Redacción Canal Abierto | En el aniversario de la Bolsa de Comercio, Mauricio Macri reservó un lugar preferencial de su alocución para la industria turística. “El turismo es una bomba para el futuro pero que está dando resultados porque hay récord de visitantes”, expresó el Presidente. El dato no es del todo cierto.

Aun cuando los últimos datos de ocupación hotelera mostraban un leve repunte en relación a 2017, dos datos relevados por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda (Undav) resultan preocupantes.

El primero, tiene que ver con la fuga de divisas que se registra de la resta entre el turismo emisivo y el receptivo. El déficit en la balanza turística debido a la cantidad de argentinos que vacacionan en el extranjero en comparación con los extranjeros que realizan turismo en el país aumentó más de 46% en los últimos tres años. En enero-mayo, la fuga por este medio llegó a 4.955 millones de dólares, y creció 5% respecto de igual período de 2017.

El siguiente es más sensible y tiene que ver con la brecha social reflejada en el recorte en las posibilidades de esparcimiento de los sectores que menos tienen: según la Undav, el turismo social tuvo una caída del 6,4% en 2018 en comparación al año anterior.

El turismo social es una alternativa impulsada por el Estado que apunta a brindar la posibilidad de viajar a menor costo a los sectores de bajos recursos. Su potencialidad es aprovechada mayormente por los jubilados, uno de los sectores más afectados por la inflación, sobre todo después de la reforma previsional que modificó la fórmula de aumentos y costó, sólo en este año, cerca de 10 puntos porcentuales de aumentos que no serán percibidos.

A diferencia de otro tipo de ofertas, en el relevamiento realizado por la universidad sobre agencias de viajes especializadas en clientes de la tercera edad se observaron niveles de subocupación hotelera considerables, de cara a estas vacaciones de invierno,  y “se llegó a un resultado consolidado de retroceso de 6,4% promedio en el turismo social en 2018, en la comparación con igual período del año pasado. En relación al período invernal del año 2015, la merma ronda el 35%”.

La principal causa de esta baja es la “pérdida del poder adquisitivo de los haberes jubilatorios causado por el alza –superior al promedio general- en los precios de los alimentos y en los medicamentos y de otros bienes consumidos típicamente por la población de mayor edad”, explica el estudio. En promedio, las estimaciones calculan que las jubilaciones cerrarán el año con un acumulado de 19,2%, frente a una inflación que superará el 30%.

 

El informe refleja que la dificultad de acceder a los paquetes turísticos es mayor en los  estratos más longevos debido a que estos representan una mayor proporción de sus ingresos. Por ejemplo, un viaje en micro de media distancia semi cama, hotel por 10 días y 7 noches en las Termas de Río Hondo, con pensión completa más un coordinador permanente, cuesta actualmente unos $7.990 (esto es, el 97,4% de la jubilación mínima). Si se incluyen gastos diarios varios por $200 por día, el ticket total suma $9.990 (121,8% de la jubilación mínima).

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