Por Leo Vázquez | “El primer disco de Los Violadores lo componen sus canciones, pero también su periferia: la consolidación de esa formación iniciática, los shows en lugares imposibles, la represión, las críticas… y la gente que se acercaba a vernos pese a todo”.
El párrafo de arriba pertenece al prólogo de Enrique “Pil” Chalar del libro que él mismo gestó junto al periodista, escritor y docente Juan Ignacio Provéndola sobre la primera etapa de la banda y aquel LP fundacional para el punk en idioma español.
Se trata de Represión: el punk antes del punk, una narración colectiva sobre el que el cantante y autor considera el material “que mejor supo representar el espíritu de la banda”.
“Violadores Violadores”, como se lo conoce en la jerga punki-rockera, se gestó durante la represión de Videla, se grabó durante la guerra de Galtieri y terminó saliendo a la calle en las primeras horas de la renacida democracia.
La publicación recientemente estrenada recorre ese laberinto frenético hacia la primera grabación del grupo con entrevistas y testimonios de sus propios integrantes, de otros músicos, de periodistas y personajes varios de la escena cultural de aquellos años marcados por una oleada de propuestas artísticas renovadoras y un contexto de opresión dictatorial.
Hablan, por ejemplo, Michel Peyronel, Sergio Rotman, Marta Minujín, Gloria Guerrero, Beto Zamarbide y Chuchu Fasanelli, entre otros.
Además recoge valioso y variado material de archivo y describe con precisión datos, fechas, nombres y lugares que hacen a las bases del género de las distorsiones en nuestro país.
En esta entrevista, realizada en AM 530 para el programa TDK y para Canal Abierto, Provéndola revive su amistad con Pil, las diferentes instancias en las que fue avanzando el libro, la historia detrás de la historia, el contexto político y social de la época y el peso inaugural de ese registro de estudio.
“El libro ayuda a poner en blanco sobre negro ese carácter influyente, porque fue el primer disco de punk de Argentina y podríamos decir de Latinoamérica”, destaca.
¿El proyecto era un libro de entrada?
-Sí, era un libro, pero no de esto. Pil quería hacer un libro con las 100 canciones definitivas de la historia del punk.
¿Y qué había ahí?
-De todo, nunca llegamos a hacer la lista porque a mí me parecía que ese libro lo podía hacer él solo, yo no tenía mucho para aportar, él era muy melómano, le gustaba indagar más allá de la canción y me pareció que yo iba a ser más un cadete que otra cosa. Entonces, bueno, medio que la tiré a la tribuna y después yo le había sugerido que en todo caso podían ser 100 discos, y ahí se podía expandir más, pero eso le gustó menos porque ahí vio que él, encima que lo tenía que hacer solo, iba a tener que laburar.
Yo saqué un libro que se llamó Rockpolitic, que analiza la cultura rock argentina en sus distintos contextos históricos y políticos. Hay un tramo que es bastante valioso del laburo de Los Violadores en dictadura. A él se lo habían regalado y nos teníamos en Facebook y me escribió, me agradeció por las menciones que había hacia él, y le conté que lo estaba presentando con músicos
Él estaba instalado en Perú…
-Claro, y cuando vino Argentina en uno de los shows que hizo con Los Violadores vinieron con Stuka a la presentación del Centro Cultural Matienzo y fue un caos total, porque la gente fue esperando que toquen ellos y no tanto la charla del libro. Entonces la charla quedó por la mitad y tuvieron que tocar rápido y se fueron.
Y quedó ahí eso pendiente, de compartir algo porque esa vez no había salido bien. Después él me invitó a Perú, presentamos el libro en Lima y ahí se empezó a generar una amistad. Él sacó una autobiografía, Más allá del bien y del punk, con Juan Carlos Kreimer, y quiso sacar un segundo libro y ahí es que me propuso compartir esta idea. En simultáneo, después empezamos a presentar Rockpolitic y su libro, viajamos a Jujuy en una caravana de mochileros muy linda, él no conocía a Jujuy, fuimos por varios pueblos, todo por el asado y el vino, por la comida y el alojamiento únicamente.
Pasaron como dos años hasta que finalmente decantó esta idea de revisitar la primera parte de Los Violadores y el primer disco. Y en el medio tuvo que pasar algo que fue ese fallido último acercamiento de Los Violadores en el Gran Rex para celebrar los 30 años de Mercado Indio. Hubo una serie de polémicas, se pelearon entre ellos. El Luna Park fue en el 2016, el viaje a Jujuy en 2017 y lo del Gran Rex en el 2018.
Cuando pasa el Gran Rex yo interpreto que Pil, para mantener a resguardo sus recuerdos, dado que el último recuerdo no era el mejor, lo que hizo fue remontarse a su recuerdo más viejo, el de la primera etapa, el primer disco que él lo consideraba el más punk, el más inocente, la época más creativa. Y bueno, ahí comenzó la cosa.
Pero mientras sucedían estos hechos ellos no eran tan conscientes de la importancia que tendrían para ellos mismos y para el rock nacional…
-Claro, porque de hecho cuando sale el primer disco no tuvo mucha repercusión. Primero que el disco se graba durante la guerra de Malvinas, en mayo del 82, y sale recién en diciembre del 83.
Inmediatamente después de la salida se va uno de los integrantes de esa formación que era Hari B, uno de los fundadores con Sergio Gramática.
Entonces la banda ahí toma otras formaciones, Stuka pasa del bajo a la guitarra, en el bajo hay una serie de personajes hasta que se establece el Polaco Zelazek, de hecho en las publicidades gráficas de difusión del disco, los músicos no son los que grabaron el disco. Y automáticamente cambia incluso el perfil compositivo, de sonido y todo queda muy rápidamente atrás.
Recién con el tiempo aparecen músicos como Mariano Martínez de Attaque, el Chino de Cadena Perpetua, los Dos Minutos valorando ese primer disco como una obra fundacional, influyente, de culto, pero eso recién con el tiempo.
El libro ayuda a poner en blanco sobre negro ese carácter influyente, porque fue el primer disco de punk de Argentina y podríamos decir hispano y de Latinoamérica por lo menos. Desde ya el primero de una banda que grabó y continuó, porque en España hubo unos antecedentes pero de grupos que se desarmaron rápidamente. Acá también, Alerta Roja, Los Laxantes, pero también se fueron desarmado rápido.
¿Y Pil cuándo se dio cuenta?
-Mira, creo que con el tiempo tomó conciencia, y creo que con el episodio del Rex…
Contemos un poco qué pasó ahí…
-Ellos se habían juntado en el 2016, hacen el Luna Park, después hacen un show en un festival en Perú, creo que uno en Chile, uno en Uruguay, un show en cada uno de los teatros -Colegiales y Flores-, y así a lo largo de esos años.
De hecho se juntaron únicamente para hacer el Luna Park y después como vieron que la cosa estaba un poquito mejor de lo que suponían -porque había temores de que quizás se reactivaran recelos-, intentaron hacer más cosas y las ambiciones fueron tomando otro volumen hasta que aparece, en el año 2018, los 30 años de Mercado Indio, que ellos coinciden que es el disco con mejor sonido de esa formación.
Fue la última gran banda de los 80 que se juntó con su formación de ese momento, no hay otra que se haya juntado con la formación tal cual como la tenían.
Tenían la idea de girar por todo el país después del Gran Rex, donde terminó todo mal y tuvieron que suspender todos los shows, salvo uno que ya tenían en Temperley, en el Auditorio Sur, que fue el último porque ya ese show creo que lo habían cobrado, que no estuvo mal porque terminó siendo algo mejor que el del Gran Rex, más chiquito, más íntimo, concreto, un set corto. Se pusieron de acuerdo que ninguno iba a hablar en el escenario, que no iban a ensayar por contrato.
Yo lo que le sugerí y le insistí a Pil es que en este libro nos centremos en las cosas positivas de esa época, en la cosa creativa y en los puntos de encuentro que son muchos, le dije “no puede ser que todo haya sido conflicto, no puede ser que una banda que duró décadas y ha editado tantos discos se llevaran mal a cada rato”. Entonces, bueno, Pil un poco se subordinó a ese temperamento y creo que en el libro se nota una cosa hasta de amistad, a pesar de que el propio Pil reconocía que si no fuera por el punk, ellos cuatro nunca hubiesen coincidido, porque eran tipos de distintas procedencias, hasta sociales.
Hace unos días se hizo la presentación del libro en el bar Strummer y estuvieron Sergio Gramática y Beto Zamarbide, y él decía algo como “ustedes no saben lo que era para nosotros, íbamos con Ricardo a verlos y decíamos que queríamos hacer eso”, reconociendo en Los Violadores una inspiración fundacional para V8…
– Me impresionó eso que dijo Beto, porque ahí hay un homenaje a Pil, él quedó conmovido con su muerte porque Pil armó una lista de las personas que quería que hablaran, que testimoniaran para el libro, eran unos 30, nos dividimos, algunos testimonios consiguió él, otros yo, otros en conjunto, y a Beto lo contactó Pil y fue un lindo intercambio de audios. Después me reenviaba todo a mí y yo hacía el trabajo de desgrabarlos.
Y los audios de Beto eran muy emotivos, recuerdos de mucho cariño y cuando fallece Pil, Beto hace una despedida en su Facebook muy linda y siempre estuvo a disposición para presentar el libro, de hecho la presentación se hizo porque Beto venía a Argentina a celebrar los 40 años de Un paso más en la batalla, el segundo disco de V8.
Y me sorprendió porque hubo una humildad muy grande, y otra cosa que reconoció que “Pil cantaba Represión durante la represión”.
Dijo: “Ninguno de nosotros lo hacíamos de manera tan explícita”. Si bien V8 tenía canciones como Destrucción. Eso estuvo lindo, fue muy emotivo. Después otra cosa linda que dijo fue algo así como “estas personas como Pil nunca se van, siempre vuelven a visitarnos”.
Y además contó la primera vez que los van a ver a Los Violadores, que él se entera, los quiere ir a ver y entonces lo pasa a buscar a Ricardo Iorio que laburaba en el viejo Mercado del Abasto y van juntos al teatro Gran Corrientes, los van a ver y quedan sorprendidos.
Está la histórica charla entre Virus y Los Violadores…
-Marcelo Gasió era un periodista de la revista El Expreso Imaginario, él proponía ese tipo de bandas que no eran las que encandilaban. A él le pareció una buena idea unir a las dos bandas en un bar de la calle Callao y Arenales.
En un en el subsuelo del bar, junta a ambas bandas, que fueron completas salvo Mario Serra, el baterista de Virus. Gasió tira el grabador y más que una entrevista es una charla donde él va postulando tópicos para que orbiten alrededor de ellos, y los deja hablar. Es medio desparejo el intercambio, hay momentos muy altos, muy buenos, interesantes, y otros donde no pasa nada.
Esa entrevista nunca se había publicado pero se conocía su existencia por la sesión de fotos, sobre todo una donde están Pil y Stuka con Federico y Julio Moura en un cartel, un afiche, porque eso fue durante la guerra de Malvinas, poco antes de que Los Violadores grabaran su disco y ocho días antes de aquel polémico Festival de la Solidaridad Americana.
Del que no participaron ninguno de los dos…
-Claro. A los Violadores no los habían invitado y a Virus sí, pero dieron como excusa que Mario Serra tenía un problema en una mano.
Bueno, a mí siempre me dio curiosidad, se generó un mito respecto de porqué no se publicó la entrevista, se decía, que era porque habían hablado en contra de los militares, en contra de la guerra y del festival. Primero fue Stuka el que me dijo que Marcelo tenía la entrevista. Y después un amigo músico, Nico Landa (Auténticos Decadentes, Mala Suerte, Los Animalitos) me contó que él lo conocía a Gasió porque trabaja en la parte editorial de la música, entonces me pasó su contacto y fue un copado, me dijo: “Sí, te paso los audios”. Me contó que los tuvo en su casa mucho tiempo y después los digitalizó y duraban como tres horas.
Nos juntamos, me recibió en la oficina para ver qué utilidad le quería dar yo y le pregunté por qué nunca lo había publicado. En el libro, además de la entrevista, está la explicación de Marcelo. ¿Hubo una censura, bajaron línea desde arriba, hablaron mal de los milicos? “No, no la publicamos porque no nos pareció interesante lo que decían”.
Entonces, me pasa el crudo y yo hago una edición por mi cuenta. Cuando accedí a la entrevista en el 2018, antes de de encarar esta dirección del libro, le conté a Pil, estaba ansioso, pero yo la escuché y le dije “mira, no es tan interesante todo”, y me dijo “entonces no, prefiero escuchar el resumen”.
Gasió les pide a cada uno que se recomienden una banda no tan conocida, y Federico recomienda a Los Redondos, año 82, ni siquiera habían grabado ese demo del 82 de cuatro temas y faltaban tres años para el primera disco Gulp. Y Pil recomienda Sumo.
Y es muy loco porque después, en el devenir de la década, Federico y Luca se pelean muy mal, y esa es la primera vez que Federico escucha hablar de Luca, que Pil tampoco tenía mucha data, los había descubierto semanas antes con Stephanie Nuttal en la batería
Es más, le dice “tienen una baterista inglesa y él canta en inglés también, es un skinhead”. No sabía cómo definir a la banda.
Ese momento era justo la discusión intergeneracional entre la primera generación comercial de rock argentino, digamos Los Gatos, Spinetta, Vox Dei más la camada progresiva de mediados de los 70, hasta que aparecen estos. Pero hay un dato, porque Federico es un estandarte de esta nueva generación pero siendo parte de la anterior generación: Federico y Charly nacieron el mismo día de octubre del 51. Federico tenía 10 años más que Stuka, Pil, Hari y Gramática, que son de la década del 60.
Sin embargo Federico tenía la ventaja de que había viajado a Europa ya tres veces en los 70. Había visto un montón de bandas allá, desde los Clash hasta Traffic.
(Nota del autor: Provéndola publicó la entrevista en 2019 en una nota en La Izquierda Diario)
¿Dirías que el disco es uno de los que representan la época?
-Sí. Lo que pasa que al demorarse tanto la salida quedó como caído del registro. Porque se graba en Malvinas, sale en diciembre del 83, pero ya ahí automáticamente en enero, febrero del 84 se abre otra película con el rock argentino.
Esa primavera democrática, que fue más breve de lo que creemos, habrá durado hasta el 85, hasta el fin del Juicio a las Juntas, ya en el 86 empieza a patinar todo, inflación cada vez más alta, problemas políticos internos y etcétera. Pero sí, creo que registra muy bien el segundo tiempo de la última dictadura.
Este disco de Los Violadores representa más esa segunda etapa donde a la represión también se le suman otros aspectos.
¿Pil reconocía explícitamente al disco como el más punk de toda la historia?
-Musicalmente este disco estaba entre los que más le gustaban de la banda, porque después, por ejemplo, Fuera de Sektor, que es el tercero, es una cosa post punk sin distorsiones.
Ahí Pil había tenido una lesión, no sé si en un pie, no podía caminar durante la grabación. Entonces se tuvo que alejar un poco del estudio y Stuka tomó las amarras de la cosa y le dio el sonido que él quería.
Después en Mercado Indio vuelven a la distorsión, entonces eso le da más valor al primero.
¿Cómo lograste sacar el libro?
-Es una edición absolutamente autogestiva, hubo todo una bola para publicarlo, de hecho iba a salir con una editorial y después decidí sacarlo por mi cuenta, algo que ya había hecho con libros que publiqué sobre Villa Gessel, la ciudad en la que nací y me crié.
Conocía una imprenta de un tipo que es fanático del punk y del metal con precios amigables, un amigo diseñador hizo la tapa y la contratapa, con la corrección me dio una mano Martín Locarnini, de Bõas Teitas y Attaque 77, y como un apoyo testimonial aparece Radio Trípoli, porque Chuchu Fasanelli, uno de sus fundadores, conservó la marca y él es muy fanático de esa época de Los Violadores, fue a varios los shows de los que hablamos en el libro, participa como testimoniante y estaba muy interesado en que salga.
Yo después cuando muere Pil, el trabajo estaba casi terminado y no sabía qué hacer, al principio no lo quise sacar porque era medio raro, parecía que estaba haciendo un kiosco con su muerte.
Nosotros queríamos publicarlo para tomar eso como excusa y volver a agarrar la mochila y salir de viaje. Teníamos pensado ir a algunos lugares en la Patagonia.
Les gustó eso…
-Sí, A él le encantaba viajar. De hecho, en la tumba que está en el Cementerio Alemán, en Chacarita, en la lápida que le hizo Mariano Ash, que fue su último manager y muy amigo, hay una frase que dice “Entre las películas, los libros y los viajes fue que se formó mi vida”.
Pasó el tiempo, habíamos ganado una beca del Fondo Nacional de las Artes. M recosté un poco con Claudia, que es la esposa de Pil y en Mariano, y también después progresivamente en gente de la época o cercana, a todos les parecía buena idea publicarlo y bueno, me convencieron de eso y cuando finalmente terminé el libro no tenía cómo sacarlo, así que un día decidí romper el chanchito, hacer una tirada cortita, súper autogestiva, con el apoyo emocional de Radio Trípoli.
¿El título del libro es de Pil, no?
-¡Sí! “Represión” porque es la canción más emblemática de ese disco, porque sintetiza lo que pasaba en esa época. Y “el punk antes del punk” porque no habla solo del disco sino de todo el camino. Y me pareció un título extraordinario, de hecho fue lo primero y siempre cuando hay un buen título te entusiasma, te empuja.
La foto de la tapa es una producción que hizo la revista Perfil en el año 83 con los cuatro que grabaron el disco apoyados en un auto con un tipo que parece un policía cachándolos, dialoga bien con el título.
Una editorial, cuando le mando el borrador me dice “pero esto no parece un libro de Pil, es un libro tuyo en donde Pil es uno más de los que habla. Yo acepto publicarlo pero tiene que ser tuyo”. Me pareció una boludez, porque de hecho yo ya lo había hablado con Claudia, la heredera de los derechos de autor, y Claudia era una opinión muy importante, entonces le respondí “no, prefiero no publicarlo con vos y sacarlo por otro lado”, porque la idea fue de él, él me invitó a participar.
“Fue la gesta de cuatro pibes que lucharon por hacer oír en plena dictadura sus propias canciones” (Pil Chalar, del prólogo de “Represión. El punk antes del punk”)
¿Cómo fue la parte del trabajo que hicieron juntos?
-Nos pusimos de acuerdo los dos en la cronología de los capítulos, arrancamos en marzo del 81, que es cuando entra formalmente a Los Violadores, porque en marzo del 81 suceden otros tres episodios públicos muy importantes, uno fue el primer recambio presidencial de la última dictadura, Viola por Videla, en el mismo mes que Pil debuta en Los Viola.
El segundo episodio es la llegada de Diego a Boca desde Argentinos Juniors, que había sido anunciada tanto tiempo; y el tercer episodio es la visita de Queen a Argentina. Nos pusimos de acuerdo que el primer capítulo tenía que ser ese.
Y después sí ir hacia atrás, a cómo se forma la prehistoria, Los Testículos, la aparición de los personajes en orden y ahí con todos los integrantes presentados arrancar cronológicamente con cómo avanza la banda con esa formación desde Le Chevalet, que es el lugar donde ellos logran tocar, un restaurant de comida gourmet atrás del Hospital Alemán, en Recoleta, o sea, todo lo que uno no pensaría de una banda punk. Y de ahí en adelante hasta que sale el disco.
Pil falleció un viernes 13 de agosto del 2021. El día anterior habíamos hablado por WhatsApp y habíamos quedado en que el sábado yo le iba a mandar esos capítulos que habíamos quedado, los primeros tres, que son los primeros que están en el libro. Así como estaban, quedaron. Y yo me entero de su fallecimiento escribiendo esos capítulos. Estaba en la computadora y me llega un mensaje de Facebook de un alumno mío de la facultad, de una materia a la que había venido a charlar el Pil en su momento, y el mensaje era “siento mucho lo que le pasó a Pil”.
Me quedé ahí unos minutos tieso, estaba claro que el mensaje se refería a eso.
Y lo terminaste solo…
-La única atribución que me tomé fue para agregar un último capítulo. La idea era que terminara con la salida del disco porque Pil decía que con la salida del disco se había terminado la etapa punk de la banda para siempre, así está incluso en el texto de la introducción. Y bueno, yo me tomé una licencia poética que me parece que está buena que se llama “La reconciliación definitiva de Enrique”. Porque a él le molestaba que le digan Piltrafa. Con el tiempo se fue molestando, porque el apodo en realidad se lo puso Stuka.
Y se fue un poco amigando con cosas de esa tapa y yo le dije “pero Stuka te puso un apodo que fue una marca, él finalmente te terminó regalando una marca a vos, porque al final la marca está por encima de lo que significa la palabra, ya no te ven como una piltrafa, te ven como Piltrafa, con P mayúscula”. Bueno, y un poco se fue convenciendo y en una conversación me dijo algo muy lindo: “Que me digan como quieran, yo responderé por todos los que fui”.
Y esa es la frase final del libro.
Me pareció hermoso y cuando la encontré revisando las charlas que teníamos, me emocioné y elegí creer que era como un mensaje que vino de más allá.
El libro se puede conseguir escribiendo a @rockpolitic.
También en Almacén Mala Difusión, en la disquería RGS de Villa Crespo (Corrientes 5233 Local 2), en la librería del Puesto 36 de Parque Centenario (Paola Cano) y en el local de “X el cambio”, sello y editorial de bandas hardcore.
Foto principal: Show de Los Violadores en 1982 / Crédito: Claudina Pugliese. Tomada de Rolling Stone.
Entrevista realizada en Somos Radio AM 530 por Silvio Soler, productor y conductor del programa TDK, y por Leo Vázquez de Canal Abierto.
