Por Pablo Bassi | El segundo test electoral del año propició al macrismo una nueva derrota. La candidata radical a gobernadora de Río Negro, Lorena Matzen, alcanza sólo el 5,67% de los votos en una provincia donde el presidente Mauricio Macri tiene una imagen negativa en 7 de cada 10 electores.

Si bien no es del todo correcto comparar escrutinios con dos años de diferencia, en las legislativas nacionales de 2017 Cambiemos obtuvo el 32%. La caída es estrepitosa.

La decisión de Alberto Weretilneck de desdoblar las elecciones, como hizo la mayoría de los gobernadores, resultó exitosa. La táctica del oficialismo local Juntos Somos Río Negro durante la campaña estuvo centrada, además, en provincializar la elección alejándola de las “decisiones de Buenos Aires”.

La gobernadora electa, Arabela Carreras, en el búnker de Juntos Somos Río Negro (foto Euge Neme)

No tuvo para ello mejor pie que el fallo de la Corte Suprema de la Nación de impedir su intento re reeleccionista quince días atrás (ver nota). “Hubo un pacto entre Cambiemos y el Frente para la Victoria”, había dicho Weretilneck en alusión a los recursos que le interpusieron en la Justicia. En cuestión de horas ungió a su ministra de Turismo, Arabela Carreras, como candidata para competir contra Martín Soria por el kirchnerismo, Matzen de Cambiemos y Norma Dardik del Frente de Izquierda.

Los resultados provisorios con el 90% de los votos escrutados dan cuenta de un triunfo de Juntos (52,49%), el FPV (35,08%) y Cambiemos (5,67%), orden que se expresó en todos los circuitos electorales.

Fueron renovados 22 legisladores por representación poblacional y 24 por circuitos para los próximos 4 años.

El FIT, en tanto, obtiene con el cuarto lugar un 2,65%, lo que no le alcanza para acceder a una banca.

La campaña

Rendido de antemano, Cambiemos apeló al voto útil como en la previa a la elección en Neuquén. Antes de ser reprendido por Casa Rosada, el diputado nacional de Pro Sergio Whisky alertó que en sus caminatas le pedían lo imposible para que Soria no sea gobernador. “No es tiempo de tibios, Soria no puede ganar”, declaró.

La suya podría haber sido la frase de un pre candidato caído en desgracia en la puja con el radicalismo. Pero Matzen también supo señalar algo parecido: “Sería un atraso para Río Negro que gane Soria; es lo peor que le puede pasar a la provincia”, confesó.

Lo cierto es que la candidata cambiemita remó en soledad, de espalda incluso a sus propios correligionarios.

Una de las debilidades del FPV ha sido no poder capitalizar los votos de su candidata a vicegobernadora, Magdalena Odarda, la senadora que rompió con la CC-Ari para constituir el partido Río. En 2015, separados, sumaron el 44% de los votos y hoy, en alianza, casi la misma cosecha con la que se alzó entonces el peronismo.

Boleta del Frente para la Victoria (foto Euge Neme)

El kirchnerismo procuró corroer la imagen positiva que tiene la gestión de Weretilneck en la mayoría de los rionegrinos. Le endilgó haber suscripto el pacto fiscal, enmudecer ante los tarifazos y cuadriplicar la deuda mediante el empréstito del Plan Castello para obra pública, aunque ese haya sido justamente el caballo de batalla del oficialismo.

Paradojas del destino, Juntos recurrió al mismo eslogan de campaña que el FPV en la previa al balotage Scioli – Macri: “El candidato es el proyecto”. El oficialismo rionegrino pudo evitar la fuga de votos tras verse obligado a sustituir a Weretilneck por Carreras, a partir de la resolución de la Corte Suprema. Hoy en sus boletas, el oficialismo conservó el color verde y la W como garantía de confianza.

Ningún dirigente nacional de peso visitó la provincia excepto Felipe Solá, para demostrar su respaldo a Soria, y Nicolás del Caño, para acompañar a Dardik. A punto estuvo de llegar Patricia Bullrich, que reemplazó su presencia con un video. La siguieron María Eugenia Vidal y los radicales Alfredo Cornejo, Mario Negri y Ricardo Gil Lavedra.

Ninguno de los principales contrincantes fue taxativo respecto a qué hacer con la convivencia en el Alto Valle entre la producción frutihortícola y el fracking. Todos repitieron que el control del Estado debe ser el garante del cuidado del medio ambiente. Quedará para otra campaña.

Los respaldos

El grueso de los sindicatos apostó por Martín Soria, que llevó entre sus candidatos a legisladores al judicial Pablo Barreno, al referente de la CTA de los Trabajadores Jorge Molina y al camionero Rubén Belich. Le cuidaron la espalda UPCN, Comercio y una parte de la UOCRA.

Los movimientos sociales nucleados en la CCC y la CTEP también jugaron y organizaron al Frente para la Victoria un acto en Viedma, con la presencia algunos de sus dirigentes nacionales.

Arabela Carreras, en tanto, recibió el apoyo personal del secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, que luego de una ríspida relación con el Ejecutivo logró desplazar a UPCN del monopolio de la representación sindical en paritarias, pasar a planta permanente a 8000 trabajadores y actualizar salarios de acuerdo a la evolución de la inflación

El futuro

Es una incógnita cómo jugará el oficialismo rionegrino de cara a las elecciones generales de octubre. ¿Irá con boleta corta, sin candidato presidencial? ¿O como en 2017, bajará su lista de diputados y senadores para perjudicar al Frente para la Victoria y terminar favoreciendo a Cambiemos? ¿Transitará por la ancha avenida del medio de Alternativa Federal?

Dos datos: durante su votación en la localidad de Sierra Grande, el senador Miguel Pichetto dijo: “después de estas elecciones, empiezo a trabajar en Río Negro con Alternativa Federal”. El PUL, que es la expresión del pichettismo residual en la provincia, obtuvo hoy un 1,78%.

¿La victoria de hoy alentará a Weretilneck a protagonizar las elecciones nacionales de octubre?

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