Redacción Canal Abierto | El jueves 25 de diciembre, Juan Gabriel González era asesinado a quemarropa en el barrio 20, en Lugano, por un grupo de policías porteños que intervino con violencia en medio de los festejos navideños. Las filmaciones de los vecinos que rápidamente circularon en redes sociales no dejan lugar a dudas sobre la brutalidad y la impunidad con la que actuaron los agentes al mando del ministro de Seguridad, Horacio Giménez.
Una reconstrucción de los hechos realizada por la red Mapa de la Policía constató, además, que Juan Gabriel estaba desarmado y no representaba ninguna amenaza, y logró individualizar al agente que efectuó los disparos mortales.
Menos de 72 horas después, un nuevo hecho de violencia a manos de la Policía de la Ciudad sacude a los sectores populares porteños: ayer por la tarde, AMMAR, el sindicato de Trabajadoras Sexuales de la Ciudad, denunciaba que en el marco de un conflicto callejero un agente de esa fuerza le había disparado tres veces a Leonardo Vargas y que uno de los balazos le había impactado en el rostro.
El último parte médico, del lunes 29 por la mañana, refiere que el paciente está “grave, con respirador y riesgo de vida”, consignó Georgina Orellano.
Ayer por la noche, en el marco de una protesta para exigir “justicia”, la referente contó que según los testimonios de los vecinos todo se había desencadenado alrededor de las 14:30, en la intersección de Constitución y Salta, a raíz de un conflicto que surgió entre Vargas, quien en una pensión en esa cuadra, y una persona en situación de calle. “Para defenderse”, el hombre “vuelve al hotel y sale con un cuchillo”. En ese momento, “un policía de la Ciudad sale de la pizzería Ugi’s, que está en frente, y sin mediar palabra le dispara tres balazos”, relató en diálogo con el medio La Vaca.
Además, denunció: “Estamos cansadas de los límites que está cruzando la policía de la Ciudad. Parece que la vida de los pobres, de las trabajadoras sexuales, de las travestis, de los migrantes, de las personas en situación de calle son descartables. Parece que ése es el nuevo orden social de higienización. La sangre que queda tendida en el asfalto es siempre la de las personas de los sectores populares”.
La legisladora del FIT (Frente de Izquierda), Andre D’Atri fue otra de las referentes que se hizo presente anoche en la manifestación e informó que desde la Legislatura impulsarían una interpelación contra el ministro porteño, Horacio Giménez, tanto por el crimen de Juan Gabriel como por el ataque en Constitución.
“La policía está cada vez más violenta en su intervención sobre los sectores más vulnerables de la sociedad, en los barrios populares, con los sectores que están marginados del trabajo, de la vivienda y de muchos otros derechos, además de intervenir violentamente en las manifestaciones de todos los miércoles de los jubilados”, expresó en declaraciones a Tiempo Argentino.
Novedades en el caso de Juan Gabriel
Más allá de las expresiones provocadoras que usó en el comunicado (“a la Policía se la debe respetar y no se la puede agredir”), al Ministerio de Seguridad porteño no le quedó otra que pasar a disponibilidad al oficial primero de la comisaría 8A, que había sido individualizado por el Mapa de la Policía y también señalado por la Coordinadora contra la Represión Policial (CORREPI) como uno de los autores de los disparos letales.
En un documento difundido el sábado, el organismo de derechos humanos dio a conocer los datos de los agentes que habrían participado del operativo. “Serían el oficial primero Daniel Miño, L.P. 15.711 (Comisaría 8A), la oficial Vanesa Valentini, L.P. 28.675, el oficial primero Joel Riquelme, L.P. 8.998 y la oficial Evelyn Goncebat, L.P 29.359, éstos de la DIVISIÓN UNIDAD TÁCTICA DE PACIFICACIÓN VI. Según el parte policial, quienes dispararon sus armas largas fueron la oficial Valentini y el oficial 1° Miño, que habrían disparado seis veces cada uno”, indicó la CORREPI.
En el mismo también informaban que, según los resultados preliminares de la autopsia, Juan Gabriel había fallecido tras recibir un “impacto directo al cuerpo de alguna de las armas largas utilizadas por los policías de la Ciudad, tal como se ve en los videos ya conocidos”, un procedimiento que -explicaron- está totalmente prohibido por los protocolos de uso de ese tipo de dispositivos.
