Por Pablo Bassi | En las próximas horas el ministro Nicolás Dujovne enviará al Congreso el proyecto de Presupuesto 2019, sin la legitimidad con la que intentó dotarlo el lunes pasado en Casa Rosada, donde el presidente Mauricio Macri buscó rodearse en una foto con todos los gobernadores. Eso no ocurrió porque los enfrentados al Gobierno no asistieron al encuentro; y los que fueron y posaron no firmaron ninguna buena intención hasta tanto ver los números en fino.

Todos los mandatarios excepto uno se mostraron menos dialoguistas: es que el ajuste en tiempos electorales es un cóctel explosivo. No habría cosecha récord que pueda revertir en 2019 el derrumbe en todos los indicadores económicos. Los gobernadores ven afectada su imagen por el recorte que aplican más el recorte de Nación, como graficó el amigable Juan Schiaretti. Hasta María Eugenia Vidal reclamó que se actualice la compensación por el Fondo del Conurbano.

Si hay algo que mantiene a flote sus aspiraciones es la presencia de obra pública, uno de los ítems que el Gobierno se comprometió a reducir en el primer acuerdo con el FMI. Desde entonces hasta hoy, además, pasaron cosas: Dujovne dejó a las provincias sin el fondo sojero y el reintegro a las exportaciones. El ajuste inicial de 98 mil millones de pesos pasó a 190 mil millones.

La respuesta de los gobernadores osciló según su necesidad de recursos, expectativas electorales y la conflictividad social. Entre los oficialistas, opositores y quienes caminan la ancha avenida del medio, no hay un mismo patrón que los diferencie en su posición respecto al Gobierno.

Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe, por ejemplo, son las más perjudicadas con la desaparición de los reintegros a las exportaciones y del Fondo Federal Solidario que coparticipaba las retenciones a la soja. Juntas suman más de la mitad de los recursos que perdieron todas las provincias. ¿Cómo jugará de ahora más el mediterráneo Schiaretti? ¿Se endurecerá para preservar su imagen positiva en la provincia y la probabilidad de ser reelecto? ¿Apostará a la caída de la popularidad de Macri en su territorio? ¿Y Vidal? Ambos son los gobernadores con mejor opinión pública del país.

El cordobés encabeza la liga de mandatarios distanciados del kirchnerismo. Lo siguen Gustavo Bordet, Sergio Casas, Sergio Uñac, Domingo Peppo y Lucía Corpacci, todos reelegibles con pronósticos distintos. También integran el espacio Rosana Bertone, Alberto Weretilneck, Maurice Closs y Mariano Arcioni. El Gobierno espera de ellos que no desdoblen las elecciones provinciales de las nacionales, algo que hasta ahora sólo aseguraron Ciudad y provincia de Buenos Aires, Jujuy y Mendoza (distritos oficialistas). Pero como no están unificados detrás de un solo candidato, es esperable que disocien el escrutinio a modo de blindaje de cualquier ola amarilla.

Los más abiertamente enfrentados al Ejecutivo nacional también tienen una realidad dispar. Juan Manzur, por ejemplo, gobierna una Tucumán con récord de exportaciones de arándanos y limones, que de todos modos no le evitaría perder en una contienda con su antecesor José Alperovich. Alicia Kirchner tienen un índice de popularidad por el piso producto de un Estado desfinanciado. La imagen de Alberto Rodríguez Saa, en cambio, es tan negativa como positiva.

Uno de los primeros mandatarios que se calzó el traje de presidenciable fue Juan Urtubey, de Salta. Imposibilitado de ser reelegido, recorre las casas de gobierno de distintas provincias con variados propósitos y se codea con líderes regionales: ya se reunió con Evo Morales, con el presidente Sebastián Piñeira y con el candidato frenteamplista que sucedería a Tabaré Vázquez.

A pesar de todo, en vez de negociar con el Gobierno oxigenando sin deuda las cuentas, lo hace como si no llegase a ser presidente. De hecho, hay quienes dicen que el salteño ya prevé que en 2019 pasará de largo, por lo que su objetivo consiste hoy en ganarse la confianza del círculo rojo. E imponer, tal vez, a una mujer u hombre suyo en una fórmula nacional integrada con Cambiemos.

Tan imprevisibles se prevén los próximos meses como la aprobación del Presupuesto que desde el lunes el ministro de Economía irá a defender al Congreso. Durante los próximos días, Nación y provincias seguirán negociando el aumento del impuesto a Bienes Personales radicados en el exterior (16 mil millones de pesos coparticipables) y el traspaso de subsidios para servicios y transportes (entre 15 y 20 mil millones de pesos).

En la calle, mientras tanto, la tolerancia tiene otro termómetro

en octubre

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