Redacción Canal Abierto | Este martes por la tarde, personal policial vestido de civil y transportado en autos particulares, llegó al domicilio de Gala Ferreyra, integrante de la Colectiva Feminista de Río Grande (Tierra del Fuego). Mientras trabajaba en su computadora, ingresaron a su casa y realizaron un allanamiento.

Pañuelos, cartelería de la campaña por el aborto legal, su computadora y su celular, fue lo que los agentes se llevaron.

En la madrugada del 8 de agosto, previa al debate en el Senado por la legalización del aborto, la colectiva realizó una acción que consistía en colgar pañuelos y telas verdes en los centros de atracción de la ciudad.

Mientras, un grupo de personas no pertenecientes al colectivo realizó una pintada-también pro aborto- en las paredes de iglesias católicas y evangélicas.

Sobre esto, María Fernanda Rossi, periodista y miembro de la Colectiva Feminista, comentó: “Los grupos antiderechos se hicieron eco de esas pintadas y salieron denunciar durante la mañana del 8 que las feministas –haciendo generalización del asunto- habíamos vandalizado las iglesias. Presentaron fotos y videos de las cámaras de seguridad de una de las iglesias donde se ven dos chicas y otra tanda que sube a un auto, del cual se puede tomar la patente”.

Por otra parte, una persona que después pudieron identificar como policía y miembro de la iglesia evangélica, utilizó una cuenta de Facebook bajo un seudónimo para denunciar estas acciones. “Publicó una foto del perfil de nuestra compañera, Gala Ferreyra, y escribió que esta era una de las que estuvo anoche haciendo daño, seguida de la frase `ya saben lo que tienen que hacer’”, relató Rossi.

Hoy, en diálogo con radios locales, el comisario a cargo del allanamiento manifestó que realizaron una ardua investigación, que concluyó con el procedimiento en el domicilio de Gala.

“Si uno compara las fotos de evidencia con la apariencia de nuestra compañera, se nota demasiado que no se trata de la misma persona. No hay manera de confundirla. Por eso no nos explicamos cómo llegan al domicilio de ella. Sospechamos que es a partir de la denuncia de este policía que mencionamos antes”, expresó María Fernanda.

En paralelo al allanamiento de la casa de Ferreyra, se llevaron a cabo dos más. Uno a un fotógrafo, al que le secuestraron todo su equipo porque –según Rossi- tomó fotos de las pintadas esa madrugada. El otro registro fue a un espacio de arte de la ciudad en el que se realizan talleres de pintura. “De ahí se llevaron pinturas, que es obvio que van a encontrar en un taller que se dedica a eso”, exclamó la militante.

Hoy, en repudio a esta situación y para visibilizar la persecución que vive el movimiento de mujeres, realizarán una lectura colectiva a partir de las 18 en San Martín y Belgrano (Río Grande).

“A partir del secuestro de los pañuelos y que casi se llevan el libro sobre cómo realizar un aborto, llevaremos a la lectura pañuelos y libros. Esta movida además tuvo cientos de adhesiones de todo el país y Latinoamérica”, finalizó Rossi.

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