Redacción Canal Abierto | Según el Presupuesto 2026 elaborado por el Ejecutivo y ratificado a fines de diciembre por el Congreso, Javier Milei y Luis Caputo esperan un crecimiento del 5% del PBI y una inflación anual del 10,1% (es decir, una tasa mensual inferior al 1%).
Sin embargo, estos supuestos macroeconómicos están muy por debajo de las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). Las consultoras, instituciones y economistas encuestados por el BCRA proyectan una suba de precios en torno al 20,3%, más del doble de lo planteado por el Gobierno.
A su vez, no dan entidad al augurio del Presidente, quien semanas atrás prometió que “en agosto la inflación va a empezar con cero”. Para esa altura del año, el único dato positivo que ve el mercado es que bajaría al 1,5%, aunque en buena medida bajaría debido a la estacionalidad de los precios.
Por lo pronto, según el REM, este enero continuaría la línea que vino mostrando el último trimestre de 2025, y no sólo no bajaría del 2% sino que podría ubicarse incluso más cerca del 3%. Por lo pronto, varias consultoras registraron fuertes subas en la primera semana del año, que en algunos casos llegaron hasta el 4%.
A todo esto, las autoridades del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) se resisten a aplicar el nuevo índice de inflación en el que vienen trabajando hace años, y que ya fuera anunciado en septiembre de 2024.
Según calculan en el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, entre finales de 2023 y el tercer trimestre de 2025, con el nuevo IPC el acumulado total de la inflación hubiera estado unos 15% por encima del actual.
Otra consulta central del REM es el que tiene que ver con la actividad económica: para todo el 2026 esperan en promedio un nivel de PBI real 3,5% superior al promedio de 2025, bastante menor al 5% proyectado por el presupuesto de Milei.
Las cifras y proyecciones que dominan el debate económico no son solo abstractas: impactan en las negociaciones salariales, en las expectativas de consumo y en las decisiones de inversión. Tres aspectos que no vienen sonriéndole al actual experimento ultraliberal.
