Redacción Canal Abierto | Después de más de un cuarto de siglo de negociaciones, la Unión Europea (UE) dio este viernes un paso hacia la aprobación del acuerdo con el Mercosur. Esto establecería la mayor zona de libre comercio del mundo, lo que algunos celebran como una nueva era del comercio global y otros denuncian como un peligro para el desarrollo regional de algunas actividades cruciales.
El tratado firmado en Bruselas —que vinculará al Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) con la UE— no entrará en vigencia de inmediato. Para su plena implementación aún requerirá el visto bueno del Parlamento Europeo, lo que podría demorar semanas o meses y que ya divide a las fuerzas políticas del Viejo Continente.
El acuerdo había naufragado en diciembre debido a los reparos encabezados por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la mandataria italiana, Giorgia Meloni. Ambos pidieron protección a sus agricultores.
Rechazos
Como consecuencia y para avanzar en la firma, previamente se aprobaron las salvaguardas negociadas para reforzar la protección del sector agroalimentario europeo, según informó la agencia Europa Press. Las medidas proteccionistas alcanzan a sectores como las aves de corral, la carne vacuna, los huevos, los cítricos y el azúcar.
Sin embargo, los agricultores europeos, especialmente los franceses, expresaron su rechazo ante el avance del acuerdo y salieron a las calles con tractores, piquetes y masivas protestas en París.
Macron llegó a declarar que su país votaría en contra del tratado, aduciendo que se negoció sobre una base “de otra época” y que podía significar un desequilibrio para los agricultores locales frente a productos importados con estándares distintos.
En respuesta, partidos opositores en Francia incluso presentaron mociones de censura contra su propio gobierno, acusándolo de traicionar a los productores rurales y de priorizar intereses supranacionales sobre la economía nacional.
¿Qué significa para el Mercosur?
Como era de esperarse, el gobierno de Javier Milei celebró el avance del acuerdo. También lo hicieron los sectores agroexportadores, que lo ven como una oportunidad para acceder de forma más competitiva al mercado europeo.
Gobiernos de otro tono ideológico, como el de Brasil, también lo festejaron. Su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró hoy: “Es un día histórico para el multilateralismo”.
Sin embargo, el impacto concreto para las economías sudamericanas dependerá de la ratificación final y de la puesta en marcha efectiva de los términos negociados.
¿Y para la Unión Europea?
Mientras algunos gobiernos europeos —como Italia, Alemania y España— respaldaron el pacto con argumentos de diversificación comercial y fortalecimiento de lazos transatlánticos, otros se mantuvieron en resistencia o abstención.
Los críticos advierten que la apertura sin barreras podría saturar el mercado europeo con productos agrícolas sudamericanos, muchos de ellos con costos de producción distintos a los estándares europeos, generando presiones competitivas que podrían tenérseles efectos sobre precios y rentabilidad doméstica.
Por otro lado, defensores del acuerdo sostienen que abrir grandes mercados es una respuesta estratégica ante un mundo cada vez más fragmentado por tensiones comerciales y arancelarias entre potencias globales.
