Por Inés Hayes | Jorge González es argentino pero vive en Barcelona desde hace tiempo. En septiembre fue parte de la Flotilla Sumud que partió a Gaza llevando comida al pueblo palestino. En esta entrevista con Canal Abierto cuenta cómo sigue la situación en Palestina:
“Desde el alto el fuego hasta hoy, las fuerzas israelíes llevan cometidas 738 violaciones al acuerdo y 386 civiles asesinados. Todo esto registrado y documentado por la relatoría de la ONU”.
¿Cómo está la situación hoy en Gaza, luego de dos meses del acuerdo de alto al fuego?
-La situación de Gaza sigue siendo de asedio total y de genocidio. Hubo una reducción de las acciones militares de Israel, pero en lo esencial está casi igual que antes del acuerdo de paz.
El 10 de octubre, después de muchas negociaciones y presiones internacionales, finalmente Israel aceptó a regañadientes un “alto al fuego”, en un acuerdo mediado por Trump que incluía, además del intercambio de prisioneros, dos cosas fundamentales: el retiro de tropas y la apertura del tan demorado corredor humanitario para que pudieran ingresar las toneladas de ayuda que se acumulaban en las fronteras. Y no cumplieron ninguna de las dos cosas. Desde ese día hasta hoy, las fuerzas israelíes llevan cometidas 738 violaciones al acuerdo y 386 civiles asesinados. Todo esto registrado y documentado por la relatoría de la ONU.
¿Y por qué no es tan visible la situación como antes del acuerdo?
-Israel es una potencia militar con gran experiencia en genocidio y limpieza étnica, tiene muchos vínculos con otras potencias como Estados Unidos o Gran Bretaña, un gran poder mediático y una enorme capacidad de presión. Una de las primeras cosas que hicieron fue impedir totalmente el ingreso de periodistas a la Franja de Gaza. Ya habían asesinado a 246 y ahora directamente no permiten que entre ninguno. Adaptaron su táctica pero sin alterar su estrategia. Es decir, durante agosto y septiembre hubo un pico de solidaridad con el pueblo palestino y por tanto también un pico en el aislamiento y la condena social al sionismo. Manifestaciones multitudinarias en muchas capitales europeas y alrededor del mundo, incluso dentro de Israel, decenas de artistas expresándose contra el genocidio, la ONU, la Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras, Amnesty, varios gobiernos, la Global Sumud Flotilla y muchas cosas más sucediendo. Ellos tomaron nota de eso y en cierta forma cedieron y firmaron el acuerdo, pero sabiendo que era un repliegue táctico mínimo, que en su mayoría no iban a cumplirlo y que su plan general seguía adelante. De hecho, el acuerdo entraba en vigor a las 12 del día 10 de octubre y hasta pocos minutos antes siguieron disparando sobre los palestinos que celebraban en las calles. Ellos maniobraron bien y nosotros todavía no reaccionamos.
¿En qué sentido?
-Como te digo, ellos tienen gran experiencia en estas cosas y el movimiento de solidaridad es más espontáneo, improvisado. Entonces mucha gente creyó que con el acuerdo se había frenado el genocidio. Pero no es así de ninguna manera porque siguen matando a los palestinos tanto a tiros como de hambre. Fijate que ya casi no bombardean, para evitar la espectacularidad de las imágenes.
Lo que sucedió es que Israel adaptó su táctica a las nuevas circunstancias, algo así como una lógica inversamente proporcional a la visibilidad, apartarse de los focos. Cuando se hizo demasiado flagrante y evidente lo que hacían, cuando millones de miradas se posaban en Gaza, frenaron unos días y volvieron al modo “genocidio por goteo”, que ya lo practican hace décadas en los supuestos tiempos de paz, o sea cuando no lo llaman guerra. Hay casi cuatrocientos civiles muertos en dos meses de “paz”, son seis o siete personas asesinadas al día. Y eso sin contar los que mueren por falta de atención, de comida o de abrigo.
Por eso digo, cuando el Mundo miró mucho a Gaza, Israel se adaptó y pasó a la ofensiva en Cisjordania y están avanzando con el plan de anexión, eso lo dicen abiertamente. Le dieron rienda suelta a los colonos, que apoyados por el Ejército han quemado campos de olivos, demolido escuelas y echado gente de sus lugares. Su política permanente es hacer que la vida en Palestina sea imposible, que sea un infierno cotidiano.
¿Tenés información de gente que está allá?
-Sí, claro, estoy en contacto permanente con varias familias. Hay mucha gente que quiere salir de Gaza y no puede porque Israel sigue controlando los ingresos, tanto de la ayuda como de las personas. No hay dónde trabajar y el que tenía algo como un negocio, una panadería, lo perdió bajo los escombros. Y la ayuda entra a cuentagotas.
Es un pueblo muy sufrido y tienen la resiliencia y la creatividad para generar cosas, pero en ese escenario es casi imposible. Muchas familias sobreviven de donaciones, que sólo pueden llegar a través de una triangulación bien difícil vía Crowdfunding y PayPal (paradójicamente una empresa cuyos principales accionistas son Black Rock y Vanguard, dos consorcios muy ligados al sionismo y al complejo militar). Pero un palestino no puede abrir un crowdfunding, tiene que hacerlo un europeo y encargarse de atenderlo y difundirlo. Luego el palestino puede ir sacando dinero en pequeñas cantidades pagando altas comisiones y comprando comida en el mercado negro a precios absurdos. Esa es la realidad diaria de muchas familias.
También hay gente enferma que necesita salir de Gaza para recibir atención médica compleja, y eso obviamente también lo regula Israel, así que es casi imposible y se van muriendo. En esta semana que pasó, la gente que está trabajando en ese tema logró reunir un dinero para Fadi, que está internado operado de un riñón, y para Yafa una niña malnutrida que requiere alimentos y suplementos especiales. Y así te podría contar decenas de casos desgarradores, hay mucha gente deprimida, padres que hablan de ideas suicidas. Lo de las donaciones es una tarea muy meritoria pero es dolorosa y frustrante porque lo que se logra hacer nunca alcanza.
En los últimos días hubo un temporal muy fuerte con bajas temperaturas y la gente está viviendo en carpas en la arena, totalmente anegados. En esta semana murieron once chicos de hipotermia, es una locura. La ONU ha declarado la tierra de Gaza “no apta a la vida”.
¿Y la comunidad internacional que hasta hace un tiempo condenaba estos hechos, ahora qué dice?
-Bueno, en los últimos días hubo declaraciones de Egipto, Qatar, Arabia Saudita, Jordania, diciendo que Israel continúa usando el hambre como instrumento de guerra. Hay que recordar que ese fue uno de los crímenes de guerra comprobados por la ONU, por los cuales la Corte Penal Internacional libró pedidos de captura internacional contra el Primer Ministro Benjamín Netanyahu y su ex Ministro de Defensa Yoav Gallant. Ese pedido de captura es del 21 de noviembre de 2024 y desde esa fecha hasta hoy, Netanyahu ya viajó tres veces a Washington y una vez a Londres, y nadie lo detuvo. Sufre más consecuencias la Relatora Especial de la ONU para Gaza, Francesca Albanesse (que vive amenazada y hostigada ella y su familia) por haber documentado el genocidio, que los responsables de llevarlo adelante.
Hace unos días las tropas israelíes atacaron la sede de la Urnwa (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo) en Jerusalén, robaron papeles y computadoras, rompieron las instalaciones y bajaron la bandera de Naciones Unidas e izaron la bandera de Israel.
¿Y cómo ves el futuro, entonces?
-La verdad es que lo veo mal. Porque como te digo, ellos se adaptaron muy rápido a la nueva situación y siguieron avanzando con su plan de exterminio. Y en cambio el movimiento de solidaridad, que había alcanzado grandes niveles de movilización y había logrado generar mucha empatía con la causa palestina y una gran visibilidad del genocidio, parece que se atomizó o incluso se dispersó.
Por ejemplo, en Italia se mantiene muy presente el tema palestino en cada huelga o marcha de trabajadores y la Global Sumud Flotilla está organizando otra flota a Gaza para marzo o abril, pero hay que recuperar los niveles de movilización de agosto y septiembre, que lograron aislar bastante a Israel e imponerle al menos éste cese al fuego, que si bien es insuficiente, ellos no lo querían.
Hay que resistir la naturalización, machacar hasta dejar claro que el genocidio continúa avanzando día tras día.
Por lo pronto ustedes que trabajan en medios, hagan como dice la consigna: “Hablemos de Palestina”. ¡Por favor no dejemos de hablar de Palestina!
