Redacción Canal Abierto | “En nuestra formación nunca se nos habló de feminismo pero bien que padecemos el patriarcado”, comenzó María Nerina Azpeitía, médica generalista e integrante de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir.

Desde adentro -desde la cotidianeidad de un equipo de trabajo apenas compuesto por ella, dos psicólogas, y una nube de enfermeras cada día más comprometidas-, Nerina narró cómo en el Hospital de Rosario realizan abortos legales en el primer y segundo trimestre, comprendidos dentro de la Ley de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) de 1921, que en gran parte del país aún no logra aplicarse.

En los últimos meses, los casos de las niñas violadas a las que los sistemas de salud de Jujuy y Tucumán les demoraron la intervención hasta que debieron parir por cesárea expusieron la brutal realidad: en la Argentina, cada año 3.000 niñas y adolescentes entran a una sala de parto.

“Nos dicen que la medicina se trata de intentar garantizar derechos y disminuir inequidades. Yo pensaba, ¿qué es más feminista que eso? -agregó-. Nosotras no estamos para indicar abortos o indicar maternar, sino para escuchar a las mujeres: cuáles son sus deseos, necesidades, vivencias, para acompañar el proceso de decisión. De las 500 mujeres que conocí en estos tres años, ninguna se sentía libre de elegir. No querían estar embarazadas, tampoco abortar. Nos llegan niñas que no pueden decir lo que les está pasando, ni dimensionarlo, y hasta que no se les nota la panza nada pasa. Celebro que la sociedad se esté enterando hoy en día de esta realidad”.

La conversación se dio en el marco de las Charlas en VerdeVioleta, una iniciativa de la Secretaría de Género de la CTA Autónoma que tuvo su primera emisión ayer por la tarde, en el Anfiteatro del Hotel Quagliaro de la Ciudad de Buenos Aires y fue transmitida en simultáneo por Canal Abierto.

En esta ocasión, la charla giró en torno a la salud y el feminismo, mesa que también integraron Nina Brugo, abogada y fundadora de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito; Magdalena Ruiz, miembro de la Corriente Clasista y Combativa; y fue moderada por Silvia León, secretaria de Organización de ATE Nacional y de Género de la CTA Autónoma. La encargada de inaugurar la jornada de intercambios fue la Secretaria Adjunta de la CTA-A, Claudia Baigorria.

Ruiz contó a la audiencia cómo las mujeres de los barrios sienten la doble presión social: “la de ser mujeres y la de ser pobres”. “Ustedes dirán que ante esta realidad estamos tristes, estamos quebradas. No. Estamos enteras, estamos en la calle, por planes de salud que nos contengan”, afirmó. Y aseguró que hacia adentro de las organizaciones ningún debate está saldado, ni siquiera la discusión por una ley de aborto legal.

Brugo repasó las luchas del feminismo, de la Campaña que cuando comenzó, allá por 2005, apenas contaba con adeptas. El transcurrir de una ley que casi se aprobó el año pasado y éste será presentado a fin de mes por octava vez. “Las mujeres fuimos históricamente las encargadas de la salud familiar y comunitaria pero cuando yo nací no teníamos ni siquiera el derecho al voto, no podíamos ser propietarias, no éramos recibidas en las universidades. No peleamos por el derecho a abortar, sino a decidir. Queremos hacer una revolución bailando”, dijo.

Video completo del primer panel:

La siguiente charla giró en torno a las diversidades y el trabajo, donde Marlene Wayar, psicóloga social, activista trans y coordinadora general de Futuro Transgenérico; y Clarisa Gambera, trabajadora de niñez, integrante de la Escuela de Feminismo Popular “Nora Cortiñas” y secretaría de Género de la CTA Autónoma, describieron la extraña situación de dos minorías dentro de los feminismos posibles: las trans y las sindicalistas.

“La psicología social, el periodismo y la prostitución me han llevado a ser muy observadora y jodida. Soy travesti y he tenido que negociar con el mundo hétero en todo y me incomoda que toleremos demasiado la falta de respeto con la que se nos trata -manifestó Marlene-. El patriarcado quiere a la mujer sumisa, y a las disidencias nos quiere muertas”.

Así, contó lo difícil de construir un espacio propio dentro del feminismo que lidia con “los mecanismos fascistas que hay en nosotras”, con los vicios que cada una arrastra desde las organizaciones en las que milita, con el biologicismo que aparece para dejarlas afuera de la lucha argumentando que no tienen vagina. “¿Qué hacemos cuando prenden estos discursos que son de fracción, que son claramente patriarcales?”, se preguntó.

Por su parte, Gambera reconoció lo difícil que le resultó, junto a sus compañeras, asumirse como “feministas-sindicalistas”. “Es un proceso complejo, hay un choque, no es amigable. Es una identidad medio plebeya y desafiante. Porque a la sociedad le decís sindicalismo y piensa en los gordos de la CGT, y aparecemos nosotras”, resumió.

Y entre todas desgranaron cómo la desacreditación de las organizaciones de la clase trabajadora es una estrategia del poder, cómo los sindicatos son organizaciones masculinizadas, y cómo, pese a todo, el bloque sindical que integran mujeres gremialistas de todas las centrales obreras marchará hoy unido por el 8M y convocó, unido, al paro.

“Vamos a estar priorizando lo que tenemos en común por sobre lo que nos divide. Los umbrales se expanden cuando una logra organizarse. Sindicalizarse tiene un espacio para las feministas aunque ensanchar los cauces sea como un parto, necesite actitud. La organización es la herramienta de los trabajadores, y no hay que implosionarla, hay que transformarla”, aclaró.

Ya sobre las 21, el resumen final de la jornada estuvo a cargo de León: “El biologismo, la burocracia sindical, son esos fascismos que heredamos. Si el feminismo viene para romper, tiene que construir nuevas bases”.

Video completo del segundo panel:

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