Redacción Canal Abierto | “Estoy acá apoyando a los compañeros y también peleando por mis derechos. En 2016, en agosto, empecé a tramitar la pensión por discapacidad y me la siguen denegando hasta el día de la fecha. Me siguen dando papelitos. ‘Vení para acá’, ‘andá para allá’. Hago todo lo que me dicen y todavía no tengo ninguna respuesta”. La de Cristian es una historia que podría repetirse, con más similitudes que diferencias, 180 mil veces. Ese es el número de expedientes trabados en las oficinas de la recientemente estrenada Agencia Nacional de Discapacidad, que los trabajadores del área contabilizaron.

Hoy, la jornada nacional de lucha que impulsaron desde ATE Pensiones convocó a los trabajadores y trabajadoras de la ex Comisión Nacional de Pensiones (ANDIS) a visibilizar desde sus puestos de trabajo “la preocupante situación” por la que atraviesa el organismo, los pensionados y los solicitantes del beneficio.

Karla Tais es trabajadora social, delegada adjunta de la comisión interna, y desde hace 20 años desempeña su tarea en la ANDIS. “Están vulnerando los derechos de las personas que vienen a solicitar una pensión, que en es una ley, la 18910, que existe hace más de 30 años –relata-. Desde que asumieron en esta gestión, las pensiones han sufrido bajas y recortes. Además tenemos en el edificio 180 mil expedientes dando vueltas que no son otorgados, que van y vienen, pasan por distintas oficinas, llegan a la instancia de la liquidación del beneficio y la gente sigue no cobrando”.

El año pasado se creó la Agencia Nacional de Discapacidad por un Decreto de Necesidad y Urgencia que todavía no ha sido ratificado por el Congreso. Walter Pignataro, delegado general de la junta interna de ATE Pensiones, explica: “Dábamos 10.000 pensiones por mes. Hoy no llegamos ni a 2.000. Hasta el momento ya cerraron cinco oficinas, pero están prometiendo cerrar las 77. Las personas que vienen tienen una vulnerabilidad terrible económica, social, y de salud. Gente con HIV, artritis reumatoidea, cáncer, leucemia. Hay gente que cobra la pensión y está en situación de calle porque la pensión es de $5800, no es una fortuna. Ya tenemos más de 80 casos contabilizados de gente que se murió esperando el trámite en estos dos años. La gente hace toda la documentación que se le pide y los trámites no salen.”.

Cristian es uno de ellos. “Tengo que comprar remedios y cada vez están más caros. Empecé tomando un remedio que valía $500 hace tres meses, y ahora vale $800, y me dura quince días. Son $1600 por mes que se me complica conseguirlos. Tengo hijos y a veces estoy en situación de calle, a veces la gente me ayuda y me da un lugar para dormir. Así la estoy peleando desde hace dos años. Yo no puedo salir a trabajar, ando con muletas, no puedo caminar y nadie me da un trabajo”.

Los solicitantes de las pensiones también se sumaron al reclamo y organizaron un Centro de Pensionados para unificar la lucha.

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