Redacción Canal Abierto| Trabajadores del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales ven con preocupación un comunicado emitido por las autoridades en el que se informa un nuevo organigrama en el establecimiento. Esta nueva estructura consta de 2 gerencias menos, pero incorpora 11 subgerencias, cargo no contemplado en el estatuto del organismo, y 30 áreas con rango de coordinación que tampoco existían. Al ser estos cargos más remunerados, el planteo es que, al igual que en otros ámbitos del estado, Cambiemos no gasta menos, sino más y peor.

Otro motivo de alerta es que al desaparecer como tales las Gerencias de Administración y de Asuntos Jurídicos y pasando a depender como subgerencias de la Gerencia General, los trabajadores ven en esto un atentado contra la independencia de criterios que deben existir en el ámbito de la administración pública.

En este sentido, Camilo Biurra delegado de ATE en el Instituto, manifestó en diálogo con Canal Abierto que “la ley de cine establece en su artículo segundo que entre sus principales funciones está la de fomentar y fiscalizar la producción de cine argentino. Hasta el momento existían dos genernacias una que se encargaba de fomentar y otra de fiscalizar. COn esta nueva estructura se degradan al rango de subgerencia y por encima de ellas estaríoan creando una nueva gerencia con el nombre de Fortalecimiento de la INdustria Audiovisual. Esto no es ingenuo, están degradando una estructura que hace que el INCAA sea lo que es y no otra cosa. Y al mismo tiempo al opner una gerencia de Fortalecimiento por encima de ellas hay un tinte ideológico que la propia palabra te dice hacia donde van estas políticas de la actal gestión. Porque se fortalece lo que se tiene. Y cada vez tenemos menos”

También remarcó que con estas medidas se apunta a postergar a pequeñas productoras en beneficio de un par de productoras grandes, contradiciendo el espíritu con el que fue sancionada la ley que regula la producción cinematográfica, en 1994.

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Además de esta situación, los trabajadores denuncian políticas de vaciamiento que se traducen en la subejecución de 800 millones de pesos en concepto de subsidios y créditos. También destacan un hecho que linda la ilegalidad como es haber puesto fondos destinados al fomento cinematográfico en plazos fijos.
“No se están financiando la cantidad de películas que en años anteriores. Esto en la industria es un impacto gravísimo porque está dejando un grado de desocupación en los técnicos . El cine argentino estaba ocupando cerca de 100.000 trabajadores y esto se está viendo afectado por las políticas de fomento de la actual gestión” concluye Biurra.

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