Redacción Canal Abierto | Tras idas, vueltas y versiones encontradas durante las últimas semanas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo lugar al pedido del Gobierno de Cambiemos y desembolsará entre 3 mil y 5 mil millones de dólares que se suman a los 50 mil acordados en julio pasado.

El anuncio se filtró en medio de la serie de reuniones que el Presidente Mauricio Macri está llevando a cabo en Nueva York junto a empresarios e inversores.

Mientras el equipo económico encabezado por el ministro de Dujovne celebra, hay quienes interpretan la ampliación como una nueva sujeción crediticia, y una oportunidad para los capitales financieros que representa el oficialismo.

No es para menos cuando pocas horas atrás se dio a conocer un informe del INDEC que explicaba cómo en este segundo trimestre, en medio del 4,2% de caída de la economía, el rubro financiero tuvo un espectacular crecimiento del 8,7%. Según los datos oficiales, a la vez retrocedieron el agro, la pesca, la industria, el comercio, transporte y comunicaciones y hoteles y restaurantes, aunque volvió a destacarse y avanzar con más fuerza el rubro “intermediación financiera”.

Como era previsible, los números exponen cómo el sector especulativo, ni siquiera el complejo agro exportador, fue beneficiario de las políticas públicas cambiemitas. Ahora, por las novedades que trae el FMI, la cosa no pareciera que fuera a cambiar.

No hay antecedentes recientes de una fuga de capitales tal como la registrada en lo que va 2018. La tendencia sólo es comparable con los peores momentos de la historia económica argentina. Según el balance cambiario del Banco Central, durante los primeros seis meses de este año –incluso antes del agosto fatídico en cuanto a corrida cambiaria- ya se fueron del circuito financiero local 16.676 millones de dólares, más de dos mil millones más de divisas que en todo el 2001 (14.977 millones).

Existe otra comparación igual de aterradora: durante toda la Convertibilidad –de 1992 a 2001-, la fuga representó unos 60 mil millones de dólares. En caso de continuar esta tendencia, el 2018 de Cambiemos culminaría con una fuga de divisas cercana a la mitad del total de dólares enviados al exterior durante toda la década menemista.

Presentado como un dique de contención ante la extrema volatilidad de la divisa norteamericana, los desembolsos del préstamo stand by no lograron aquietar las aguas de lo que el Gobierno presenta como una “tormenta”. Ahora la pregunta vuelve a resonar: ¿sí lo harán los nuevos 5 mil millones de dólares? No sólo se presenta como un objetivo difícil de alcanzar. Mas bien parece que ni siquiera fuera la intención.

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