Miramar y trabaja como albañil.

Al respecto, el papá de la víctima dijo: “Hace 17 años que no tenemos paz. Mi hija no tiene paz. En este momento los responsables de su asesinato tienen salidas transitorias sin ningún tipo de control. Cuando salieron los resultados genéticos aparecieron cinco ADNs en el cuerpo de mi hija. Hubo complicidad y encubrimiento de toda la comisaría. No hubo voluntad de seguir investigando ni de involucrar a más policías. Está este hombre y un quinto ADN de alguien que no sabremos quién fue”.

Natalia tenía 15 años, era delegada estudiantil, mejor promedio de su clase y abanderada del colegio. A veces vendía diarios para ayudar con la economía de su casa.

Hasta el momento no hay fecha fijada para dar a conocer una condena y por fin llevar paz a Natalia y a su familia que hace 17 años tiene que revivir todos los días los hechos que llevaron a su trágico final.

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