Por Inés Hayes | Me pasó en Carnaval. Anécdotas y relatos de febrero (El Hueco Editora), de los poetas Félix Loiácono y David Beltrán Núñez, rescata historias de una de las fiestas populares más antiguas del país. Desde relatos individuales, los escritores van hilvanando el inconsciente colectivo del espíritu del carnaval porteño.
El libro se puede conseguir en: www.elhueco.com.ar
En esta entrevista hablan de la publicación, de la historia y el presente de la celebración en la ciudad de Buenos Aires y del desfinanciamiento general a la cultura.
“Esta fiesta popular no responde a aparatos comerciales que pretenden instalar una idea”, dicen.
¿Cómo nació la idea del libro?
-David: Con Félix nos conocíamos del mundo del carnaval porteño, ya que ambos somos poetas y presentadores de nuestras respectivas murgas. En 2016 se nos ocurrió hacer un ciclo todos los primeros viernes de mes, donde convocábamos a poetas del carnaval para que muestren su obra. En 2021 agregamos un reportaje abierto, donde muchos personajes y referentes contaban sus historias, sus puntos de vista y respondían preguntas del público. Varias veces durante esas entrevistas nos mirábamos y decíamos: “esto es para un libro”.
Félix: Tanto lo dijimos que al final, a principios de 2024, nos largamos a recoger muchas de esas anécdotas. Algunas graciosas, otras emocionantes, casi épicas. Lo cierto es que juntamos 51 anécdotas que reflejan lo que pasa en el mundo de la murga y del carnaval, más allá o más acá del escenario. Incluso hay relatos de murgueros que cultivan este arte en Puerto Madryn y también en Italia y España.
D: Somos muy insistentes en eso de registrar lo que va sucediendo en la cultura popular, como es la murga. Hay muchas cosas que se pierden, letras, o fotos o muestras de lo que se fue construyendo. No queremos que eso quede en el olvido. Somos parte de una fiesta que tiene 157 años de historia, contando desde el primer corso que se hizo en nuestra ciudad a partir de 1869, por iniciativa de Sarmiento.
¿Qué significa el carnaval hoy ante el avance del individualismo y el “sálvese quien pueda”?
-D: El carnaval, es un evento artístico. Poetas, músicos, bailarines, actores y actrices van amasando su espectáculo durante todo el año para que en febrero suba al escenario. Pero todo esto se hace en grupo. Cada uno va aportando su ladrillo para la construcción general.
F: Vivimos en una sociedad donde todo te lleva a quedarte en tu casa, mirando una película por cualquier plataforma, sin salir ni siquiera a comprar comida ya que la podés pedir con una aplicación. Ante esto, el carnaval apuesta a un trabajo colectivo, solidario, donde el encuentro de nosotros y nosotras potencia la creatividad, buscando siempre decir y reflejar el pensamiento de los nadies, aquellos que nunca son entrevistados por la tele. Los y las hacedoras del carnaval porteño crean sus espectáculos a partir del “Nadie se salva solo”. Siempre decimos con David que el mayor éxito de una agrupación es cuando te bajás del escenario y la gente se acerca y te comenta que vos dijiste lo que ellos piensan. Con humor, con bombo y platillo, con canciones y baile, fuiste un poco la voz y el pensamiento de ese pueblo que te mira atento, que se codea comentando con el o la de al lado lo que vos cantás.
D: Y todo esto siempre se hace colectivamente, en grupo. Todos los aportes apuntan a la construcción de un espectáculo creado por un equipo.
Las murgas y todas las agrupaciones de carnaval son cultura popular, no cultura popularizada. Con esto queremos decir que no hay un aparato comercial que financia la difusión. Esta fiesta popular no responde a aparatos comerciales que pretenden instalar una idea.
Somos artistas, laburantes, con mucho por aprender, por asimilar, y que pasamos mucho tiempo investigando e indagando. Los murgueros y murgueras somos artistas que buscan reflejar el sentir de aquellos que muchas veces no tienen un micrófono para dar a conocer su pensamiento.
¿Qué rol tiene el disfraz, el baile y la poesía en el carnaval?
-D: El carnaval se trata fundamentalmente de jugar a ser otro. De permitirse dejar de ser por un rato oficinista, operario, taxista o maestra y sentirse artista. Obviamente esto te lleva a pensar, ¿Quién soy? ¿Cuál es el verdadero, el operario o el músico que toca el bombo con platillo? ¿La oficinista o la cantante? Nosotros pensamos que el disfraz, más que tapar quién sos, en realidad revela al que está escondido detrás de ese uniforme, detrás de la computadora o arriba de un taxi.
El baile tiene reminiscencias de los y las esclavizados que en la época del Virreinato bailaban en las agrupaciones de carnaval. Esa época del año era quizás el único momento donde podían expresarse, dar a conocer su pensamiento. Y muchos lo hacían a través del baile.
F: En cuanto a la poesía, sentimos que podemos decir las cosas de muchas maneras. Nosotros intentamos decirlo con arte, con belleza, pero sin olvidar que tiene que ser entendido por todos y todas, más allá de su formación y conocimientos, y así apropiarse del mensaje. Debemos reconocer que le dedicamos mucha energía a la poesía, a las letras, tratando de formarnos y aprender todo el tiempo. En el mundo del carnaval, hay excelentes poetas, grandes letristas que nos van sorprendiendo todo el tiempo. Obviamente eso siempre es ninguneado por muchos de los grandes medios de comunicación, como si no quisiesen oír la voz de la gente, el pensamiento del pueblo.
¿Cómo trabajan los carnavales y las murgas hoy ante el desfinanciamiento de la cultura?
-F: Metiste el dedo en la llaga. Es muy difícil. Hay que estar todo el año tratando de financiarnos con rifas o aportes de los propios integrantes. Las agrupaciones del carnaval de CABA reciben un subsidio de parte del Gobierno de la ciudad, que equivale a un alfajor para cada uno de los integrantes de las murgas. Con esto hay que salir a bancar micros, compra de telas, instrumentos, maquillaje, etc.
¿Cómo está siendo tomado el libro?
-D: Muy bien, estamos muy contentos. Desde El Hueco editorial, nos dieron una mano muy importante tratando de que este material dé a conocer un mundo que para muchos no existe, no es.
F: Una de las cosas que gratamente nos sorprende es que hay gente que no pertenece a nuestra tribu, la del carnaval, y que sin embargo lo compró y nos hizo llegar sus opiniones y su alegría por la publicación de este libro.
