Redacción Canal Abierto | El 1 de agosto de 2017 la comunidad Mapuche de Cushamencortó la ruta para reclamar la libertad de su lonko. Cuarenta y cinco gendarmes, un camión y dos camionetas entraron en territorio mapuche para perseguir a ocho hombres. Santiago escapó con ellos y llegó hasta la orilla.

“Destruyen la vida en cuestión de segundos, todo lo que tarda años en crecer, en instantes puede desaparecer. Es la magia del capitalismo, el Ratón Mickey con su cinismo, Rockefeller bailando en el abismo. Asimismo la lucha continua, en esta era, y ahora mismo. En esta era, y ahora mismo”, escribía Santiago en 2016.

Estuvo desaparecido 78 días. Su cuerpo sin vida fue encontrado el 17 de Octubre en el Río Chubut, 400 metros río arriba de donde fue visto por última vez.

“No seas necio, abre tus ojos y tus oídos, que el progreso es tu enemigo. Arrasa con todo, no le importa nada. Si sos una nena o sos una anciana”, seguía su poema.

 El caso visibilizó en los medios de comunicación masiva el conflicto por las tierras ancestrales de los pueblos originarios, generalmente ignorado u ocultado por las grandes empresas de información. Sin embargo, el tratamiento mediático criminalizador y las aseveraciones falaces en torno al tema -en línea con intereses políticos y financieros-, no hicieron más que promover el racismo y la xenofobia en amplios sectores de la ciudadanía.

El único imputado en la causa, el gendarme Emmanuel Echazú, fue ascendido por la ministra de Seguridad al grado de alférez. Todavía nos preguntamos: ¿Qué pasó con Santiago?

 

Foto: Luciano Dico

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