Por Inés Hayes | La Fundación Ph15, cuyo nombre remite al número que identifica la Villa 15 de la Ciudad de Buenos Aires, popularmente conocida como “Ciudad Oculta”, trabaja con chicos y adolescentes a través de la fotografía, entendiendo que el arte es en sí mismo transformador.

Desde 2000, en sus talleres genera espacios donde la fotografía se convierte en el instrumento privilegiado para crear, comunicar y conectarse con otros. El trabajo siempre es conjunto: las fotos se sacan, se miran, se comentan y editan grupalmente.

El proyecto surgió a mediados del año 2000 cuando el fotógrafo Martín Rosenthal tomaba unas fotografías relacionadas con su trabajo en Ciudad Oculta. En este lugar los servicios públicos sólo llegan hasta la entrada del barrio y la mayoría de los vecinos no tiene agua potable, cloacas, ni electricidad. Espontáneamente un grupo de chicos se le acercó para comentarle sus ganas de aprender fotografía y de su imposibilidad de hacerlo por cuestiones económicas y falta de lugares. Unas semanas después, con la colaboración de otros colegas, Rosenthal abrió un Taller de Expresión Fotográfica en el barrio.

“Talleristas y participantes comparten saberes sobre técnica y uso de cámaras, pero lo que allí se pone en juego es algo más: con diferentes biografías y bagajes culturales los reúne las ganas de aprender y compartir un tramo de la vida juntos”, explican los coordinadores de Ph15.

Lo interesante es que hoy en día la experiencia de los talleres recorre el país. Lo que empezó siendo un pequeño taller en Ciudad Oculta hoy es una organización capaz de crear espacios de aprendizaje en toda la Argentina.

Trabajo en equipo, clases participativas, crítica respetuosa y creación conjunta siguen siendo los valores que guían esta práctica. Desde su nacimiento, pasaron por la fundación más de dos mil participantes y se montaron y exhibieron 120 muestras en Argentina, América Latina, Europa y Estados Unidos, que fueron vistas por más de 3.500 espectadores. Los miembros de la fundación también compartieron sus experiencias y modos de trabajo en más de 40 seminarios.

Pilares de la organización

En los talleres se les enseña principalmente expresión y técnica fotográfica, fotografía digital y video. Los elementos con los que trabajan, en particular las cámaras, pilas y rollos fotográficos, les son donados por amigos fotógrafos y particulares. A través de sus actividades los alumnos salen de su barrio, y así conocen otros lugares a los que tal vez no tendrían acceso. Cada chico tiene su propia cámara y saca fotos libremente durante algunos días. Luego, cada uno expone sus fotografías y entre todos opinan y discuten acerca de lo que obtuvieron. De esta manera pueden difundir los valores y referencias de su cultura, y no los que le son impuestos.

Brindar herramientas expresivas y técnicas a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad utilizando los recursos ofrecidos por las artes visuales es otro de los objetivos, así como emplear las herramientas artísticas para favorecer procesos de reflexión y cambio, mejorar el acceso a oportunidades educativas y laborales, fomentar valores democráticos y participativos, fortalecer la identidad individual y grupal, propiciar el contacto y el vínculo intercultural en los jóvenes, instalar el debate, a nivel de la sociedad, sobre las posibilidades del arte como instrumento de transformación y democratizar las experiencias y prácticas artísticas.

En la actualidad, un equipo de 25 personas lleva adelante los programas de la organización, tanto en la parte artística como también en las engorrosas tareas administrativas y de financiación. El objetivo principal sigue siendo hoy que el arte intervenga de modo programático en la generación de procesos de transformación. “El desafío entonces es continuar impulsando prácticas en las que la imaginación de los jóvenes vitalice el mundo a través de nuevos relatos y experiencias que resignifiquen la construcción cotidiana de la vida”, comenta Daniela Lucena, integrante de la fundación.

Ph15 en el mundo

Las fotografías de la fundación han sido presentadas en diversas exposiciones de Argentina, entre ellas en el Palais de Glace, en el Centro Cultural Recoleta, Estudio Abierto 2004 y la Sala de Exposiciones de la Estación Jesús María, en la provincia de Córdoba. También salieron del territorio nacional y fueron exhibidas sitios como el Cambridge Multicultural Arts Center de Estados Unidos, donde los chicos dieron una videoconferencia.

Los estudiantes de Ph15 han participado en más de 80 muestras, incluyendo exposiciones en ciudades estadounidenses como Nueva York, Las Vegas, Boston y Dakota del Norte, y otras como San Pablo y Madrid.

Jóvenes fotógrafos

En lo que lleva de vida esta organización, más de 12 mil personas han accedido al trabajo y las producciones de Ph15 y se han tejido 121 lazos de cooperación. Los talleres en Ciudad Oculta son para niños y niñas de entre 9 y 20 años de edad, que recorren su barrio fotografiándolo. También se dan talleres en la Villa 31, en la ciudad de La Plata y en otras 83 comunidades del país.

 “Cada fotografía es una huella digital nueva, recién nacida”, dijo un participante del taller de la Ciudad de Palpalá, provincia de Jujuy. “Se practica de manera amplia, uno ve con otros, es como el tema de los ojos, distintos enfoques y perspectivas”, dijo otro participante de Tucumán. “Me gusta Ph15 porque aprendí muchas cosas, a sacar fotos y a cuidar la cámara”, agregó otro, de la Villa 15 de Buenos Aires.

Lo novedoso es que en plena revolución tecnológica Ph15 también brinda talleres virtuales y comunicación permanente: “Las capacitaciones virtuales están muy explicadas. Los tutoriales son excelentes y los foros sirven para interactuar, conocernos con los distintos grupos que hay en el país y a la vez saber qué piensa el otro cuando se sube una imagen”, dijo una participante del taller de San Antonio de los Cobres, Salta.

La Fundación Ph15 es una organización no gubernamental sin fines de lucro, conformada por un grupo de personas que cree en el arte como un valioso recurso que permite al ser humano desplegar su esencia y desarrollar sus capacidades creadoras, incluso en una realidad adversa u hostil. “Yo estaba todos los días en la villa como si nada, pero después de la fotografía, si veía una ventana rota, por ejemplo, pensaba si estaba bueno para sacarle una foto, o el hospitalito, o las mamás con sus hijos saliendo del jardín, todo empezó a tomar otro sentido con la fotografía”, compartió Natalia, de 17 años. Los procesos subjetivos también son invaluables: “Día a día siguen apostando a mí y eso me hace sentir re bien, me dan ganas de avanzar”, agregó Matías de 20 años. Y la reflexión de Ariel, de 21 años, todavía está flotando en el aire: “Lo que más me gusta de Ph15 es la posibilidad de expresarnos, de plasmar nuestra mirada en un papel, nuestras propias cosas, mirá si todos tuviéramos esa posibilidad”.

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