Por Pablo Bassi | Acorralado por el descenso en los índices de popularidad que le acerca Duran Barba, y por el horizonte azabache de su política económica, el presidente Mauricio Macri se inventó un viaje para posar hoy en una reluciente Bariloche que la semana próxima espera una ocupación turística del 100%.

Muchos ansían que finalizada la temporada más de 400 mil personas hayan volcado en la ciudad 1.000 millones de pesos. Es que siempre la depreciación del peso favorece a los centros turísticos dolarizados; es decir, a las ciudades argentinas a donde arriban extranjeros. Para ellos consumir es más barato, como para los argentinos viajar a Brasil, Colombia o Uruguay, mientras la moneda estaba levemente retrasada.

A media mañana, el Presidente había arribado al aeropuerto junto al ministro de Turismo, Gustavo Santos, y segundas líneas. En una imagen todavía escalofriante, voló en helicóptero hasta el Hotel Llao Llao acompañado del gobernador Alberto Weretilneck y el intendente Gustavo Genusso.

Juntos se trasladaron por tierra hasta Puerto Pañuelo y abordaron allí la ya mítica Modesta Victoria que los paseó por el lago Nahuel Huapi, junto a una comitiva de empresarios de la Cámara de Turismo. Entre ellos, los hombres de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra) y la Asociación de Hoteles de Turismo Bariloche (AHT).

Días atrás, ante el anuncio de medidas de fuerza del gremio gastronómico, Patricia Esparza de la AHT dijo: “Esta conflictividad solamente se da en Bariloche, ciudad que paga los sueldos más altos del sector, generando de esta manera que nuestros turistas se inclinen hacia otros destinos donde no están presentes estos inconvenientes”.

A su lado, Miguel Carniel de la Fehgra, se quejó de encontrarse “frente a una realidad que parece que nos hace retroceder en el tiempo y, de esta manera, retroceder como destino, donde, como hace un tiempo atrás nuestros turistas quedan atrapados en prácticas extorsivas y ven empañadas sus ilusiones y sus expectativas en cortes de rutas, intervenciones negativas e interrupciones en sus itinerarios”.

Los dirigentes patronales habían convocado a una conferencia de prensa para rechazar en público la demanda de los trabajadores, que es percibir en un solo tramo el aumento del 25% acordado con Luis Barrionuevo en cuotas de junio de 2018 a mayo de 2019.

“La paritaria nacional nos fija un piso, no un techo. Pero no esperábamos otra cosa: ya los conocemos a los empresarios estos”, le dice a Canal Abierto Nelson Rasini, secretario general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (Uthgra) de Bariloche.

Rasini explica que una mucama de un hotel tres estrellas -que son mayoría entre sus representados-, cobrará durante julio y agosto $23.395 de bolsillo. Eso con el aumento previsto para este semestre, el 28% por zona desfavorable incluido y el plus del 25% en el básico por productividad, que ya en septiembre dejarán de percibir.

“El 50 ó 60 por ciento de los trabajadores está registrado por media jornada, pero en verdad trabaja jornada completa, y por la diferencia les tiran unos pesos. Ni hablar que pasada la temporada… todo en negro”, denuncia.

Como todo Estado neoliberal, el control del cumplimiento de las leyes laborales se aminora al máximo. Tanto como a tres inspectores de la Secretaría de Trabajo en Junín de los Andes, un administrativo en Villa la Angostura o nadie en San Martín de los Andes, donde el Ministerio dejó de pagar el alquiler de la oficina.

“Sin fiscalización la patronal se maneja a su antojo, y hay lugares, como el Cerro Catedral, donde es difícil ingresar”, agrega Rasini y nos pone a imaginar: cinco empresas manejan el 70% del turismo estudiantil, un empresario tiene cinco hoteles, por hotel entran mil pibes, y cada uno pagó el año pasado 50 mil pesos.

Antes de emprender el regreso, el Presidente sobrevoló la protesta que llevaron adelante decenas de militantes de la Uthgra, al costado de la ruta, a unos 400 metros de distancia del aeropuerto.

Sobre la pista, exultante, Macri habló de un récord de visitas en Misiones, Jujuy, Mendoza y, por supuesto, Bariloche. Dijo que por primera vez en la historia habíamos superado a Brasil con 6.700.000 de extranjeros. Que el turismo “es una bomba de generación de empleo”.

Foto: Euge Neme

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