Redacción Canal Abierto | Desde el fin de semana pasado y hasta el 18 de octubre, la Ciudad de Buenos Aires es el escenario de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, una fiesta deportiva que durará 12 días pero pagarla llevará años. Según datos que fueron deslizados por el presidente del Comité Olímpico Argentino desde 2009, Gerardo Werthein, el evento le costó al Estado un monto aproximado de 650 millones de dólares, una cifra parecida a la que significó realizar el Mundial 78.

“Los cálculos del Mundial 78 son extraoficiales, pero van de 700 a 800 millones de dólares. Prácticamente es lo mismo, con la diferencia de que en el Mundial 78 se construyeron tres estadios para 80 mil personas y se reformaron otros tres”, explica el periodista Gustavo Campana, autor del libro Tribunas sin pueblo, publicado en junio pasado, donde narra la trama que se tejía tras aquel torneo, en términos sociales y económicos.

A diferencia de aquel evento, para éste sólo se construyó un Parque Olímpico con pequeñas tribunas con capacidad para algunos unos cientos de espectadores, y una Villa Olímpica en Villa Soldati. Pero el tema de los costos astronómicos se explica, en parte, por la devaluación.

Fue en 2013 cuando Mauricio Macri, al frente por entonces el Ejecutivo porteño, ganó la nominación de Buenos Aires como sede de los Juegos. En aquel momento, su propuesta fue de 104 millones de dólares. Pero aquella cifra se proyectó sobre la base de un dólar a $4,50. Con la disparada de la divisa y la consiguiente inflación, el presupuesto se disparó.

En la gestión que impulsó este gasto multimillonario, además de la cuestión económica existe la ideológica. Durante la inauguración del sábado 6, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció: “Los Juegos Olímpicos nos ponen en la lupa de todo el mundo durante estas dos semanas, y vamos a mostrar, por un lado, la calidad de nuestros atletas, el profesionalismo y la entrega de los chicos, y lo que es esta ciudad y este país, y lo que podemos hacer trabajando juntos”.

Sobre esas declaraciones, Campana recuerda: “Es un análisis complejo, pero son más o menos las palabras de (Jorge Rafael) Videla en el Mundial 78, dichas en democracia”. En efecto, el entonces presidente de facto de la Nación era el impulsor de una campaña que pretendía lavar la cara de Argentina en el exterior, y profesaba esa idea de “mostrarle al mundo” lo que podemos lograr “unidos”.

Sin embargo, la realidad es muy distinta. “Desde hace meses el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta los ha convertido (a los Juegos) en una actividad emblema de su gestión, que contrasta lamentablemente con la realidad que vivimos en la Ciudad”, sostuvieron los trabajadores del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, nucleados en ATE, a través de un comunicado. Allí destacan que, mientras los Juegos le han costado a la Ciudad “más de 8.600 millones de pesos” según las cifras publicadas, “el presupuesto anual 2018 para toda el área social de la Ciudad, donde trabajamos con la población más vulnerada, es de 6.500 millones de pesos”.

En el mismo sentido, denunciaron el mal estado en el que se encuentran los edificios de la dependencia, los hogares que se encuentran bajo la órbita directa del Gobierno de la Ciudad –donde hay hacinamiento, superpoblación y falta de personal- y el vaciamiento de los programas destinados a jóvenes en situación de vulnerabilidad. “Mientras pareciera no haber límite en el presupuesto de los Juegos Olímpicos de la Juventud, la respuesta sistemática por parte de los funcionarios es que no hay presupuesto para aumentar las becas”, sostienen.

 

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